El camello, la aguja y el rico

Apenas he leído lo sucedido en Davos, porque esas reuniones de señores importantes son muy aburridas y no solucionan nada, sino que se reúnen los señores ricos del mundo para contar su dinero y no perder ni un centavo. ¿Los pobres para qué van a reunirse, si lo han perdido todo?

Lo curioso es que cuando leía algo de esto, oí como una voz misteriosa que me decía: “Acuérdate del camello que dicen que tiene que pasar por el ojo de una aguja”.

Una especie de pasmo me paralizó. Me esforcé y vinieron a mí esas palabras famosas: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el cielo”.

La primera vez que escuché tales palabras tenía tan pocos años, que me imaginé la escena: unos hombres empujaban a un camello que no podía pasar. Si a veces es difícil enhebrar con hilo fino. Al lado estaba un señor rico ante la puerta del cielo y en ésta un cartel que decía: “Prohibido el paso”.

Con el tiempo uno va perfeccionando sus ideas, y leyendo éstas y otras noticias llegué a la conclusión de que esos señores de Davos se reunieron para hacer una aguja muy grande con un ojo tremendo por el que pasaba con toda facilidad un camello. Sus camellos. Ésta es la razón de tantas reuniones, cumbres o lo que sea, en las que no entran los pobres. ¿Para qué? Foro económico se llama.

Hoy me han contado el caso de una familia que acaba de tener a sus primeros retoños: dos gemelitos. Casi al mismo tiempo al papá lo han despedido de su trabajo por ajustes de la situación.
Me pregunto en qué consiste la sabiduría de los poderosos del mundo que, reunidos en Davos periódicamente, dejan al mundo como estaba, o peor. ¿Quieren acabar con la Humanidad? El desequilibrio natural del planeta no lo arreglan, ¿a dónde nos llevan?

Con todos estos ricachones, algunos dadivosos, se ha reunido algo para mandar a Haití. Están contentos de su buena acción. Pero Haití y su pobreza existían antes del terremoto, y ¿qué hacían entonces? Sí, hay algunos ricos buenos que mandan dinero para becas y otras necesidades, son como obras de caridad, palabra que no me alegra, porque humilla al que lo recibe.

Sí, hay ricos que llegaron a lo alto de la lista del poder por sus ideas y trabajos, y ganan y siguen ganando, mas tales ganancias deberían de tener un tope para distribuir en trabajos útiles lo demasiado y crear fuentes de trabajo y alimento para todos.
También sería útil y beneficioso poner otro tope en los nacimientos. Menos mal que ya no suele haber familias con más de cinco hijos, como antes.

¿Cuánto ha de costar una pachanga mundial de éstas? Con que haya para hacer una aguja para los camellos y sobren millones, habría tenido éxito. Con tales millones trabajaremos todos y comeremos todos los días.

GABRIEL PAZ / Escritora.
Correo electrónico: macachi809@hotmail.com
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