Los principios físico-químicos en las funciones fisiológicas y metabólicas de las plantas principalmente bajo cultivo, tienen en el medio aéreo natural ecológico a la fotosíntesis y en el medio ecológico del suelo, la quimiosíntesis. En ambos casos, insectos, hongos y bacterias están presentes.
Algunos organismos nocivos a la planta pues, tienen presencia durante el día y, muchos otros, durante la noche. Es lógico pensar que el vegetal trabaja las 24 horas del día a lo largo de su ciclo biológico de cultivo, aunque hay un periodo en el que “debe ir a descansar”; a este suspenso, por breve que sea, se le conoce como estado de latencia o dormancia; aunque en las especies leñosas dicho estado se presenta durante la época fría.
La sintomatología es variada en función a los aspectos-factor, que llevamos expuestos. Para un diagnóstico de campo en tratándose de parasitología, muchas veces tiene su origen de daño en ciertas plagas que atacan órganos vitales de la raíz.
Del fusarium
El marchitamiento del fusarium, causado por el fusarium oxisporum, fusarium lycopersisi, ambos clasificados por Snyder y Hansen, bien se diferencia del marchitamiento por verticillium, por el frecuente desarrollo unilateral del marchitado y por una coloración oscura de los vasos, la cual se extiende en las raíces y parte inferior del tallo. Los primeros síntomas que se manifiestan consisten en un aclareamiento de los nervios pequeños; una inclinación particular de los peciolos y un amarillamiento de las hojas inferiores, que con frecuencia solamente afecta a un solo lado de la planta (unilateral pues). El marchitamiento por fusarium es favorecido y se agrava con una temperatura del suelo de unos 28 grados centígrados; ya hemos de considerar el tiempo de empezar a usar instrumentos auxiliares como éste que mencionamos.
Control
Sugerimos todas las medidas sanitarias posibles, así como utilizar semilla certificada. En regiones o zonas donde el suelo alcanza la temperatura arriba mencionada, nos ha dado buen resultado el riego nocturno, agregando en el mismo pequeñas dosis de urea y sulfato de magnesio.
Marchitamiento moteado
Es de origen viral, que con frecuencia tiene consecuencias graves en los viveros o charolas de germinación, donde se cultivan otras plantas susceptibles; no es raro el criterio aplicado por algunos de nuestros amigos productores, aprovechar espacios mezclando semillas en germinación de diferentes especies, para no desperdiciar tales espacios, según criterio pues, de cómo entendemos la economía. Esto se da especialmente en ornamentales, aunque se puede tener un control cuando se conocen las circunstancias de su origen y propagación.
Los primeros síntomas que aparecen sobre las hojas jóvenes son un ligero aclareamiento de las venas, acompañado por unas pálidas manchas anilladas. Más tarde se presenta un típico y característico bronceado, el cual se extiende sobre la mayor parte de la superficie de las hojas jóvenes, o bien, en forma de unos anillos concéntricos. Al mismo tiempo, los extremos más superiores de las hojas se rizan (enroscan) hacia abajo y el desarrollo de la planta se detiene. En muchas ocasiones, particularmente cuando el proceso de infección ha tenido lugar en una fase temprana, la planta puede quedar destruida. En plantas más maduras y posiblemente a temperaturas más elevadas, estos síntomas dan lugar a un moteado en mosaico amarillento, con una cierta distorsión de las hojas. Los frutos (especialmente la ciruela roja) pueden mostrar un pálido moteado irregular o círculos concéntricos bien diferenciados, lo que facilita su detección. El virus que lo origina es transmitido de una planta a otra, por el trips común de los in
vernaderos y también de cultivos al aire libre; o sea, el Thrips tabaci.
El marchitamiento moteado afecta a un gran número de plantas ornamentales y de hierbas que pertenecen a familias muy diferentes, sobre las cuales los síntomas se manifiestan en forma de manchas anilladas o con un bronceado, muy común en los geranios. El más importante para el productor son aquéllos que se encuentran frecuentemente, o con proximidad a las tomateras, y especialmente a las plantas perennes. Entre éstas hemos de mencionar a Richardia africana, o sea el lirio de agua; ya sea por curiosidad o interés, Chapala y Cajititlán y algunos otros reservorios nos ofrecen la oportunidad de ratificar. En tales plantas se desarrollan sobre sus hojas unas pequeñas manchas pálidas; en los crisantemos se producen pálidas manchas anilladas, moteado bronceado o purpúreo y un grave arrugamiento. En las dalias también se presenta un moteado o manchas amarillas.
Control
Las tomateras jóvenes o de reciente cultivo requieren de un cuidadoso examen —o chequeo, como se dice ahora— y, en cuanto se detecte algún daño por pequeño que éste sea, todas las plántulas deben ser arrancadas, cuidando de utilizar guantes de látex o de plástico. Es fundamental en los invernaderos mezclados no tolerar la presencia de alguna planta perenne, aunque éstas sean ornamentales, por ejemplo los alcatraces afectados con el marchitamiento moteado. Plantas como los alcatraces —repetimos— y las cinerarias, son frecuentemente atacadas por los trips, y por tal causa las hemos de considerar peligrosas. Otras plantas no susceptibles a la enfermedad, pero que son magníficas hospederas de los insectos mencionados, son los rosales y los claveles. Este tipo de insectos se controla bien con aspersiones de malation o BHC, o sea hexacloruro de benceno; también puede ser utilizado un antiguo insecticida como la nicotina. ¡Ojo! El virus puede ser transportado de una planta a otra, mediante las manos de los trabajado
res y sobre tijeras de poda. Sugerimos pues ser cuidadosos y lavar manos y herramientas con agua y jabón después de hecho el trabajo.
Mosaico
Empecemos con el mosaico del tomate; éste es, como es sabido, causado por el virus del tabaco. Los síntomas son muy conocidos por los agricultores; las plantas afectadas muestran un moteado con la formación de unas áreas de color verde oscuro y un cierto grado de distorsión que se presenta en las hojas más jóvenes. Con las temperaturas elevadas de nuestro verano y una iluminación intensa (el tomate funciona bien con rangos de luz de 850 a mil 600 lumens); en estas condiciones el moteado puede ser grave, aunque por otra parte la afectación de las plantas no llegue a ser de grandes preocupaciones. Sin embargo, durante el invierno y bajo condiciones ambientales caracterizadas por una iluminación pobre y unas temperaturas más bien bajas, pueden presentarse las hojas y planta con un considerable acaparamiento. La infección por mosaico causa ligeras irregularidades en el color de los frutos, así que bajan los rendimientos de cosecha y calidad. Hay distintas estirpes de virus. Una de ellas puede motivar una curiosa
conformación de las hojas, de tal forma que las foliolas se encuentran considerablemente reducidas en anchura y muchas veces llegan a tener forma de tirabuzón. Agregaremos la circunstancia de que puede haber un crecimiento excesivo (hojas orejonas) a partir de las superficies inferiores, y además una proliferación de los vástagos, de forma que la planta se presenta bajo un aspecto anormal de tipo matoso o copetudo.
Otras estirpes causan el mosaico amarillo. Los primeros síntomas son contracción y rizado hacia abajo de las hojas tiernas. Luego aparecen manchas pálidas y posteriormente la superficie total de las hojas toma un color amarillo pálido o blanco, con unas pequeñas manchas como islotes de un verde oscuro. Las hojas maduras son también de un color verde oscuro, con irregulares manchas angulares blancas o amarillas. El desarrollo de la planta es “encanijado” mientras que el fruto puede estar moteado.
Existe una forma más grave de la enfermedad conocida como “rayado”, que corrientemente aparece cuando los frutos comienzan a madurar. Sobre los tallos aparecen unas rayas a lo largo de los mismos de un color pardo oscuro, y que llegan a tornarse quebradizos y se rompen con suma facilidad, y cuando los cortamos a lo largo podemos observar una decoloración interna. Las hojas también tienen unas marcas pardas que se extienden por ambas superficies y que acaban por marchitarse. Con frecuencia vemos que los frutos quedan desfigurados con unas manchas redondeadas e irregulares de color pardo. Estos síntomas se presentan en invernaderos que han sido excesivamente abonados con fertilizantes nitrogenados, o bien cuando las plantas, cultivadas a temperaturas elevadas y con una humedad excesiva, sufren una deficiencia de potasio o quedan de repente secas.
El virus del mosaico del tabaco es transportado y retenido en el terreno de una temporada a otra, sobre pequeños fragmentos o partículas de material vegetal. El virus puede ser fácilmente propagado, repetimos, por las manipulaciones del agricultor con la planta, y por tal causa la enfermedad con frecuencia se propaga rápidamente por este medio. Quedamos comprometidos y endeudados con nuestros amigos productores, para exponer las medidas prácticas de control de los daños causados por Thrips tabaci.
ROBERTO SIERRA B. / Ingeniero agrónomo, asesor y consultor.
Correo electrónico: ing.sierra@yahoo.com