NUEVA YORK.- La Suprema Corte de Justicia de California tomó una decisión histórica, la semana pasada, al emitir un fallo en el que dicta que “las parejas del mismo sexo tienen el derecho constitucional de contraer matrimonio” en este Estado. La decisión de la Corte convierte a California en el segundo Estado de la Unión Americana en permitir los matrimonios entre parejas del mismo sexo.
Para los activistas de los derechos de la comunidad GLBT (gay-lésbico-bisexual-transgénero), la decisión se convierte en una victoria fundamentada en la lucha por la equidad. Sin embargo, la decisión de la Corte tiene también una lectura electoral, que ha hecho que algunos focos rojos se hayan prendido en el Partido Demócrata de cara a la elección presidencial de noviembre próximo.
Durante la elección presidencial de 2004, uno de los temas que George W. Bush impulsó fuertemente en su camino a la reelección fue precisamente el de los matrimonios entre parejas del mismo sexo. En un intento por marcar una clara diferencia entre él y John Kerry, el ex aspirante presidencial demócrata, Bush impulsó una enmienda a la Constitución que buscaba definir al matrimonio como “la unión legal entre un hombre y una mujer”. La iniciativa, salida del equipo legal de la Casa Blanca, fue derrotada en el Congreso, pero el tema de los matrimonios gays fue politizado en la contienda presidencial de 2004 y movilizó a la base conservadora republicana.
Desde entonces, el tema de los matrimonios entre parejas del mismo sexo había permanecido fuera del radar político-electoral, y parecía que se había logrado un apoyo popular mayoritario a la causa de la equidad. En efecto, durante 2005 y 2006 varias encuestas realizadas por Gallup y el Pew Research Center señalaban que 51% de los encuestados se oponía al matrimonio entre parejas del mismo sexo, pero que hasta 63% favorecía las uniones legales entre gays o lesbianas. Las mismas encuestas mostraban en 2004 el rechazo a los matrimonios gays ubicado en 72%, al tiempo que el apoyo a las uniones civiles en un débil 48 por ciento.
Ahora, con la decisión de la Corte californiana, los derechos de las parejas del mismo sexo se cuelan nuevamente como un tema electoral. Barack Obama, el virtual candidato presidencial demócrata, ha manifestado su apoyo total a las uniones civiles y su rechazo a los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Con el fallo de la Corte de California, John McCain tiene ante sí una oportunidad para cortejar a la base conservadora de su partido, que desconfía de él por verlo como un republicano demasiado liberal. Desafortunadamente, en tiempos electorales, grupos minoritarios como la comunidad GLBT o los migrantes se convierten en chivos expiatorios y en temas electoreros. Muy probablemente McCain se verá forzado a irse más a la derecha y a cambiar su posición neutral sobre los matrimonios gays, en un intento por marcar una distancia con Obama. Para éste será más difícil enfocar sus discursos sobre la guerra en Iraq, la crisis económica y la necesidad del cambio, con los golpes bajos que la maquinaria republicana le lanzará sobre los derechos de las parejas gays.
GENARO LOZANO / Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.
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