Luz a la fuerza
El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), titular del contrato colectivo de trabajo con Luz y Fuerza del Centro (LyFC), va a cumplir 95 años de fundado el 14 de diciembre próximo. Hasta hoy se ignora si con la liquidación de la empresa desaparece el sindicato, o es sustituido por otro con un nuevo contrato actualizado, que mantenga las conquistas laborales al nivel de los demás sindicatos del país.
A través de esos 95 años, la lucha de los trabajadores para alcanzar un nivel de vida decoroso fue azarosa y nada fácil; primero para reducir la jornada de 12 horas, que poco a poco llegó hasta las 35 horas por semana de nuestros días.
Conseguir de la empresa puestos de base, preferencias para nuevas contrataciones a familiares y división del trabajo por especialidades fue otro de los logros; los aumentos constantes a los días de vacaciones, los permisos con goce de sueldo y sin goce, las despensas, consumo de luz gratuito, casa habitación con hipoteca con intereses blandos y pocas exigencias para la puntualidad en los pagos; la jubilación a los 28 años de servicio y otras muchas prestaciones, fue labor de años y paciencia.
Por eso, ahora que se pretende liquidar la empresa LyFC, los trabajadores protestan porque ¿en dónde van a encontrar un trabajo como el actual? Trabajan poco y les pagan bien, reciben prestaciones que ningún otro sindicato tiene, y los jubilan en la plenitud de su vida. ¿Qué empresa va a recibir a los que tienen más de 40 años de edad? La liquidación que ofrece el Gobierno no alcanza para vivir sin trabajar el resto de sus días. Tal vez los alrededor de dos mil quinientos que ya aceptaron la liquidación tengan pocos años de antigüedad y vean muy lejos la jubilación, o ya tienen otro medio de subsistencia y la cantidad que recibirán les ayuda en sus planes financieros, pero no todos están en las mismas circunstancias y va a costar trabajo convencerlos de que formen una cooperativa para ser recontratados o reciban capacitación para emprender un negocio.
Los trabajadores se quejan de que hay una campaña de odio en contra del SME, por el supuesto costo del subsidio de 40 mil millones de pesos anuales que tenemos que pagar los contribuyentes. En realidad, los trabajadores no tienen la culpa de que las autoridades no hayan sabido administrar la empresa, ni de que los hayan utilizado con fines electorales.
Si bien son responsables de la degeneración de los servicios que se dio paulatinamente, los robos de energía, los medidores arreglados y la corrupción en general; pero los culpables son los administradores de LyFC y las autoridades de la Secretaría de Energía que lo permitieron, lo solaparon y posiblemente se coludieron.
El Presidente Calderón merece nuestro reconocimiento por haberse atrevido a enfrentar este grave problema que los presidentes anteriores habían soslayado. Ahora falta que vaya hasta el fondo y reestructure la administración interna de LyFC para eliminar los vicios que padece.
LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com
El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), titular del contrato colectivo de trabajo con Luz y Fuerza del Centro (LyFC), va a cumplir 95 años de fundado el 14 de diciembre próximo. Hasta hoy se ignora si con la liquidación de la empresa desaparece el sindicato, o es sustituido por otro con un nuevo contrato actualizado, que mantenga las conquistas laborales al nivel de los demás sindicatos del país.
A través de esos 95 años, la lucha de los trabajadores para alcanzar un nivel de vida decoroso fue azarosa y nada fácil; primero para reducir la jornada de 12 horas, que poco a poco llegó hasta las 35 horas por semana de nuestros días.
Conseguir de la empresa puestos de base, preferencias para nuevas contrataciones a familiares y división del trabajo por especialidades fue otro de los logros; los aumentos constantes a los días de vacaciones, los permisos con goce de sueldo y sin goce, las despensas, consumo de luz gratuito, casa habitación con hipoteca con intereses blandos y pocas exigencias para la puntualidad en los pagos; la jubilación a los 28 años de servicio y otras muchas prestaciones, fue labor de años y paciencia.
Por eso, ahora que se pretende liquidar la empresa LyFC, los trabajadores protestan porque ¿en dónde van a encontrar un trabajo como el actual? Trabajan poco y les pagan bien, reciben prestaciones que ningún otro sindicato tiene, y los jubilan en la plenitud de su vida. ¿Qué empresa va a recibir a los que tienen más de 40 años de edad? La liquidación que ofrece el Gobierno no alcanza para vivir sin trabajar el resto de sus días. Tal vez los alrededor de dos mil quinientos que ya aceptaron la liquidación tengan pocos años de antigüedad y vean muy lejos la jubilación, o ya tienen otro medio de subsistencia y la cantidad que recibirán les ayuda en sus planes financieros, pero no todos están en las mismas circunstancias y va a costar trabajo convencerlos de que formen una cooperativa para ser recontratados o reciban capacitación para emprender un negocio.
Los trabajadores se quejan de que hay una campaña de odio en contra del SME, por el supuesto costo del subsidio de 40 mil millones de pesos anuales que tenemos que pagar los contribuyentes. En realidad, los trabajadores no tienen la culpa de que las autoridades no hayan sabido administrar la empresa, ni de que los hayan utilizado con fines electorales.
Si bien son responsables de la degeneración de los servicios que se dio paulatinamente, los robos de energía, los medidores arreglados y la corrupción en general; pero los culpables son los administradores de LyFC y las autoridades de la Secretaría de Energía que lo permitieron, lo solaparon y posiblemente se coludieron.
El Presidente Calderón merece nuestro reconocimiento por haberse atrevido a enfrentar este grave problema que los presidentes anteriores habían soslayado. Ahora falta que vaya hasta el fondo y reestructure la administración interna de LyFC para eliminar los vicios que padece.
LUIS JORGE CÁRDENAS DÍAZ / Contador Público Certificado.
Correo electrónico: luisjcardenas2@hotmail.com