“Conflicto en la Universidad”


Ayer decíamos...

El tema de la semana indudablemente ha sido el conflicto en la Universidad de Guadalajara (UdeG), más bien entre el rector de la misma, Carlos Briseño, y el ex muchas cosas en la Universidad, Raúl Padilla; muchas personas que opinan en los medios, entre ellos bastantes periodistas consideran que simplemente se trata de un conflicto de poder entre ambos, en el que el primero trata de quitar al segundo para ponerse en su lugar y adquirir el poder que todo mundo, menos el ex rector Trinidad Padilla, que en una entrevista pretendió ignorarlo, dicen que el segundo tiene sobre personas y cosas en la institución, lo que debe ser cierto, ya que el factótum no ha hablado, envió una carta en la que se extraña de la conducta del rector, nada más, que yo me haya dado cuenta, pero sin que tenga necesidad de hacerlo, ya que un numeroso grupo de universitarios está siempre listo para emitir un desplegado según lo quiera ver usted defendiendo a Padilla o atacando al rector. Ha sido una magnífica época para los medios, por la
cantidad de insertos, aunque ignoro si los pagaron los firmantes o las instituciones que representan.

Lo cierto es que, como la gran mayoría de lectores de periódico, no me distingo por leer desplegados que por lo general resultan insubstanciales y bastante aburridos, lo que sí hago es leer los artículos que narran el enfrentamiento. Los momios para el caso de que se vaya a darse un choque de trenes, según los mismos autores, están aparentemente a favor de Raúl Padilla en todos los campos de la Universidad, en el Consejo Universitario, consejo de rectores, sindicatos universitarios y hasta la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), y si no están todos los miembros de estas organizaciones en su favor, sí lo están en su mayoría, según han manifestado.

Son incuestionables los logros de Padilla entre ellas, para mí que me encantan los libros, la Feria Internacional del Libro (FIL) es la joya de la corona, de la misma forma la Cátedra Cortázar, el festival de cine y la biblioteca cuando se termine, y tal vez lo menos importante a mi juicio sean los teatros, porque los teatros los hace cualquiera que tenga dinero y le guste el espectáculo —ya que no todos son culturales—, pero los tres nombrados primeramente le dan renombre no sólo a la Universidad, sino al Estado y al país, y su creación requiere de un innegable talento; ahora que también habrá personas a quienes las otras obras les parecerán fundamentales. Pero todos, incluido Raúl Padilla, no hacemos sólo obras buenas o obras malas, sino que las campechaneamos, de manera que sólo el tiempo calificará unas y otras. Otro gran acierto fue la creación de los centros universitarios y la descentralización de la Universidad. Se le reconocen y han reconocido todos sus méritos, y no creo que nadie regateé a Padilla
el éxito de estas obras, habrá sí, quien considere que muchas de éstas rebasan las funciones de la Universidad, pero sin dejar de reconocer que se trata de grandes obras y el hecho de que hizo buen trabajo no implica que no termine su mandato.

Los voceros oficiosos y el mismo líder en su carta manifiestan que el rector es un ingrato, porque dicen que durante mucho tiempo fue fiel seguidor de Padilla, lo cual es cierto y el mismo rector lo reconoció en declaraciones hechas públicas el lunes; creo no debe reprocharse a nadie, la fidelidad a los amigos es deseable y ojalá y todos fuéramos amigos fieles de nuestros amigos, pero eso no significa de ninguna manera que los amigos tengan que pensar igual en todos los casos, dicen que cuando dos piensan igual en todas las ocasiones uno está pensando por los dos.

Le reprochan al rector que antes elogiaba al líder, lo cual es también cierto, pero también hay que decir que era su jefe y es sabido que siempre el número uno siempre está antes que el número dos, hasta que se llega al 21 donde se invierten y pasa a ser primero el número dos. Ahora que Carlos Briseño llegó a la rectoría, incluso con el apoyo de su ex líder, ha decidido ser exactamente eso, ser el rector y serlo en plenitud, sin tutelas ni poderes tras el trono, no creo que pueda ni quiera convertirse en un poder único, una Universidad tan importante requiere consensuar las voluntades con los consejeros y funcionarios que corresponda, y cuanto más libres sean, cuanto menos compromisos e intereses externos haya, mejor funcionará la casa de estudios. No podemos adivinar, ni nadie puede hacerlo, si existen motivos o intereses ocultos, eso lo sabe él y llegará el tiempo en que la comunidad universitaria lo juzgue. No creo que se pueda reprochar al rector que quiera ejercitar su cargo como la norma lo indica. Cons
idero por ello que quienes oficiosamente defienden a Raúl Padilla no entienden la posición del rector que tal vez tiene un concepto diferente de lo que significa ser rector.

Podrán decir que a los rectores anteriores no les importó tener al ex rector Padilla como “conciencia”, ellos sabrán por qué, sería más sencillo para el ex rector Trinidad Padilla por la relación fraternal con el líder moral y de ninguna manera es reprochable que lo hicieran, pero fue una decisión personal que no puede imponerse al nuevo rector, quien deberá elegir sus propios asesores. No sé quién pueda ganar, si alguno puede hacerlo, pero ojalá que no pierda la Universidad.

CARLOS ENRIGUE / Abogado.
Correo electrónico: ayerdeciamos@hotmail.com
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