ENTRE VERAS Y BROMAS
Los judas —así, con minúsculas— siempre han existido. Son quienes, por sistema, anteponen el interés personal al bien común. Son los egoístas por antonomasia... De hecho, la Academia explica que “por alusión a Judas Iscariote, por quien Jesús fue vendido a los judíos”, se denomina así, genéricamente, al hombre alevoso; al traidor, para decirlo en una palabra.
—II—
La prensa, en días pasados, dio cuenta de un personaje a quien, a raíz de su participación en un asunto de interés público, se colgó, ipso facto, esa etiqueta. Se trata del diputado local priista Hugo Gaeta Esparza... El contexto: se discutía en el Congreso del Estado una iniciativa para incorporar en la legislación la figura de la revocación de mandato. La idea —similar a algo que, por cierto, prometió al pueblo el primer gobernador panista de Jalisco, Alberto Cárdenas... pero que, por misteriosas circunstancias, nunca se concretó— consistía en permitir que los ciudadanos, en circunstancias que la propia ley determinaría, pudieran aprobar o reprobar la gestión del gobernador del Estado, y, en este último supuesto, pasar de la declaración de incompetencia —o, al menos, de notoria insatisfacción de los gobernados— al cese fulminante.
Cuando el escenario parecía dispuesto para que la ley se aprobara, el diputado Gaeta restó su voto al bloque de oposición, que votó a favor..., y, sorpresivamente, lo sumó al bloque oficialista, que lo hizo en contra.
—III—
Por supuesto, no es la primera vez que un conejo sorpresivo salta de la chistera en un escenario tan serio —“según San Lucas...”— como el Congreso. Tampoco es la primera vez que se etiqueta de “judas” a quien hace abortar, con su voto, una iniciativa que parecía plausible... Lo curioso es que en la misma sesión se aprobó una Reforma Electoral que implica más retrocesos que avances. Ahí mismo, el bloque oficialista dio “palo” a una moción para investigar el uso de un helicóptero oficial, por parte del secretario de Gobierno... para asistir a una boda en San Juan de los Lagos.
Moraleja de la historia: al menos en el Congreso, nadie está tan libre de pecado como para sentirse con derecho de llamar “judas”, si reviviera... ni al propio Judas.
Los judas —así, con minúsculas— siempre han existido. Son quienes, por sistema, anteponen el interés personal al bien común. Son los egoístas por antonomasia... De hecho, la Academia explica que “por alusión a Judas Iscariote, por quien Jesús fue vendido a los judíos”, se denomina así, genéricamente, al hombre alevoso; al traidor, para decirlo en una palabra.
—II—
La prensa, en días pasados, dio cuenta de un personaje a quien, a raíz de su participación en un asunto de interés público, se colgó, ipso facto, esa etiqueta. Se trata del diputado local priista Hugo Gaeta Esparza... El contexto: se discutía en el Congreso del Estado una iniciativa para incorporar en la legislación la figura de la revocación de mandato. La idea —similar a algo que, por cierto, prometió al pueblo el primer gobernador panista de Jalisco, Alberto Cárdenas... pero que, por misteriosas circunstancias, nunca se concretó— consistía en permitir que los ciudadanos, en circunstancias que la propia ley determinaría, pudieran aprobar o reprobar la gestión del gobernador del Estado, y, en este último supuesto, pasar de la declaración de incompetencia —o, al menos, de notoria insatisfacción de los gobernados— al cese fulminante.
Cuando el escenario parecía dispuesto para que la ley se aprobara, el diputado Gaeta restó su voto al bloque de oposición, que votó a favor..., y, sorpresivamente, lo sumó al bloque oficialista, que lo hizo en contra.
—III—
Por supuesto, no es la primera vez que un conejo sorpresivo salta de la chistera en un escenario tan serio —“según San Lucas...”— como el Congreso. Tampoco es la primera vez que se etiqueta de “judas” a quien hace abortar, con su voto, una iniciativa que parecía plausible... Lo curioso es que en la misma sesión se aprobó una Reforma Electoral que implica más retrocesos que avances. Ahí mismo, el bloque oficialista dio “palo” a una moción para investigar el uso de un helicóptero oficial, por parte del secretario de Gobierno... para asistir a una boda en San Juan de los Lagos.
Moraleja de la historia: al menos en el Congreso, nadie está tan libre de pecado como para sentirse con derecho de llamar “judas”, si reviviera... ni al propio Judas.