La fiebre del dengue es un tema del que todos hablan, especialmente en el municipio de Zapopan que ha registrado un brote de 265 casos, que algunos observadores han considerado como epidemia, pero que los especialistas en salud pública calificaron como un brote muy importante de una enfermedad, que en el Estado de Morelos llevaba hasta inicios de septiembre cuatro mil 173 víctimas, ahí sí considerada como una epidemia por los expertos. En Guerrero hay dos mil 105 casos, en Veracruz suman dos mil 365 casos.
Sí, es la temporada de la enfermedad transmitida por la hembra del mosquito Aedes aegypti, pequeño, blanquinegro, con rayas en dorso y patas, que se alimenta sobre todo de la sangre humana que, según un informativo, pica especialmente en el área de los tobillos, dentro de las mangas de las chaquetas o en la nuca. Sus piquetes pueden ser muy de mañana o cerca de la noche.
Los mosquitos transmiten la enfermedad que tiene dos formas: fiebre de dengue o dengue hemorrágico, este último es peligroso y su diagnóstico temprano, seguido de oportuno tratamiento puede salvar a sus víctimas, no así cuando se descuida, porque puede caer en estado de shock y morir. Algunas características de la enfermedad son: aparición brusca de fiebre alta, fuerte dolor de cabeza en la parte de la frente, dolor de ojos acentuado en los movimientos oculares, pérdida del gusto y del apetito, náuseas y vómitos, erupción tipo sarampión en el pecho y los miembros inferiores.
El tema interesante es cómo surge y vive este mosquito transmisor de la enfermedad; sus larvas se crían principalmente en agua estancada que se localiza entre cáscaras de basura, bloques de cemento, desagües en desuso, letrinas abandonadas y otros cacharros, como los que se encuentran en las calles del Centro Histórico de Zapopan, que se mantiene hace meses escarbado por distintos motivos. Y ¿qué me dicen de ese 40% de colonias del municipio de Zapopan que no tienen drenaje o sus drenajes corren a cielo abierto? Y nada más hay que recorrer el criadero de mosquitos que es la colonia 20 de Noviembre, a un ladito del residencial Valle Real, hasta donde deben llegar los mosquitos portadores de la fiebre del dengue. Ni porque están cerca de un hábitat de gente con recursos económicos, el Ayuntamiento hace algo más que esperar a que llegue la epidemia con su carga de cadáveres.
En el municipio de Guadalajara no nos quedamos atrás, en la construcción de lo que fuera el Cine Metropolitan la labor de albañilería se detuvo porque se tropezaron con un manto freático y ahí está el agua extendida a cielo abierto como alberca olímpica, y esa agua pura —recurso no renovable— me dicen que la echan a las cañerías.
Éste sería el momento en que debería aplicarse la revocación de mandato a los munícipes de Zapopan y Guadalajara que atentan con sus peligrosos descuidos y torpezas contra la salud pública de su comunidad.
MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG.
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