31 de julio de 2009
Querido Diario, no hay más que hacer, excepto reconocer que mi sexenio se convirtió en un trienio. Simple y llanamente soy, como llaman los gringos, un “lame duck”, un pato rengo en términos democráticos; sigo siendo el presidente, pero como van las cosas, más que mandatario, soy como la reina del baile, tengo corona pero al terminar la pachanga nadie te hace caso.
Dejé de gobernar la noche del 5 del julio, y aunque tengo la banda presidencial, y vaya que me encanta usarla, ya no intimida como antes. Ahora, un atuendo indígena, o un colorido huipil, a la “Paredes”, infunde más admiración o temor en los corazones de los ratoncitos de la clase política.
Si, querido diario, como todos los demás esperaban menos nosotros, el PRI arrasó en las elecciones intermedias. Me lleva la que me trajo, ¿Qué tiene Beatriz Paredes que no tengo yo? ¡Lo que tiene es pelo! Cada día me quedo más pelón y ella tiene más melena. Yo entro a un recinto, y los comensales apenas se paran para recibirme, algunos salen corriendo del salón. Ahora que Beatriz es la reina electa del baile, todos corren hacia ella…
Puedes creer que en este momento que tenemos los índices de desempleo más altos en la historia reciente del país, gracias a mis excelentes políticas públicas, ¡muchos me exigen que agrave estos índices con relevos en mi gabinetazo! Quieren que mande a volar a varios de mis cuates, perdón, Secretarios… ¿acaso creen que la lealtad ciega y obediencia sumisa se puede suplir con conocimientos técnicos y capacidad profesional?
Los que sí no tienen perdón, querido diario, son los talibanes del PAN. Nunca pensé que el reto político más difícil de mi presidencia serían los pleitos de adolescentes que tengo que aguantarme con los miembros de MI PARTIDO. SÍ, ¡el partido me pertenece, que no se les olvide!
Me recuerda un chiste que me mandaron por Facebook: Se dice que cuando Dios creó el mundo, y para que los hombres prosperasen, decidió concederle dos virtudes.
A los suizos les hizo ordenados y cumplidores de la Ley.
A los ingleses les hizo persistentes y estudiosos.
A los japoneses les hizo trabajadores y pacientes.
A los italianos, alegres y románticos.
A los franceses les hizo cultos y refinados.
Y cuando llegó a los mexicanos, se volvió hacia el ángel que tomaba nota y le dijo: Los mexicanos van a ser inteligentes, buenas personas y del PAN. Cuando acabó de crear el mundo, el ángel le dijo a Dios: —Señor, le diste a todos los pueblos dos virtudes y a los mexicanos tres. Esto hará que prevalezcan sobre todos los demás. Y dijo Dios: Tienes toda la razón, bueno como las virtudes divinas no se pueden quitar, los mexicanos en general y a partir de ahora tendrán tres virtudes, pero la misma persona no podrá tener más de dos de estas virtudes a la vez. Así: El que es del PAN y buena persona, no puede ser inteligente.
El que es inteligente y del PAN, no puede ser buena persona. Y el que es inteligente y buena persona, no puede ser del PAN.
ANA MARÍA SALAZAR / Analista política.
www.anamariasalazar.com
Querido Diario, no hay más que hacer, excepto reconocer que mi sexenio se convirtió en un trienio. Simple y llanamente soy, como llaman los gringos, un “lame duck”, un pato rengo en términos democráticos; sigo siendo el presidente, pero como van las cosas, más que mandatario, soy como la reina del baile, tengo corona pero al terminar la pachanga nadie te hace caso.
Dejé de gobernar la noche del 5 del julio, y aunque tengo la banda presidencial, y vaya que me encanta usarla, ya no intimida como antes. Ahora, un atuendo indígena, o un colorido huipil, a la “Paredes”, infunde más admiración o temor en los corazones de los ratoncitos de la clase política.
Si, querido diario, como todos los demás esperaban menos nosotros, el PRI arrasó en las elecciones intermedias. Me lleva la que me trajo, ¿Qué tiene Beatriz Paredes que no tengo yo? ¡Lo que tiene es pelo! Cada día me quedo más pelón y ella tiene más melena. Yo entro a un recinto, y los comensales apenas se paran para recibirme, algunos salen corriendo del salón. Ahora que Beatriz es la reina electa del baile, todos corren hacia ella…
Puedes creer que en este momento que tenemos los índices de desempleo más altos en la historia reciente del país, gracias a mis excelentes políticas públicas, ¡muchos me exigen que agrave estos índices con relevos en mi gabinetazo! Quieren que mande a volar a varios de mis cuates, perdón, Secretarios… ¿acaso creen que la lealtad ciega y obediencia sumisa se puede suplir con conocimientos técnicos y capacidad profesional?
Los que sí no tienen perdón, querido diario, son los talibanes del PAN. Nunca pensé que el reto político más difícil de mi presidencia serían los pleitos de adolescentes que tengo que aguantarme con los miembros de MI PARTIDO. SÍ, ¡el partido me pertenece, que no se les olvide!
Me recuerda un chiste que me mandaron por Facebook: Se dice que cuando Dios creó el mundo, y para que los hombres prosperasen, decidió concederle dos virtudes.
A los suizos les hizo ordenados y cumplidores de la Ley.
A los ingleses les hizo persistentes y estudiosos.
A los japoneses les hizo trabajadores y pacientes.
A los italianos, alegres y románticos.
A los franceses les hizo cultos y refinados.
Y cuando llegó a los mexicanos, se volvió hacia el ángel que tomaba nota y le dijo: Los mexicanos van a ser inteligentes, buenas personas y del PAN. Cuando acabó de crear el mundo, el ángel le dijo a Dios: —Señor, le diste a todos los pueblos dos virtudes y a los mexicanos tres. Esto hará que prevalezcan sobre todos los demás. Y dijo Dios: Tienes toda la razón, bueno como las virtudes divinas no se pueden quitar, los mexicanos en general y a partir de ahora tendrán tres virtudes, pero la misma persona no podrá tener más de dos de estas virtudes a la vez. Así: El que es del PAN y buena persona, no puede ser inteligente.
El que es inteligente y del PAN, no puede ser buena persona. Y el que es inteligente y buena persona, no puede ser del PAN.
ANA MARÍA SALAZAR / Analista política.
www.anamariasalazar.com