Dicen los spots de la Presidencia: “Con tanto petróleo que hay en México no es justo que andemos importando gasolina de Rusia”. Y finalizan: “La mayoría de los mexicanos sí queremos la reforma de Pemex”. En contraste, las consultas ciudadanas sobre la reforma energética, realizadas por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), anuncian un contundente y mayoritario rechazo a la propuesta de reforma energética del Presidente Calderón. Y en el centro de esta batalla por Petróleos Mexicanos (Pemex), un líder sindical petrolero se pasea intocable, presumiendo un reloj de más de 30 mil dólares, su yate y sus propiedades.
El grave problema dentro de la batalla por Pemex radica en que tanto el PRD como el Partido Acción Nacional (PAN) subestiman a la ciudadanía, desconfían de ella, la manipulan y le mienten en sus intentos por imponer su voluntad sobre la reforma energética. El grave problema es que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que tanto presume “saber ser oposición”, lo único que hace es calcular qué estrategia le rendirá más votos para 2009 y 2012, en lugar de realmente sacar adelante una reforma energética verdadera.
El PRD miente, porque sus consultas están amañadas, porque las dos preguntas que realizan a la ciudadanía manipulan e incentivan el no. El PRD miente, porque sus consultas carecen de confiabilidad, porque, como demostraron varios periódicos, en la pasada consulta realizada en el Distrito Federal, un reportero pudo votar hasta 18 veces en la misma jornada, sin que los “observadores independientes” vieran “problemas mayores” en la consulta. El PRD miente, porque el principal opositor de la reforma energética, Andrés Manuel López Obrador, durante la pasada campaña presidencial hablaba de la necesidad de reformar a Pemex, pero hoy se opone a cualquier intento de reforma que no sea la suya.
Por su lado, el PAN, y en particular la oficina responsable de los spots de la Presidencia, mienten porque no es cierto que en México haya tanto petróleo ya. La realidad es que el petróleo se acaba en nuestro país a ritmos impensables hace apenas unos años y que Pemex enfrentará una situación crítica en la próxima década, de no hacerse nada para renovarlo. El PAN miente, porque la reforma que propone Calderón no es más que un paliativo de lo que realmente se necesitaría para reformar a Pemex. El PAN subestima y desconfía de la ciudadanía, porque si en realidad sabe que la mayoría de los mexicanos desea la reforma, entonces ¿por qué no organiza una consulta nacional sobre el tema? La Presidencia tiene los recursos necesarios para hacerla, ¿a qué le temen en Los Pinos?
Dentro de esta guerra por Pemex, tanto PAN, como PRD y PRI prefieren no hacer nada para terminar con la impunidad de los líderes sindicales petroleros. Los tres grandes partidos se muestran paralizados ante el poder amasado por los líderes sindicales petroleros. Ninguna de las propuestas presentadas hasta ahora por los tres grandes partidos toca los privilegios de personajes como Carlos Romero Deschamps, dejándole incólumes sus privilegios y los de otros líderes sindicales. Mientras eso ocurre, la batalla por Pemex la perdemos todos.
GENARO LOZANO / Politólogo e Internacionalista.
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