Guadalajara en su carril

Por varias décadas ya, está ampliamente reconocido que el principal desafío en Jalisco ha consistido en dar cabida a los cientos de miles de personas que buscan sumarse (cada ciertos años) a la población ya establecida en la zona metropolitana.

Quedó advertido, además, que los problemas rebasarían la capacidad de proporcionarles a todos las oportunidades en el hábitat, la economía, la convivencia y la cultura que se esperarían. Asimismo, todo esto se daría ante un entorno natural muy amenazado y con una clara insuficiencia del presupuesto gubernamental para cubrir todas las demandas de los servicios públicos necesarios.

Hace unos 15 años, todavía se discutían las opciones para confrontar esta amenazante dinámica con políticas públicas de desarrollo urbano que facilitaran orientar el crecimiento del Estado hacia un equilibrio de tres vectores: (1) una red de ciudades medias para aliviar las presiones de crecer más en la ciudad central, (2) replantear los beneficios de re-densificar partes internas de la ciudad donde existía ya inversión en infraestructura urbana subutilizada, y (3) normar la especulación de los terrenos periféricos, bajo criterios racionales de reservas territoriales para el desarrollo urbano inteligente, equilibrado y sustentable.

Atrozmente, la realidad llegó en el arruinado crecimiento urbano desordenado, fragmentado y poco sabio que parecía teníamos ya desbocado fuera de control. Las condiciones y las circunstancias que facilitaron los grandes negocios “vivienderos” rápidos afortunadamente ya han dejado de reinar. La gran crisis económica se ha encargado de desinflar el globo que los llevaba por las nubes.

El futuro de ciudad está nuevamente en las discusiones públicas. Provocadas por el próximo cambio a darse en los gobiernos municipales de la metrópoli, ahora ha surgido el tema de la movilidad como el eje estructurante para el desarrollo y mejoramiento de la ciudad.

Las actuales circunstancias permiten un paréntesis en la dinámica desequilibrada, y vuelven las discusiones aquellas ya tenidas, pues las opciones se plantean nuevamente: una red de ciudades medias, densificación “vertical” y políticas públicas inteligentes para desarrollar el suelo urbano.

Valdría mucho sopesar seriamente esta oportunidad especial que se presenta en Guadalajara, ahora, para reorientar el desarrollo urbano a través de un concepto rector eficiente y robusto, social, ambiental y económicamente: el tren. No sólo se trata de reconsiderar el tren eléctrico urbano como el mejor articulador del transporte público (y la re-densificación urbana de la ciudad a lo largo de sus dos líneas), sino también del tren suburbano de “cercanías” como articulador del desarrollo de la red de ciudades medias que ya están vinculadas por ferrovías con la metrópoli y cuyo servicio ha quedado en limbo para pasajeros humanos.

El tren es el sistema de transporte más eficiente en los 200 kilómetros alrededor de las ciudades metropolitanas en todo el mundo. No hay ciudad seria que no lo tome en serio.

Son muchas las ciudades medias jaliscienses que ya están listas para ser reconectadas al centro de la metrópoli por sus corredores ferroviarios establecidos. Ojalá y vuelva el tren con la seriedad que apremia, y regrese consigo algo de la materia gris cerebral que aquí escasea para volver a la ciudad en su carril merecido.

NORBERTO ÁLVAREZ ROMO/ Presidente de Ecometrópolis, A.C.
Correo electrónico: nar@megared.net.mx
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