Falta planeación y coordinación

De alcance nacional

Aunque parezca increíble —a estas alturas del partido—, la falta de planeación que prevalece en el sector público significa millones de pesos al erario, esto es, dinero aportado por toda la ciudadanía a través de los impuestos que es tirado a la basura.

Por si fuera poco, la carencia de coordinación entre las distintas dependencias de los tres niveles de Gobierno arroja los mismos resultados, lo cual es totalmente reprobable en todo tiempo, pero sobre todo en las condiciones económicas y políticas en que se encuentra el Estado.

Al parecer, de nada han servido las “encerronas” de convivencia, lecturas varias, capacitación, integración y búsqueda de otros objetivos, que acostumbran realizar las diferentes dependencias (las cuales serían ampliamente recomendables, si ofrecieran los efectos apetecidos), pues los resultados dejan mucho que desear.

Entre lo mucho que se desperdicia —también con costo público— se encuentra todo el trabajo que se supone realizan o debieran realizar, primero las áreas de programación para llegar a determinar la petición de presupuesto de obra pública, lo que normalmente debiera implicar (entre otras tareas): definición de obras prioritarias; determinación de tiempos de operación; costeo; proyecto ejecutivo; lo que arrojaría la propuesta de presupuesto, para luego dar paso a los acuerdos entre los partidos políticos que lo deben aprobar, ejercicio que las más de las veces implica otorgar concesiones a cambio, para aprobar el presupuesto con sus respectivas enmiendas.

Después viene la negociación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, para que finalmente se pueda hablar de las licitaciones y la ejecución de las obras; en total, días, semanas y meses para la ejecución real, ¿y todo lo cual para qué?… para tirarlo a la basura.

Botón de muestra

Un ejemplo claro de ello lo podemos ver en la obra que se realiza en la Calzada Independencia y Periférico Norte, en donde luego de años de espera y meses de programación, más otros tantos de ejecución, finalmente se terminó la obra y se puso en funcionamiento, pero… ¿qué creen?

Ahora resulta que parte de la obra se está destruyendo. Sí, leyó usted bien, tuvo que entrar en acción maquinaria pesada para destruir la plazoleta que se había construido a manera de distribuidor de la circulación vehicular y resguardo de los peatones (levantar el concreto hidráulico a pedazos, el adoquín y los machuelos de concreto), para vaya usted a saber lo que van a hacer ahora, pero eso sí, independientemente de quien o quienes haya sido el error, júrelo usted que los costos volverán a ser con cargo al presupuesto público.

Seguramente que usted ha sido testigo de muchos otros casos similares o aún más costosos, sin que ninguna autoridad tome cartas en el asunto, y así, nada más no hay presupuesto que alcance.

Todo esto es producto de la improvisación de funcionarios públicos, de la falta de supervisión y en el peor de los casos, de la corrupción que suele presentarse, precisamente al no existir la debida supervisión de las autoridades correspondientes.

CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx
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