Ciencia y tecnología en lo agropecuario


Un concepto verdaderamente amplio, expreso con sus limitaciones, en el título de la presente colaboración de esta dominical página.

Hablar pues del tema lleva la intención de que se manejen criterios que no estén alejados de las circunstancias de actualidad. Tanto en el quehacer pecuario en el que se pueden incluir las aves en explotación; así como en el agrícola con toda la gama de vegetales en especies, familias, géneros y variedades hay novedades de las múltiples herramientas que el inversionista productor en ambas ramas, tiene a su alcance.

Las ciencias médicas aplicadas a la veterinaria han desarrollado productos preventivos y de curación, aparte, la genética animal exige establecer parámetros de nutrición. El mejoramiento de razas menores y mayores ha tenido a la vez una base de desarrollo con tecnologías para el manejo y éstas incluyen establecimientos específicos y especializados; entre estos últimos se tienen las instalaciones, ya modificados los materiales de construcción, con la presencia y aportación de plásticos y acrílicos que facilitan movimientos y traslados, así como resistencias y que en todo ello se tiene muy en cuenta la economía tanto de la inversión como de producto de mercado.

Las puertas abiertas a la información son consecuentes con el intercambio de la misma que se hace en cada reunión local, de zona o región, y hasta en los niveles internacionales; de estos el mínimo beneficio que los interesados obtienen, es a través de informaciones impresas o de cualquier otro medio de comunicación actuales, como es el caso del internet.

El mercado social

Las generaciones de las últimas cinco décadas han tenido acceso a un mejor producto para preparar la dieta diaria. La tecnología aplicada a productos cárnicos ha estado disponible para toda persona involucrada desde el sacrificio en los rastros, pasando por la refrigeración y los cortes aparentemente caprichosos cuyos pesos de raciones personalizadas se valoran por gramos; así, un corte es el resultado también de herramientas evolucionadas para el uso del tablajero. El uso o utilidad del ganado mayor a partir del cerdo tiene en este movimiento de ciencia y tecnología, la oferta hacia el interesado de tener una inversión con cierta seguridad cuando se trata de criar ganado para la reproducción, cuando se tiene la intención comercial-deportiva de la crianza caballar para carreras, salto, polo y charrería. Las características de necesidades muy específicas se obtienen con el mejoramiento genético; si antiguamente el limitado ganado vacuno de explotación de leche apenas promediaba los ocho litros, en la actualida
d y a partir de la introducción del concepto de cruzas la economía en este rubro exige los 40 litros de ordeña por animal, y sin que la mano del hombre intervenga directamente sino con el uso de ordeñadoras mecánicas; con ello hay una parcial garantía de higiene y salud para el consumidor final. No olvidamos aquí la aportación que hacen las industrias del envasado.

Productos de calidad

Del cerdo hacia especies menores hasta las avícolas la presencia de la genética y los requerimientos de una nutrición en balance y especializada, la industria alimenticia pecuaria también ha evolucionado y en ello se prefiere la calidad más alta de los insumos de origen. El ganado ovino y el caprino tienen en nuestro medio una explotación más bien limitada, sin embargo, del potencial mayor en el norte de nuestro país, aquí en nuestro Jalisco hay zonas mínimas de explotación de estas especies. En general y en el tema que nos ocupa, la ciencia antes que la tecnología de manejo tiene puntos de referencia para el éxito o el fracaso de la empresa: el principal, la climática. Ahora con la facilidad de las comunicaciones terrestres y aéreas los productores en cualquiera de las ramas pecuarias tienen un acceso expedito a los mercados; un ejemplo de ello es el movimiento de ganado porcino de alta calidad a los centros de grandes mercados, también el huevo y el pollo tienen las mismas facilidades de embarque. Muy lejos
estamos de los tiempos en que para cualquier evento social, consideradas las fiestas familiares, la primera ocurrencia era torcerle el pescuezo a la gallina con más gordura; ahora, en el nuevo concepto de consumo el comprador obtiene tejidos en piezas con el mínimo de grasa y con paquetes de piezas específicas, en donde todavía la ama de casa o los cocineros de alto consumo tienen su tendón o talón de Aquiles es en la calidad del cascarón; el huevo que no es de granja tiene un rompimiento en general, que no pone en riesgo lo entero de la yema, pero la modernidad en la facilidad de mercado también paga su precio. Sentimos que se deben tener mejores conceptos de nutrición avícola, así como criterios de inversión acorde a las exigencias de mercado.

La producción vegetal

Tiene mayores intríngulis, sobre todo en lo que respecta a la sanidad que en este caso es afectada por un número mayor de plagas y enfermedades, todo ello sin embargo, en lo vegetal y en lo pecuario, es influenciado por el factor más importante de la producción de alimentos. La ecología de una zona o región determinadas es determinante en su variante de mayor peso que es la climática. La ciencia de la meteorología está muy avanzada, al grado de que la tecnología electrónica permite el establecimiento de pequeñas estaciones, que son instaladas precisamente en los lugares donde pueden cumplir su misión; muy a pesar, sólo falta la capacitación de los agricultores para entender el grande apoyo de la ciencia al campo. La información meteorológica se  obtiene segundo a segundo bajándola del internet.

La tierra laborable para ser utilizada como suelo agrícola es hasta ahora motivo de constantes investigaciones y trabajos de experimentación. La  ciencia del suelo que por muchos años se conoció como recurso primario e inventario físico-químico ha tenido como una tercer columna de apoyo para el agricultor, la ciencia de la microbiología agrícola, que potencialmente desarrollada ha sido factor en la nutrición vegetal que, depende de una manera muy cercana de los microorganismos que pueblan el cielo agrícola cuya carga de materia orgánica debe ser tal que propicie la dinámica de intercambio de los organismos de la microflora del suelo.

Presencia de minerales

Es aquí, que debemos hacer un paréntesis en parte de este tema para continuar nuestra exposición en cuanto al uso de materiales de fertilización para la nutrición vegetal, sin que por ello dejemos de lado la influencia que tienen las yerbas indeseables, insectos, bacterios y patógenos que, de una manera sistemática atacan a los cultivos en sus diferentes órganos de la anatomía vegetal, durante los diferentes ciclos biológicos de la planta.

En la colaboración anterior (EL INFORMADOR, 15/4/07), referente a la nutrición de los vegetales, se dejó ver la necesidad de la planta por la presencia mínima de 18 elementos para poder alcanzar un desarrollo normal. Dado que con frecuencia un gran número de ellos toma parte en la transformación bioquímica de los vegetales, su efecto individual está estrechamente vinculado con la presencia de los elementos restantes. Por ello es, que en el caso extremo de los cultivos hidropónicos hayan que suministrarse todos los nutrientes en forma pudiéramos decir artificial, con el objeto de poder alcanzar los rendimientos deseados. No obstante ello, en el caso del suelo agrícola no es necesario que consideremos su presencia individual en los tratamientos que demos de fertilización, ya que, por naturaleza, los contiene el mismo en determinadas cantidades. En este sentido la industria de los implementos para uso agrícola se ha hecho cargo de desarrollar diseños que van acordes a las necesidades tecnológicas actuales para m
antener el suelo agrícola, en las mejores condiciones para su laboreo, y todo es cuestión pues de que el hombre tenga el interés de entender su responsabilidad de capacitarse en el trabajo de campo. La fertilización tiene como finalidad incrementar los rendimientos y mejorar las condiciones nutritivas de la planta al aumentar las reservas de nutrientes ya existentes en el suelo. Vamos a exponer aquí cierta controversia de conceptos al enfrentar el método de “cero labranza” o , “labranza mínima”; métodos estos en los que no hay rompimiento profundo de los estratos del suelo, por tanto no podemos evaluar el potencial de reserva de nutrientes en el mismo. Como regla general pues basta suministrar los nutrientes requeridos en mayor cuantía por la planta o sea nitrógeno, fósforo y potasa, cubriéndose en tal forma la elevada demanda que de ellos origina el incremento de producción. En casos extremos, por ejemplo donde los factores climáticos mantienen el rendimiento máximo a un nivel demasiado bajo, la aplicación d
e un nutriente simple puede ser suficiente; digamos que para “desbloquear”ciertos antagonismos en la interacción o bien la retención o fijación debido a un pH inadecuado, la aplicación de ácido fosfórico bien puede resolver el problema.

Cuanto más altos sean los rendimientos que se obtengan bajo favorables condiciones climáticas y de cultivo, y mayor sea el tiempo que el suelo haya estado bajo explotación, tanto más importante y necesaria resulta ser una fertilización correctamente balanceada, la cual, bajo determinadas circunstancias, no solamente deberá comprender los tres elementos conocidos como mayores N-P-K, sino también los elementos secundarios y menores.

Así que por tal razón, todo aumento de rendimiento que, bajo favorables condiciones de crecimiento, sea originado por una fertilización unilateral, puede ser de carácter exclusivamente temporal, lo cual conduce, además, al empobrecimiento de los restantes nutrientes del suelo. Bajo circunstancias que se den en los altos mandos editoriales, hemos de continuar nuestra exposición que hemos considerado como una temática de interés general para el productor agropecuario.

ROBERTO SIERRA B. / Ingeniero agrónomo, asesor y consultor.
Correo electrónico: ing.sierra@yahoo.com
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