El retorno de los gordos


Las cosas y situaciones cambian; la ciencia también, y por ende los usos y costumbres que debemos observar en pro, fundamentalmente, de la salud que contempla en primer término la disciplina para comer de manera adecuada, de tal modo que está de moda asistir periódicamente a consultar al nutriólogo, o nutróloga, ya que son las mujeres las que han abrazado con ahínco esa subdisciplina de la ciencia médica.

Y decimos que cambian los modos de vida, porque hasta la segunda mitad del siglo XX era común y corriente que la gente estuviera gorda porque era señal evidente de la buena salud, de la bondad, e incluso de la prosperidad económica. Y todo porque la gordura, la obesidad, posiblemente, representaba consecuencia irrefutable de la “buena” alimentación. Pero hay que tener presente que después de las dos grandes guerras mundiales y de muchas guerras locales de baja intensidad, así como de múltiples asonadas y revueltas, como la Guerra del Chaco, o bien la Guerra Civil Española, verbigracia, cuyos beligerantes sufrieron de hambre debido a la escasez de alimentos; el comer bien, con todas las de la ley, valía la pena porque había que lucirlo a través de unos cuantos kilitos de más, no podía asociarse a nada diferente que no fuera paz, bienestar, bonhomía, prosperidad y esos cuentos.

Tal vez muchos sobrevivientes de esas épocas han de recordar en qué forma, los padres, principalmente la mamá, acosaba al crío a que comiera la abundante dieta cotidiana bajo la amenaza de que quien dejara algo en el plato no tenía derecho al postre o se le cancelaba el permiso para ir a jugar, o salir con los amigos a dar un paseo.

Pero las cosas cambian, y en este caso la ciencia médica y demás adláteres, ya replanteó ese fenómeno y así los médicos de la posmodernidad cuestionaron seria y científicamente la gordura simple y sencillamente porque es el origen de muchos males considerados inherentes a la vida moderna, especialmente el estado máximo de la gordura, la obesidad, achacándalo a la forma desordenada en el comer y en el beber que ocasiona trastornos en las funciones metabólicas del organismo humano; todo esto atribuido al consumo irrestricto de la llamada comida “chatarra”, importada principalmente de los “unitestestes”, presentada de manera inédita y elegante en esos que llaman “fast-food” o comida rápida, y de tal modo estas nuevas y modernas dietas están causando daños en la actuales generaciones que hoy día la obesidad es el mal que atosiga, que acosa al género humano, y México, para bien o para mal, ocupa un destacado segundo lugar por ser el país con mayor número de gordos que se registran en los tiempos actuales.

MANUEL LÓPEZ DE LA PARRA / Periodista.
Correo electrónico: loppra@economia.unam.mx
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