En México así nos desquitamos

El mexicano en su comportamiento es festivo, aguantador, alegre y dicharachero; hasta en los momentos más solemnes de la vida, como es el caso de la muerte, se burla de ella y no le teme, en casos apremiantes de su existencia se ríe de quien se los provoca y ante su impotencia para resolverlos recurre a los chistes, chascarrillos y caricaturas para desquitarse de los culpables, por eso hemos visto a través de la historia cómo los gobernantes, causantes de la pobreza y atraso del país, son el principal blanco de esa chunga e ironía, ¿quiere ejemplos?

A Obregón le decían “el 15 uñas”, pues al faltarle un brazo sólo ésas le quedaron y lo consideraron una ventaja, pues según el pueblo, le disminuyó lo “agarrauñas” que era. Uno de nuestros mejores presidentes no se libró de la burla y decían que en vez de ser de Jiquilpan, era de Trompícuaro (por lo grueso que tenía los labios); a otro mandatario, por su afición a los viajes, le pusieron “López Paseos”, y cuentan que por la mañana siempre le preguntaba a su ayudante y piloto: Radamés, ¿qué me toca, viaje o viej...?, pues también tenía afición por el sexo opuesto.

De Díaz Ordaz se comentaba que para comulgar lo hacía con una moreliana, por lo grande que tenía la boca, y cuando le decían que si era cierto que era un hombre de dos caras, sólo respondía: Si tuviera dos ¿creen que traería siempre puesta ésta tan fea?

Otro político fue el perro. Él sólo se puso el apodo cuando dijo que como eso defendería el peso; y así podríamos seguir con apodos y más apodos, pero quizá a estas alturas algunos de mis pocos lectores se pregunten ¿a qué viene todo lo anterior, por qué sacar a relucir todos esos sobrenombres y apodos?
Por una sola razón: porque ningún presidente de la República, en toda la historia del país, recibió en sus años de Gobierno tanta crítica y fue blanco de tanta burla, apodos y chascarrillos, como el ex presidente Fox; claro, fue él quien lo provocó, con su actuar, y en un acto de mal ententida democracia se reunió a tratar públicamente asuntos del país con payasos y cómicos de la legua, haciendo chacota de ellos, no había día en que no apareciera en los medios de comunicación impresos en caricaturas, se criticó su persona, su forma de actuar, la manera de gobernar; respecto a la relación con los Estados Unidos de Norteamérica, apareció como “gato... con botas”, en un mercado como “vendido” en otra caricatura, con la camiseta del DIF “que le queda grande”, en alusión a las aspiraciones de su esposa a ser presidente de México; de mandil de la chaparra no lo bajaron y en una más, a su mujer diciendo que ya no podía ser presidenta de la República porque en México “no hay reelección”, significando con ello que de hecho ella era la presidenta; en su vida privada se le criticó su “matrimonio irregular”, como lo declaró el cardenal de México (para el de Guadalajara fue un pecado), se le hizo notar que paseó por el mundo su ignorancia, la cual demostraba al expresar su ridiculez al andar de frac y con botas, y etc., etc., y más etc.

ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ / Escritor.
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