Pica... porte

La vida de un diputado

de verdad es placentera,

pasa las horas sentado

a la quincena en espera.

Usa automóvil de lujo,

una bonita oficina

y hasta puede en el recinto

dormirse en alguna esquina.

Con razón tanto aspirante

cuando vienen elecciones,

de esos trabajos hay pocos

y con tantas prestaciones.
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