— Anarquistas
Dice el librito que el género periodístico por excelencia es la noticia. (“Elemental” —diría Sherlock Holmes, ahora nuevamente de moda porque el cine ha exhumado triunfalmente al celebérrimo personaje de Sir Arthur Conan Doyle—, puesto que una tradicional definición de periodismo lo explica como “El conjunto de técnicas y disciplinas que hacen posible la difusión masiva de —precisamente— noticias).
Sin embargo, sucede a veces que la interpretación llega a ser más importante que las noticias, especialmente cuando éstas se tornan rutinarias...
—II—
Botón de muestra: la semana pasada, la Villa Panamericana regresó —con muletas, con más vendajes que una momia, olorosa a merthiolate y formol...— a las primeras planas. (El lector común, salvo prueba en contrario, ya perdió interés en el tema: ahí que lo despierten, en el momento oportuno, para informarle en qué termina una novela que se ha vuelto fastidiosa...). La nota más reciente, contaminada por obra y (des)gracia del farragoso lenguaje jurídico, aludía a una demanda de suspensión de las obras, planteada ante un juzgado, y daba cuenta de que una sala de los tribunales “desechó la suspensión”. Si aún es cierto que la suma de dos negaciones da por resultado una afirmación, la conclusión, para cualquier terrícola, sería que, polémicas y todo, las obras en “El Bajío” continúan.
La interpretación de la noticia, a cargo de Carlos González Lozano: “Es de dar vergüenza que no podamos unirnos en cosas elementales como este evento deportivo de gran importancia” (los Juegos Panamericanos de 2011). Y la conclusión: “Por eso la Entidad (Jalisco) no avanza económicamente”.
Empresario de abolengo, ex funcionario público, ex presidente del Club Deportivo Guadalajara, A. C. (que en gloria esté), González Lozano tiene autoridad moral para hablar como lo hace... Faltaría, si acaso, añadir que la tendencia generalizada a la anarquía (manera de ser que se encuentra en las antípodas de la proverbial y cuasi-atávica apatía de los lugareños) no obedece tanto a que los tapatíos de repente se hayan vuelto levantiscos e inconformistas, sino a que la sociedad misma no ha sido capaz de generar liderazgos genuinos. Los que han surgido, de un tiempo acá, están de dar pena.
—III—
De su país decían, en broma, los argentinos, que “se divide en —no que cuenta con— 100 millones de habitantes”. De Guadalajara (y anexas) casi podría decirse, ya, que “se divide en cinco millones de habitantes”... (Sólo que aquí, totalmente en serio).
Dice el librito que el género periodístico por excelencia es la noticia. (“Elemental” —diría Sherlock Holmes, ahora nuevamente de moda porque el cine ha exhumado triunfalmente al celebérrimo personaje de Sir Arthur Conan Doyle—, puesto que una tradicional definición de periodismo lo explica como “El conjunto de técnicas y disciplinas que hacen posible la difusión masiva de —precisamente— noticias).
Sin embargo, sucede a veces que la interpretación llega a ser más importante que las noticias, especialmente cuando éstas se tornan rutinarias...
—II—
Botón de muestra: la semana pasada, la Villa Panamericana regresó —con muletas, con más vendajes que una momia, olorosa a merthiolate y formol...— a las primeras planas. (El lector común, salvo prueba en contrario, ya perdió interés en el tema: ahí que lo despierten, en el momento oportuno, para informarle en qué termina una novela que se ha vuelto fastidiosa...). La nota más reciente, contaminada por obra y (des)gracia del farragoso lenguaje jurídico, aludía a una demanda de suspensión de las obras, planteada ante un juzgado, y daba cuenta de que una sala de los tribunales “desechó la suspensión”. Si aún es cierto que la suma de dos negaciones da por resultado una afirmación, la conclusión, para cualquier terrícola, sería que, polémicas y todo, las obras en “El Bajío” continúan.
La interpretación de la noticia, a cargo de Carlos González Lozano: “Es de dar vergüenza que no podamos unirnos en cosas elementales como este evento deportivo de gran importancia” (los Juegos Panamericanos de 2011). Y la conclusión: “Por eso la Entidad (Jalisco) no avanza económicamente”.
Empresario de abolengo, ex funcionario público, ex presidente del Club Deportivo Guadalajara, A. C. (que en gloria esté), González Lozano tiene autoridad moral para hablar como lo hace... Faltaría, si acaso, añadir que la tendencia generalizada a la anarquía (manera de ser que se encuentra en las antípodas de la proverbial y cuasi-atávica apatía de los lugareños) no obedece tanto a que los tapatíos de repente se hayan vuelto levantiscos e inconformistas, sino a que la sociedad misma no ha sido capaz de generar liderazgos genuinos. Los que han surgido, de un tiempo acá, están de dar pena.
—III—
De su país decían, en broma, los argentinos, que “se divide en —no que cuenta con— 100 millones de habitantes”. De Guadalajara (y anexas) casi podría decirse, ya, que “se divide en cinco millones de habitantes”... (Sólo que aquí, totalmente en serio).