“Extrañamos al PRI”


Breve encuesta entre los que habitan mi entorno, dio por resultado que extrañan al Partido Revolucionario Institucional (PRI), la estabilidad que ellos piensan disfrutaba el país, gobernado por un presidente que imponía su rectoría en el sector industrial y comercial y que mediaba en los conflictos. Extrañan dicen, a sus funcionarios respetuosos de las formas y del culto a la personalidad, de esos que en público no perdían la compostura, de los que nunca supimos de sus borracheras, de ese sistema que fue muy repudiado al principio de los cambios de Gobierno hasta que nos dimos cuenta que los del partido en el actual Gobierno son mucho peor que sus antecesores.

Sí, extrañamos la vida cívica que tanto fomentaban, los rituales de Gobierno que, a veces, escondían abusos y malversaciones, claro, pero que aspiraban a que un día desaparecieran; extrañamos, me dijeron, la disciplina y cohesión de grupo político: porque si decían que con “éste”, con “ése” todos. Sabían trabajar en equipo y su división política de grupos era respetuosa, su estilo era de consideración ¡al público! ¡Qué esperanzas que dejaran en el cargo a un funcionario acusado de participar en fiestas de pederastas! No, lo escondían de inmediato, es más, lo condenaban al ostracismo. Es más, nunca supimos de uno de esos. Tampoco había mucha justicia en los tribunales penales, pero a veces se podía ganar en las causas judiciales.

En las obras públicas no se tardaban ¡siete días! pavimentando una cuadra de una calle, ni años construyendo pasos a desnivel que dejan mucho que desear. No, los del PRI tenían sueldos bajos de funcionarios, sí, y hacían negocios al amparo del poder, pero también dejaban obras públicas buenas al servicio de la población.

Había instituciones de apoyo al desarrollo social, no como ahora que desde el neoliberalismo de Carlos Salinas de Gortari, los ciudadanos son despojados de los pocos centavos que devengan desempeñando arduos trabajos cuando acuden a las instituciones en sus necesidades. En tiempos del PRI, el Hospital Civil servía a una clase menesterosa con una devoción y dedicación de sus antiguos doctores que fueron ejemplo de las generaciones que les siguieron. Y la Cruz Roja y todas las instituciones eran respetables porque entregaban salud sin condiciones.

Durante 68 años del PRI en el poder, dirigió la vida pública del país con el poder que le daban los años de experiencia y su férrea disciplina partidista. Estuvo presente a lo largo de la vida de cada uno de los que les pregunté, quienes invariablemente manifestaron su interés en que el PRI regrese al poder.

Lástima que el PRI no haya aprovechado su tiempo de derrotas para recapacitar y mejorar; en vez de eso, continuó con su lado malo y su desdén por los ciudadanos, y quienes aún tenían esperanzas en un partido democrático y conocedor del Gobierno se toparon en días pasado en los periódicos con la noticia de que el actual líder del PRI Jalisco tiene tan escaso control sobre sus acciones, que una vez embriagado, en vez de regalar millones del erario; regaló balas para un cachorro y amenazas para sus dueños y, lo más grave, mintió para ocultar su falta.

MARTHA GONZÁLEZ ESCOBAR / Divulgadora científica. UdeG.
Correo electrónico: marthaggonzalez@yahoo.com.mx
Sigue navegando