Ridículo apoyo del IJAS a invidentes
Vaya usted a saber quién dio la orden, pero quien quiera que haya sido el que decidió disminuir drásticamente el apoyo económico que se venía proporcionando a la Asociación de Invidentes, la verdad es que no tiene… corazón, ni conciencia, ni muchas otras cosas.
Por supuesto que no se trataba de un apoyo de 90 millones de pesos, ni cifra que se le aproxime; apenas era un poco más de 12 mil pesos mensuales los que se les otorgaba, pero nadamás entró Emilio González Márquez a la gubernatura y para pronto se les disminuyó a un poco más de cinco mil pesos mensuales, hasta que ahora les ofrecen algo así como dos mil 500 pesos al mes.
Leyó usted bien, el gobernador que se comporta de manera “magnánima” con algunas empresas, es el mismo que ahora les regatea unos cuantos pesos a personas que además de carecer de recursos económicos, han perdido uno de los órganos más importantes del ser humano: la vista.
Con este apoyo de menos de un salario mínimo —del erario- se pretende ayudar a más de un centenar de personas (¡vivas!, no legendarias) que tienen la desgracia de haber nacido sin el milagro de la vista, o que por diversas causas la llegaron a perder y que por lo mismo necesitan alcanzar otras capacidades que les permitan dejar de ser una carga para sus familias.
No quiero ni pensar que la manifestación realizada por los invidentes frente al Palacio de Gobierno haya sido la causa por la que Óscar García Manzano fue despedido luego de que se supo que él hubiera dado la aberrante orden al Instituto Jaliscienses de Asistencia Social (IJAS), con tal de “ahorrarle” unos cuantos pesos al erario —no lo creo tan mezquino—.
Por supuesto que las causas del despido fueron harinas de otros costales, que ya traían por ahí atravesados, sobre todo, luego de la forma tan sutil con la que se refería a su persona el señor gobernador, incluso públicamente —aceptación que por cierto era de extrañar de una persona que no tiene necesidad económica de soportar sandeces, y que dadas sus ínfulas, parecía que “para abajo no sabía mirar”, pero ya vemos que va aprendiendo—.
Ya lo consignábamos la semana pasada en este mismo espacio: no es bueno mentir, porque una mentira lleva a otra, hasta que se rompe el hilo, y lo que son las cosas, todo parecía indicar que sería por el lado de la Secretaría de Turismo —por aquello de la cuenta 4222 que no tiene los recursos suficientes para cubrir el famoso donativo—, pero ya ven, otro de los empresarios que cobraba en el Gobierno es el que finalmente se fue a su casa.
Luego entonces, la duda persiste, ¿quién ordenó retirar el apoyo a los invidentes?, ¿acaso fue un empleado menor?, nada cuesta investigarlo.
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx
Vaya usted a saber quién dio la orden, pero quien quiera que haya sido el que decidió disminuir drásticamente el apoyo económico que se venía proporcionando a la Asociación de Invidentes, la verdad es que no tiene… corazón, ni conciencia, ni muchas otras cosas.
Por supuesto que no se trataba de un apoyo de 90 millones de pesos, ni cifra que se le aproxime; apenas era un poco más de 12 mil pesos mensuales los que se les otorgaba, pero nadamás entró Emilio González Márquez a la gubernatura y para pronto se les disminuyó a un poco más de cinco mil pesos mensuales, hasta que ahora les ofrecen algo así como dos mil 500 pesos al mes.
Leyó usted bien, el gobernador que se comporta de manera “magnánima” con algunas empresas, es el mismo que ahora les regatea unos cuantos pesos a personas que además de carecer de recursos económicos, han perdido uno de los órganos más importantes del ser humano: la vista.
Con este apoyo de menos de un salario mínimo —del erario- se pretende ayudar a más de un centenar de personas (¡vivas!, no legendarias) que tienen la desgracia de haber nacido sin el milagro de la vista, o que por diversas causas la llegaron a perder y que por lo mismo necesitan alcanzar otras capacidades que les permitan dejar de ser una carga para sus familias.
No quiero ni pensar que la manifestación realizada por los invidentes frente al Palacio de Gobierno haya sido la causa por la que Óscar García Manzano fue despedido luego de que se supo que él hubiera dado la aberrante orden al Instituto Jaliscienses de Asistencia Social (IJAS), con tal de “ahorrarle” unos cuantos pesos al erario —no lo creo tan mezquino—.
Por supuesto que las causas del despido fueron harinas de otros costales, que ya traían por ahí atravesados, sobre todo, luego de la forma tan sutil con la que se refería a su persona el señor gobernador, incluso públicamente —aceptación que por cierto era de extrañar de una persona que no tiene necesidad económica de soportar sandeces, y que dadas sus ínfulas, parecía que “para abajo no sabía mirar”, pero ya vemos que va aprendiendo—.
Ya lo consignábamos la semana pasada en este mismo espacio: no es bueno mentir, porque una mentira lleva a otra, hasta que se rompe el hilo, y lo que son las cosas, todo parecía indicar que sería por el lado de la Secretaría de Turismo —por aquello de la cuenta 4222 que no tiene los recursos suficientes para cubrir el famoso donativo—, pero ya ven, otro de los empresarios que cobraba en el Gobierno es el que finalmente se fue a su casa.
Luego entonces, la duda persiste, ¿quién ordenó retirar el apoyo a los invidentes?, ¿acaso fue un empleado menor?, nada cuesta investigarlo.
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx