De alcance nacional
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID
Definitivamente nadie puede afirmar que nunca ha mentido —ni su eminencia Juan Sandoval Íñiguez—, porque más temprano que tarde cae uno en la tentación, “necesidad” o descuido, incluso sin que exista maldad de por medio.
Lo malo de mentir es que cuando se hace y alguien se pone a investigar el dicho, obliga al mentiroso a construir nuevas mentiras y se convierte en el cuento de nunca acabar, hasta que sale a relucir la verdad.
Así hoy, luego de golpes de pecho —reales o fingidos, lo mismo da—, remiendos, “jaladas de orejas”, rechazo popular y vaya usted a saber cuántas implicaciones más, el Gobierno federal, el Poder Legislativo de la nación y varias agrupaciones ciudadanas y/o independientes, se encuentran tras las pistas necesarias para llegar a descubrir —lo que de hecho ya se sabe— las mentiras que ha tenido que inventar Emilio González Márquez y su equipo de colaboradores, en su intento por justificar los desembolsos del erario a favor de la Iglesia Católica.
El primero en entrar “al quite” fue Aurelio López Rocha, titular de la Secretaría de Turismo estatal, bajo el supuesto de que todo lo que se desencadenó ¡y lo que falta! es resultado de una propuesta en favor del llamado Turismo Religioso. Sin embargo, en el presupuesto de la dependencia más pobre del gabinete —desde el punto de vista presupuestal— no se cuenta con los recursos suficientes como para haber determinado tal “inversión”, por muy productiva que ésta vaya a ser para el Estado Vaticano.
Por otra parte, de acuerdo con el decir del regañado —por el gober pseudo bondadoso—, el secretario de Finanzas Óscar García Manzano, la famosa cuenta 4222 es una “bolsa” en donde se conservan —¿mientras se donan?— algunos recursos obtenidos de diferentes fuentes de ingreso, pero ello no quiere decir que se trate de dinero del erario federal.
La aclaración se tuvo que hacer luego de que el Ejecutivo federal reprobó las formas del gobernador, mientras que el presidente de Acción Nacional en el país afirmó que “él no metería las manos al fuego por Emilio”, lo que dio como resultado una primera consulta de parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la que por órdenes de “arriba” tomó cartas en el asunto a raíz del escándalo provocado, y a la cual de inmediato se le contestó que se trata de recursos estatales. Sí pues, ¿pero de dónde salieron?
Ya se habla de un “chivo expiatorio” que tendrá que pagar los platos rotos por Emilio González Márquez, por lo que el panorama que se vislumbra en la Secretaría de Turismo estatal no es nada halagüeño, sobre todo luego de que la secretaría federal del ramo también se apresuró a decir que no fue con su dinero con lo que se pagó la llamada “macro-limosna”.
Moraleja: Señores funcionarios públicos de Acción Nacional, está bien que las indulgencias ganadas son muchas, pero no es bueno mentir, la ciudadanía ya no se chupa el dedo.
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
ccmadrid@att.net.mx
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID
Definitivamente nadie puede afirmar que nunca ha mentido —ni su eminencia Juan Sandoval Íñiguez—, porque más temprano que tarde cae uno en la tentación, “necesidad” o descuido, incluso sin que exista maldad de por medio.
Lo malo de mentir es que cuando se hace y alguien se pone a investigar el dicho, obliga al mentiroso a construir nuevas mentiras y se convierte en el cuento de nunca acabar, hasta que sale a relucir la verdad.
Así hoy, luego de golpes de pecho —reales o fingidos, lo mismo da—, remiendos, “jaladas de orejas”, rechazo popular y vaya usted a saber cuántas implicaciones más, el Gobierno federal, el Poder Legislativo de la nación y varias agrupaciones ciudadanas y/o independientes, se encuentran tras las pistas necesarias para llegar a descubrir —lo que de hecho ya se sabe— las mentiras que ha tenido que inventar Emilio González Márquez y su equipo de colaboradores, en su intento por justificar los desembolsos del erario a favor de la Iglesia Católica.
El primero en entrar “al quite” fue Aurelio López Rocha, titular de la Secretaría de Turismo estatal, bajo el supuesto de que todo lo que se desencadenó ¡y lo que falta! es resultado de una propuesta en favor del llamado Turismo Religioso. Sin embargo, en el presupuesto de la dependencia más pobre del gabinete —desde el punto de vista presupuestal— no se cuenta con los recursos suficientes como para haber determinado tal “inversión”, por muy productiva que ésta vaya a ser para el Estado Vaticano.
Por otra parte, de acuerdo con el decir del regañado —por el gober pseudo bondadoso—, el secretario de Finanzas Óscar García Manzano, la famosa cuenta 4222 es una “bolsa” en donde se conservan —¿mientras se donan?— algunos recursos obtenidos de diferentes fuentes de ingreso, pero ello no quiere decir que se trate de dinero del erario federal.
La aclaración se tuvo que hacer luego de que el Ejecutivo federal reprobó las formas del gobernador, mientras que el presidente de Acción Nacional en el país afirmó que “él no metería las manos al fuego por Emilio”, lo que dio como resultado una primera consulta de parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la que por órdenes de “arriba” tomó cartas en el asunto a raíz del escándalo provocado, y a la cual de inmediato se le contestó que se trata de recursos estatales. Sí pues, ¿pero de dónde salieron?
Ya se habla de un “chivo expiatorio” que tendrá que pagar los platos rotos por Emilio González Márquez, por lo que el panorama que se vislumbra en la Secretaría de Turismo estatal no es nada halagüeño, sobre todo luego de que la secretaría federal del ramo también se apresuró a decir que no fue con su dinero con lo que se pagó la llamada “macro-limosna”.
Moraleja: Señores funcionarios públicos de Acción Nacional, está bien que las indulgencias ganadas son muchas, pero no es bueno mentir, la ciudadanía ya no se chupa el dedo.
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
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