Circunstancias
Al fin se da un paso importante en el tema sobre el que habíamos platicado numerosas veces, pidiendo la desaparición de los partiduchos políticos, que sólo sirven para obtener ingresos económicos para grupúsculos o familias que los forman y que según ellos participan en la democracia de México.
Al fin la Suprema Corte de Justicia de México canceló la cláusula llamada “de vida eterna”, establecida en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), donde permitía concretamente que un partido político le regalara votos a uno o más de sus aliados de minoría, con el propósito de mantenerlos vivos y no perdieran su registro.
Esta medida beneficia al pueblo de México, porque al fin y al cabo nosotros somos los que pagamos los emolumentos que permiten la vida de esos partiduchos.
La decisión dictada por la Corte pone fin a las coaliciones y además fue con voto unánime del pleno de la Suprema Corte.
El siguiente paso debe ser sobre el aumento del porcentaje mínimo de votos al 5% cuando menos, votos que acumulen los partidos políticos del tamaño que sean, se pierde la cuenta del gran número de partiduchos, son a lo mejor más de 20; si observamos un poco a los países desarrollados, se dan cuenta que no existe este caso y que concretamente sólo se aceptan los partidos importantes que tengan trascendencia y legitimidad en el ejercicio de su función política y cívica.
Si se analiza la situación de los partidos políticos en los Estados Unidos, donde se pregona la democracia por excelencia, solamente existen dos, aunque se permite la existencia de un candidato independiente sin partido político; es lo que quería hacer en este país Jorge Castañeda, que no se le permitió; yo creo que es menos dañino el que existan solamente partidos fuertes, serios y que en su caso pudiera aparecer algún candidato independiente por su cuenta.
En esta democracia incipiente en que estamos inmersos, que tiene innumerables fallas de las cuales se aprovechan populistas y demagogos como López y sus congéneres legisladores, que cometen abusos, arbitrariedades, dizque aprovechando los derechos de la democracia, como la toma de la Cámara de Diputados y el Senado y las provocaciones y continuos “paros” y aprovechan cualquier tema para distorsionarlo y agitar al pueblo y su manada de seguidores, pero jamás ni siquiera pensando en cumplir con los deberes de un ciudadano que exige la democracia.
Esta sabia decisión de la Suprema Corte es solamente un paso para empezar a ajustar y poner en orden todo el desmán en que vivimos en esta supuesta democracia, de la cual el pueblo de México todavía no somos aptos para ella.
JOSÉ MANUEL GÓMEZ VÁZQUEZ ALDANA/ Arquitecto Urbanista.
Correo electrónico: primerojal@starmedia
Al fin se da un paso importante en el tema sobre el que habíamos platicado numerosas veces, pidiendo la desaparición de los partiduchos políticos, que sólo sirven para obtener ingresos económicos para grupúsculos o familias que los forman y que según ellos participan en la democracia de México.
Al fin la Suprema Corte de Justicia de México canceló la cláusula llamada “de vida eterna”, establecida en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), donde permitía concretamente que un partido político le regalara votos a uno o más de sus aliados de minoría, con el propósito de mantenerlos vivos y no perdieran su registro.
Esta medida beneficia al pueblo de México, porque al fin y al cabo nosotros somos los que pagamos los emolumentos que permiten la vida de esos partiduchos.
La decisión dictada por la Corte pone fin a las coaliciones y además fue con voto unánime del pleno de la Suprema Corte.
El siguiente paso debe ser sobre el aumento del porcentaje mínimo de votos al 5% cuando menos, votos que acumulen los partidos políticos del tamaño que sean, se pierde la cuenta del gran número de partiduchos, son a lo mejor más de 20; si observamos un poco a los países desarrollados, se dan cuenta que no existe este caso y que concretamente sólo se aceptan los partidos importantes que tengan trascendencia y legitimidad en el ejercicio de su función política y cívica.
Si se analiza la situación de los partidos políticos en los Estados Unidos, donde se pregona la democracia por excelencia, solamente existen dos, aunque se permite la existencia de un candidato independiente sin partido político; es lo que quería hacer en este país Jorge Castañeda, que no se le permitió; yo creo que es menos dañino el que existan solamente partidos fuertes, serios y que en su caso pudiera aparecer algún candidato independiente por su cuenta.
En esta democracia incipiente en que estamos inmersos, que tiene innumerables fallas de las cuales se aprovechan populistas y demagogos como López y sus congéneres legisladores, que cometen abusos, arbitrariedades, dizque aprovechando los derechos de la democracia, como la toma de la Cámara de Diputados y el Senado y las provocaciones y continuos “paros” y aprovechan cualquier tema para distorsionarlo y agitar al pueblo y su manada de seguidores, pero jamás ni siquiera pensando en cumplir con los deberes de un ciudadano que exige la democracia.
Esta sabia decisión de la Suprema Corte es solamente un paso para empezar a ajustar y poner en orden todo el desmán en que vivimos en esta supuesta democracia, de la cual el pueblo de México todavía no somos aptos para ella.
JOSÉ MANUEL GÓMEZ VÁZQUEZ ALDANA/ Arquitecto Urbanista.
Correo electrónico: primerojal@starmedia