ENTRE VERAS Y BROMAS
Las primeras noticias fueron alarmantes. Hubo quien recomendó que las autoridades, tanto sanitarias como ecológicas, investigaran: ¿Qué fenómeno astronómico (cierta conjunción de planetas), físico, químico (determinada mezcla de contaminantes) o paranormal (alguna invasión de extraterrestres) ocasionó la diarrea neuronal colectiva, de munícipes de Tequila e industriales del tequila, que generó tan peculiar convocatoria?...
—II—
Se trataba, se decían inicialmente, de “promover” —verbo de moda— a Tequila como destino turístico y al tequila como una de las más amables dádivas de México al mundo. Alguien, motivado por tan plausibles intenciones, discurrió crear, con el aval de “Guinness” —contumaz acaparador de medallas de oro en la Olimpiada de la vacuidad—, el “Reto Tequila”...
La noticia provocó deserciones masivas en A. A. El dichoso “reto” permitiría sacar del anonimato y reconocer públicamente al feliz propietario del gaznate más competitivo en el consumo del mundialmente famoso destilado del agave. La prueba —se dijo inicial y escuetamente— consistiría en invitar a los dipsómanos más conspicuos de la comarca y planetas circunvecinos, a tomar la largada (“la largada” no es una variante del tradicional “caballito”; “la largada” es la señal de salida en una carrera deportiva) en una competencia consistente en tomar tequila durante 15 minutos.
Aunque la prueba se realizará el próximo lunes 15 de septiembre, se sabe que hubo tumultos para las inscripciones. Todos los voluntarios, además, se programaron para realizar, con singular entusiasmo, los correspondientes ensayos. Que no se diga que en México no hay vocación para los retos.
—III—
Ya después se aclaró que el “Reto” tendría determinadas reglas. Una de ellas consistirá en que se formarán cuatro filas con los concursantes. Éstos tomarán su “caballito” y pasarán a la cola... (Por rápidos que sean los cantineros, se duda que en 15 minutos consigan abastecer a todos los concursantes alineados, y que llegue a haber una segunda ronda)... Otra regla indica que ganará quien ingiera más copas en tres años de competencia, de los cuales éste será apenas el primero.
En todo caso, ya alguien disparó un sabio consejo: que no inviten a los kenianos, porque siempre nos ganan.
Las primeras noticias fueron alarmantes. Hubo quien recomendó que las autoridades, tanto sanitarias como ecológicas, investigaran: ¿Qué fenómeno astronómico (cierta conjunción de planetas), físico, químico (determinada mezcla de contaminantes) o paranormal (alguna invasión de extraterrestres) ocasionó la diarrea neuronal colectiva, de munícipes de Tequila e industriales del tequila, que generó tan peculiar convocatoria?...
—II—
Se trataba, se decían inicialmente, de “promover” —verbo de moda— a Tequila como destino turístico y al tequila como una de las más amables dádivas de México al mundo. Alguien, motivado por tan plausibles intenciones, discurrió crear, con el aval de “Guinness” —contumaz acaparador de medallas de oro en la Olimpiada de la vacuidad—, el “Reto Tequila”...
La noticia provocó deserciones masivas en A. A. El dichoso “reto” permitiría sacar del anonimato y reconocer públicamente al feliz propietario del gaznate más competitivo en el consumo del mundialmente famoso destilado del agave. La prueba —se dijo inicial y escuetamente— consistiría en invitar a los dipsómanos más conspicuos de la comarca y planetas circunvecinos, a tomar la largada (“la largada” no es una variante del tradicional “caballito”; “la largada” es la señal de salida en una carrera deportiva) en una competencia consistente en tomar tequila durante 15 minutos.
Aunque la prueba se realizará el próximo lunes 15 de septiembre, se sabe que hubo tumultos para las inscripciones. Todos los voluntarios, además, se programaron para realizar, con singular entusiasmo, los correspondientes ensayos. Que no se diga que en México no hay vocación para los retos.
—III—
Ya después se aclaró que el “Reto” tendría determinadas reglas. Una de ellas consistirá en que se formarán cuatro filas con los concursantes. Éstos tomarán su “caballito” y pasarán a la cola... (Por rápidos que sean los cantineros, se duda que en 15 minutos consigan abastecer a todos los concursantes alineados, y que llegue a haber una segunda ronda)... Otra regla indica que ganará quien ingiera más copas en tres años de competencia, de los cuales éste será apenas el primero.
En todo caso, ya alguien disparó un sabio consejo: que no inviten a los kenianos, porque siempre nos ganan.