Una nueva Guadalajara
Aunque en estos momentos ya todo mundo se encuentra enfiestado —con todo y crisis—, la Zona Metropolitana de Guadalajara se encuentra a la expectativa de los cambios de gobierno municipal que ya se avecinan y que definitivamente constituyen todo un reto para quienes habrán de encabezar los gobiernos municipales, luego de los pésimos resultados ofrecidos por los que ¡afortunadamente! ya se van.
En el caso específico de la capital tapatía, la expectativa es mayor, luego de que de ahí puede surgir el próximo candidato a la gubernatura del Estado, aunque en realidad las cosas hoy en día son muy diferentes y el peso del presupuesto a ejercer no es determinante, como tampoco lo es el tamaño geográfico del municipio en cuestión, sino los resultados ofrecidos por el gobernante y su equipo, de ahí que se pueda decir que ahora las reglas serán diferentes y pueden surgir sorpresas, repito, dependiendo de los resultados que ofrezcan a la ciudadanía, esto es, las promesas deberán quedar atrás y serán los hechos los que avalen a quienes aspiran a gobernar la Entidad.
En este contexto, Guadalajara tiene prioridad, no sólo por ser la capital de la Entidad y contar con una tradición importante en todos los sentidos, sino porque además, se requiere de un cambio de imagen total, en donde la ciudadanización, la planificación participativa y la profesionalización en todas las áreas sea la cultura que permee y establezca las bases para que no nos vuelva a suceder que se caiga en una ciudad apagada, sucia y en la cual los ciudadanos sólo sirvan para depositar un voto por el menos peor de los candidatos, sino que por el contrario, la exigencia y participación oportuna en todos los sentidos, sea la constante.
Es tiempo de voltear a ver y aprender de los ejemplos que se presentan en las diferentes ciudades del mundo en donde la calidad de vida ha aumentado de manera sustancial y sus habitantes pueden aspirar, no sólo al crecimiento, sino al desarrollo humano integral, en donde la cultura, la educación, la salud, el ocio y entretenimiento enmarcados en la actividad turística, sean otros de los beneficios de una actuación honesta, transparente y especializada, en donde quienes “sirvan”, lo hagan desde el lugar en que se encuentran, y no vengan a aprender a servir, porque los ejemplos abundan en donde los llamados servidores públicos sólo llegan a servirse del presupuesto, de las influencias y de todo aquello que dijeron repudiar.
Por supuesto que las aspiraciones políticas son respetables, pero el mejor político es aquél que “enterado de un problema general, se aboca a resolverlo”, he ahí el reto, porque corrupto no es sólo el que roba del erario, sino el que sin contar con experiencia en un área determinada, acepta un cargo de designación o designa al amigo, al compadre o al compromiso político… ¡¿Será?!
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID /Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Aunque en estos momentos ya todo mundo se encuentra enfiestado —con todo y crisis—, la Zona Metropolitana de Guadalajara se encuentra a la expectativa de los cambios de gobierno municipal que ya se avecinan y que definitivamente constituyen todo un reto para quienes habrán de encabezar los gobiernos municipales, luego de los pésimos resultados ofrecidos por los que ¡afortunadamente! ya se van.
En el caso específico de la capital tapatía, la expectativa es mayor, luego de que de ahí puede surgir el próximo candidato a la gubernatura del Estado, aunque en realidad las cosas hoy en día son muy diferentes y el peso del presupuesto a ejercer no es determinante, como tampoco lo es el tamaño geográfico del municipio en cuestión, sino los resultados ofrecidos por el gobernante y su equipo, de ahí que se pueda decir que ahora las reglas serán diferentes y pueden surgir sorpresas, repito, dependiendo de los resultados que ofrezcan a la ciudadanía, esto es, las promesas deberán quedar atrás y serán los hechos los que avalen a quienes aspiran a gobernar la Entidad.
En este contexto, Guadalajara tiene prioridad, no sólo por ser la capital de la Entidad y contar con una tradición importante en todos los sentidos, sino porque además, se requiere de un cambio de imagen total, en donde la ciudadanización, la planificación participativa y la profesionalización en todas las áreas sea la cultura que permee y establezca las bases para que no nos vuelva a suceder que se caiga en una ciudad apagada, sucia y en la cual los ciudadanos sólo sirvan para depositar un voto por el menos peor de los candidatos, sino que por el contrario, la exigencia y participación oportuna en todos los sentidos, sea la constante.
Es tiempo de voltear a ver y aprender de los ejemplos que se presentan en las diferentes ciudades del mundo en donde la calidad de vida ha aumentado de manera sustancial y sus habitantes pueden aspirar, no sólo al crecimiento, sino al desarrollo humano integral, en donde la cultura, la educación, la salud, el ocio y entretenimiento enmarcados en la actividad turística, sean otros de los beneficios de una actuación honesta, transparente y especializada, en donde quienes “sirvan”, lo hagan desde el lugar en que se encuentran, y no vengan a aprender a servir, porque los ejemplos abundan en donde los llamados servidores públicos sólo llegan a servirse del presupuesto, de las influencias y de todo aquello que dijeron repudiar.
Por supuesto que las aspiraciones políticas son respetables, pero el mejor político es aquél que “enterado de un problema general, se aboca a resolverlo”, he ahí el reto, porque corrupto no es sólo el que roba del erario, sino el que sin contar con experiencia en un área determinada, acepta un cargo de designación o designa al amigo, al compadre o al compromiso político… ¡¿Será?!
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID /Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.