“El sainete del PRI”

Ayer decíamos...

Qué le parece el sainete del PRI. Me hizo recordar una historia que narra Leon Uris, que según recuerdo era más o menos así: En alguna guerra entre Árabes y Judíos, los ejércitos de los primeros, más numerosos que los segundos, perseguían a estos. Un joven militar Judío, apenado por la huida que le parecía de algún modo humillante, incitaba a su jefe a presentar batalla contra sus perseguidores, a lo que su comandante le decía que seguirían huyendo, lo que provocó la curiosidad del bisoño militar que preguntó a su jefe la causa de su actuar, a lo que su superior simplemente le contestó: es que son Árabes. Conforme fue extendiéndose la persecución los diferentes grupos perseguidores fueron teniendo problemas entre sí y se fueron peleando, de modo que fueron invirtiéndose las fuerzas y así triunfaron los perseguidos.

En lo político sucede algo parecido, algunos analistas consideraban que el tricolor tenía buenas posibilidades de ganar la mayoría de ayuntamientos de la zona metropolitana, opinión que no comparto ya que los azules traen en su favor el poder económico del estado y el poder de la nómina y se ha comprobado que saben cómo usarlos. Pero sí reconozco que podrían alcanzar algunos triunfos en las municipales. De alguna forma los panistas sentían tras de sí los pasos de los perseguidores.

Javier Guízar, presidente estatal de los tricolores logró buenas negociaciones en cuanto a los nombramientos de candidatos a presidentes municipales, logró que llegara un grupo de jóvenes interesante, no conozco la totalidad de candidatos ni sus edades, pero creo que si se suman las edades de los candidatos serán más jóvenes los candidatos tricolores. Aunque esto es simplemente anecdótico ya que la edad no es garantía. El hecho es que no creo que los candidatos priistas hayan estado en su mayoría de edad gobernados por un gobernador de su partido. Guízar sacó la designación limpiamente y todo parecía iba sobre ruedas, lo que de ganar algunas candidaturas lo hubiera colocado como candidato a gobernador y como dueños del estado a su grupo entre los que se menciona a Javier Galván, Carrillo, Monterde, Castellanos y otros.

Algo sucedió que vino a descomponer el baile, según los apoyadores del presidente, Carrillo y Monterde, sin consentimiento de Guízar se distrajeron y listaron como regidores a personas que cuando menos no habían sido mencionados, lo que parece muy poco probable. Los candidatos se mostraron molestos por el cambio (menos Aristóteles, quien dijo que no le gustaba el cambio, pero que lo aceptaba, alguien comentó que porque él no está compitiendo para presidente sino para regidor y esa chamba ya la logró), pero Vielma, Castro y otros formaron un bloque, apoyados o dirigidos, como usted quiera, por el güero Barba y por Raymundo Gómez Flores, y tomaron el edificio del PRI, lo que ya es tradicional y equivale a las apedreadas a la embajada americana de los setenta.

El centro envió para arreglar las cosas como delegado al licenciado Efrén Leyva, pensando que cambiando unos nombres en las listas, desde luego y dada la cercana relación de éste con el grupo del presidente, no se incluía el derrocamiento del mismo.

Guízar hace creer que el problema se reduce al cambio de pocos candidatos y para mentir con verdades utiliza but of course la estadística y dice que 95% de candidatos están conformes y el resto no, así que, con 30 cambios se arregla el asunto y se continúa con el proyecto, lo que espera lograr el delegado.

El grupo opositor, cosa rara entre políticos, se ha mantenido unido y exige no sólo los cambios (que dicen no es lo más importante) sino que no quieren a los javieres en virtud de que tras las que consideran les hicieron no pueden confiar en ellos y mantienen (hasta hoy miércoles en que escribo esta colaboración) su posición.

Como víctimas propiciatorias fueron sacrificados Carrillo y Monterde, pero su expulsión parece no satisfacer a los opositores, a quienes hay que reconocer que el tiempo trabaja en su contra. Derrocar a Guízar se ve francamente difícil, fundamentalmente porque al PRI estatal y nacional no les interesa por ahora el destino de las elecciones de este año, sino acomodar cuates para en el 2012 respecto a las ambiciones de ambos presidentes, estatal y federal para llegar a las candidaturas con que sueñan.

Por otra parte la rebeldía puede ser vista como una lucha de poder en la que Barba y Gómez Flores pretenden adquirir más poder en el partido, aunque por ahora no tengan aspiraciones personales porque, mintiendo con estadística, a la fecha han logrado 95% de las posiciones que buscaron, también puede ser visto como un movimiento digno por parte de los candidatos que no aceptan que simplemente aceptaron su ingreso a la gran ubre y en consecuencia tendrían que aceptar por ese hecho los mangoneos de quienes los favorecieron, si es así, bien por ellos.

Acción nacional en este asunto tiene una relación de ganar, ganar, si Guízar triunfa, ellos tienen una posición con la oposición (se habla de que hay muchos tratos con él) y de cualquier manera el conflicto hace que según muchos enterados el revolucionario pierda posiciones. Eso lo sabremos en Julio, dónde se verá si pesó más el pasado del PRI o el presente del PAN.

Lo que no me queda claro es qué fue lo que motivó a Guízar a cambiar los nombres salvo que lo haya traicionado su naturaleza.

CARLOS ENRIGUE / Abogado.
Correo electrónico: ayerdeciamos@hotmail.com
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