De alcance nacional
Optimistas, presumibles y cubiertos de oropel se escuchan los mensajes emitidos a través de la radio y la televisión, por Felipe Calderón Hinojosa, con motivo de la “inauguración” de la nueva era de la difusión del Informe presidencial que anualmente debe presentar ante el Congreso de la Unión, sin embargo, de estos a las necesidades más sentidas de la población existe una distancia kilométrica.
Porque el hecho de que se nos informe lo que se pretende realizar con muchos millones de pesos, y lo que ya se logró concluir de lo iniciado por Vicente Fox, o incluso en este mismo sexenio, en nada mitiga las múltiples necesidades que hoy en día viven millones de mexicanos que ya no saben qué hacer para poder solucionar las incontables deudas con que cuentan, ni mucho menos, cómo poder adquirir lo más indispensable para que su familia cuente con lo necesario para vivir.
Claro está que los gobiernos llevan prisa, sobre todo luego de que durante los dos primeros años de ejercicio no han sabido cómo hacer para ejercer el presupuesto autorizado, con los consecuentes efectos demoledores para una población que ya no se preocupa por el crecimiento, sino por la sobrevivencia; y del desarrollo, mejor ni hablar, pues tal pareciera que ni unos, ni otros, entienden cabalmente lo que esto significa y podría llegar a representar.
La prisa, desafortunadamente, tiene que ver más con las fechas de elecciones locales y federales y la búsqueda de votos, que con una planeación integral que permita que los miembros de cada comunidad, independientemente del tamaño que sea, cuenten con las oportunidades necesarias para satisfacer sus necesidades.
Y esto no quiere decir que se pretendan más subsidios, ni nada por el estilo, pero sí programas creativos y sustantivos que vayan al meollo del asunto. Que permitan un respiro a los bolsillos y la mente de los mexicanos; una bocanada de satisfacciones que les haga sentir orgullosos de su identidad, cultura y logros alcanzados.
Por supuesto que tampoco se busca una parálisis en el quehacer gubernamental, sino todo lo contrario, pues el crecimiento demográfico exige una dinámica incesante de progresión; no obstante, tal parece que lo único que les interesa a quienes manejan las chequeras del pueblo es hacer obras, esto es, construir, construir y construir, con todo lo que ello significa: inversión, comisiones —por debajo y por arriba de la mesa—, pago de compromisos políticos, creación de nuevos compromisos y enriquecimiento de los más ricos. De aquéllos a los que lo único que les hace falta es tiempo para poder disfrutar de sus múltiples ganancias, malestar éste que también habrán de padecer sus hijos, nietos, bisnietos y vaya usted a saber hasta qué generación.
Se entiende que con ello también se crean importantes fuentes de empleo, se coadyuva en la redistribución de la riqueza nacional y es sumamente positivo que haya inversión, pero… ¿por qué preocuparse sólo por las obras que se ven y no por el sentir de la gente?
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx
Optimistas, presumibles y cubiertos de oropel se escuchan los mensajes emitidos a través de la radio y la televisión, por Felipe Calderón Hinojosa, con motivo de la “inauguración” de la nueva era de la difusión del Informe presidencial que anualmente debe presentar ante el Congreso de la Unión, sin embargo, de estos a las necesidades más sentidas de la población existe una distancia kilométrica.
Porque el hecho de que se nos informe lo que se pretende realizar con muchos millones de pesos, y lo que ya se logró concluir de lo iniciado por Vicente Fox, o incluso en este mismo sexenio, en nada mitiga las múltiples necesidades que hoy en día viven millones de mexicanos que ya no saben qué hacer para poder solucionar las incontables deudas con que cuentan, ni mucho menos, cómo poder adquirir lo más indispensable para que su familia cuente con lo necesario para vivir.
Claro está que los gobiernos llevan prisa, sobre todo luego de que durante los dos primeros años de ejercicio no han sabido cómo hacer para ejercer el presupuesto autorizado, con los consecuentes efectos demoledores para una población que ya no se preocupa por el crecimiento, sino por la sobrevivencia; y del desarrollo, mejor ni hablar, pues tal pareciera que ni unos, ni otros, entienden cabalmente lo que esto significa y podría llegar a representar.
La prisa, desafortunadamente, tiene que ver más con las fechas de elecciones locales y federales y la búsqueda de votos, que con una planeación integral que permita que los miembros de cada comunidad, independientemente del tamaño que sea, cuenten con las oportunidades necesarias para satisfacer sus necesidades.
Y esto no quiere decir que se pretendan más subsidios, ni nada por el estilo, pero sí programas creativos y sustantivos que vayan al meollo del asunto. Que permitan un respiro a los bolsillos y la mente de los mexicanos; una bocanada de satisfacciones que les haga sentir orgullosos de su identidad, cultura y logros alcanzados.
Por supuesto que tampoco se busca una parálisis en el quehacer gubernamental, sino todo lo contrario, pues el crecimiento demográfico exige una dinámica incesante de progresión; no obstante, tal parece que lo único que les interesa a quienes manejan las chequeras del pueblo es hacer obras, esto es, construir, construir y construir, con todo lo que ello significa: inversión, comisiones —por debajo y por arriba de la mesa—, pago de compromisos políticos, creación de nuevos compromisos y enriquecimiento de los más ricos. De aquéllos a los que lo único que les hace falta es tiempo para poder disfrutar de sus múltiples ganancias, malestar éste que también habrán de padecer sus hijos, nietos, bisnietos y vaya usted a saber hasta qué generación.
Se entiende que con ello también se crean importantes fuentes de empleo, se coadyuva en la redistribución de la riqueza nacional y es sumamente positivo que haya inversión, pero… ¿por qué preocuparse sólo por las obras que se ven y no por el sentir de la gente?
CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx