Para continuar con la serie de artículos que sobre la Isla de Pascua he venido escribiendo, en éste hablaré sobre “los orejas-largas” y “los orejas-cortas”.
Desde que uno llega y se instala en la isla, los términos anteriores se tornan familiares: en cada relato, en cada explicación, en cada plática se habla siempre de ellos y llega el momento en que no puede sustraerse a la curiosidad y termina por preguntarse ¿qué son los orejas largas? ¿Quiénes fueron o qué son los orejas cortas?
Para darle respuesta a esta interrogante, tendremos que ver quiénes fueron los primitivos habitantes de la isla y si fueron ellos quienes construyeron los moais (las estatuas gigantes de piedra que se encuentran en la isla); la explicación más fácil, pero con menos bases científicas, es la que afirma que los primeros habitantes fueron gigantes que vivieron en un Continente llamado “Lemuria” o “Mu”, el cual se hundió al sufrir la Tierra cataclismos; un grupo sobreviviente serían los primitivos habitantes de la isla y fueron los constructores de lo que en ella se encuentra.
Otra teoría ¿o es leyenda? afirma que los mayas en México o en Centroamérica, los pre-incas en Perú y los habitantes de la Isla de Pascua son sobrevivientes de otro Continente que también se hundió; en épocas más recientes fueron llamados atlantes, ya que la Tierra desaparecida fue la famosa Atlántida.
Como todo lo anterior no es susceptible de probarse, continuemos, ya que todos o casi todos los científicos afirman que los primitivos de la isla, su origen es polinesio, que proceden de las actuales islas Marquesas y que lo confirman las semejanzas lingüísticas y etnográficas.
Mientras no se llegue a otra afirmación, las excavaciones y los nuevos descubrimientos nos hacen pensar que varias corrientes migratorias han dejado pobladores en la isla, por eso se han encontrado restos de diferentes tipos raciales: hombres blancos, morenos, de pelo rojo y que los primeros que se establecieron fueron los Anau-eepe, o sea los “orejas largas”, la nobleza, la clase trabajadora, los “Anau-momoko”, o sea los “orejas cortas”, y así en la isla aparecieron las clases sociales.
Desgraciadamente, a pesar de convivir pacíficamente juntos, algo inesperado sucedió: tan misteriosa como su aparición, la cultura rapanuence llegó a su final, ¿sería la falta de recursos? Las guerras intestinas terminaron con la población al matarse y comerse unos a otros: los sobrevivientes después del feroz canibalismo que se produjo no volvieron a construir moais, las herramientas de trabajo se abandonaron por toda la isla y Orongo, el monumental centro ceremonial y observatorio astronómico, dejó de ser usado.
Por lo anterior, parece que no entendemos, el hombre sigue siendo el lobo del hombre y al pelear y comerse unos con otros se termina la cultura y con ella la civilización.
ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ / Escritor.
Desde que uno llega y se instala en la isla, los términos anteriores se tornan familiares: en cada relato, en cada explicación, en cada plática se habla siempre de ellos y llega el momento en que no puede sustraerse a la curiosidad y termina por preguntarse ¿qué son los orejas largas? ¿Quiénes fueron o qué son los orejas cortas?
Para darle respuesta a esta interrogante, tendremos que ver quiénes fueron los primitivos habitantes de la isla y si fueron ellos quienes construyeron los moais (las estatuas gigantes de piedra que se encuentran en la isla); la explicación más fácil, pero con menos bases científicas, es la que afirma que los primeros habitantes fueron gigantes que vivieron en un Continente llamado “Lemuria” o “Mu”, el cual se hundió al sufrir la Tierra cataclismos; un grupo sobreviviente serían los primitivos habitantes de la isla y fueron los constructores de lo que en ella se encuentra.
Otra teoría ¿o es leyenda? afirma que los mayas en México o en Centroamérica, los pre-incas en Perú y los habitantes de la Isla de Pascua son sobrevivientes de otro Continente que también se hundió; en épocas más recientes fueron llamados atlantes, ya que la Tierra desaparecida fue la famosa Atlántida.
Como todo lo anterior no es susceptible de probarse, continuemos, ya que todos o casi todos los científicos afirman que los primitivos de la isla, su origen es polinesio, que proceden de las actuales islas Marquesas y que lo confirman las semejanzas lingüísticas y etnográficas.
Mientras no se llegue a otra afirmación, las excavaciones y los nuevos descubrimientos nos hacen pensar que varias corrientes migratorias han dejado pobladores en la isla, por eso se han encontrado restos de diferentes tipos raciales: hombres blancos, morenos, de pelo rojo y que los primeros que se establecieron fueron los Anau-eepe, o sea los “orejas largas”, la nobleza, la clase trabajadora, los “Anau-momoko”, o sea los “orejas cortas”, y así en la isla aparecieron las clases sociales.
Desgraciadamente, a pesar de convivir pacíficamente juntos, algo inesperado sucedió: tan misteriosa como su aparición, la cultura rapanuence llegó a su final, ¿sería la falta de recursos? Las guerras intestinas terminaron con la población al matarse y comerse unos a otros: los sobrevivientes después del feroz canibalismo que se produjo no volvieron a construir moais, las herramientas de trabajo se abandonaron por toda la isla y Orongo, el monumental centro ceremonial y observatorio astronómico, dejó de ser usado.
Por lo anterior, parece que no entendemos, el hombre sigue siendo el lobo del hombre y al pelear y comerse unos con otros se termina la cultura y con ella la civilización.
ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ / Escritor.