No nos sirven prácticamente de nada todas las sabias explicaciones que nos dan los entendidos sobre este exagerado fenómeno meteorológico de las lluvias abundantes y peligrosas que se están repitiendo en todo el mundo.
Llueve y te mojas.
Pero eso no es nada. Lo que sí resulta sorprendente es que las ciudades se inunden, la gente se ahogue, los cuerpos desaparezcan, los ríos se salgan de cauce, los mares invadan las costas y las desgracias se multipliquen.
Época de lluvia. En eso estamos. En los meses de junio, julio y agosto siempre ha habido lluvias abundantes, pero sólo por unas horas, luego seguía un rato de lluvias tranquilas que soportábamos con un paraguas.
Ahora estropea los muebles y puede ser que no sepas dónde está tu hijo.
Que el calentamiento global, que los cambios del clima, que tanta contaminación. El caso es que de esto nos advirtieron desde hace relativamente poco. Creíamos que sucedería muy tarde, si es que llegaba a suceder, pero ya está aquí, en un periquete nos hemos visto metidos en este gran meteoro que nos zarandea y tanto mal nos hace.
¿Se puede arreglar? Es decir ¿somos capaces de suprimirlo, de aminorarlo? Pues dicen que sí, en caso de que las emisiones de contaminantes disminuyan. Y ya vemos las cantidades de automóviles —cada día más que circulan por todas las ciudades, y las chimeneas de las fábricas y kilos de desechos que éstas arrojan, y los utensilios contaminantes que usamos.
¡Todos contaminamos! Y muchas fortunas se han hecho inventando tales objetos. Hay mucha gente que trabaja allí, en las fábricas de tal o cual cosa que contamina. ¿Los vamos a echar a la calle? Cerramos las fábricas contaminadoras, montamos en burro, usamos paraguas... Vivamos a la antigüita, sin refrigerador, sin horno de microondas, sin lavadora ni secadora, sin calentador eléctrico. Tenemos un montón de comodidades que nos llevan... ¿a dónde nos llevan?
Sí que hay gente aquí y allá que está inventando sustitutos de la gasolina, algunos tienen éxito, pero a los fabricantes de mecanismos que se mueven con ella no les convienen esos inventos, dejarían de ganar y tendrían que cambiar sus fábricas. Total: la ruina. Fábricas en quiebra, obreros sin trabajo.
Los grandes políticos acaban de reunirse en Japón para solucionar este lío. Nuestro Presidente Felipe Calderón ha presentado un plan, “Fondo Verde”, que suena muy bien.
Tenemos G-8, G-5, formarán el G-l3. El próximo año se reunirán estos mandatarios en Italia. Ojalá, en vez de palabras, presenten hechos y la Tierra empiece a salvarse.
GABRIEL PAZ / Escritora.
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