Crece desaceleración

De alcance nacional

Aunque al parecer al común de la gente “no le ha caído el veinte” de lo grave que puede llegar a ponerse la situación económica en nuestro país —independientemente de las muchas aflicciones en que se encuentre—, el aumento de la desaceleración económica es una evidencia real del panorama que debemos esperar.

Las compras con tarjeta de crédito ya no son lo suficientemente atractivas como para disimular la falta de liquidez existente, y si a ello le agregamos el permanente aumento en el precio de la canasta básica y los carburantes —menos mal que somos dueños de Petróleos Mexicanos (Pemex), de lo contrario, vaya usted a saber en dónde nos encontraríamos—, la verdad es que la situación es digna de mejor estudio.

Por lo pronto, la banca privada, la que manda, se ha cuidado de no hacer pública la tasa de morosidad, misma que ha venido aumentando paulatina, pero firmemente, al grado de que en algunas instituciones ya se habla de 10% de cartera con morosidad, lo que en términos financieros no es nada aceptable, dado que es el camino más seguro para llegar a otra situación similar a la del Fobaproa, pero que definitivamente la sociedad ya no podría soportar.

Por su parte, fuentes de investigación del sector privado informaron que de abril a mayo del presente año creció de 6.1% a 6.7% la cartera vencida, particularmente en lo que se refiere al sector turístico, uno de los más sensibles del mercado, dadas las características de su actividad y el manejo de financiamientos en dólares, los cuales no perdonan nada, ni otorgan periodos de gracia.

Así, luego de las muchas formas en que intentó el Gobierno ocultar la crisis económica por la que se atraviesa, más lo que está por venir, finalmente ha empezado a aceptar que ésta ha llegado para quedarse durante un buen tiempo, por lo que o nos apretamos el cinturón, o nos veremos en más serios problemas.

Por lo pronto se confirma nuestra sospecha en el sentido de que para el mes de octubre la situación “arreciaría”, pero lo bueno de darse a conocer —aunque sea de manera discreta—, es que quienes se percaten de ello podrán implementar algunas estrategias que ayuden a “paliar” el temporal, pues la verdad no es querer asustar a nadie, más bien exhortar a medir riesgos y realizar las compras estrictamente necesarias, pues son los gastos superfluos los que más perjudican.

Es por ello que cada vez que los funcionarios gubernamentales niegan por más de tres ocasiones un suceso, lo más probable es que éste ya se esté presentando, y, o no saben cómo controlarlo, o de plano nos quieren ver la cara de tontos. Aunque otra de las razones también pudiera ser —pensando lo más institucionalmente posible— que intentan evitar el pánico que en muchas ocasiones resulta mortal por necesidad.

CUAUHTÉMOC CISNEROS MADRID / Presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión.
Correo electrónico: ccmadrid@att.net.mx
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