De gordos y gorditas
No me llamó mucho la atención el enterarme que tan solo en la ciudad de México Distrito Federal 2,000 policías (hombres y mujeres) son gordos, obesos o panzones si es que así los quiere llamar y que por lo mismo las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF) han iniciado un programa en el cual dichos elementos han sido sometidos a una estricta dieta para conseguir que adelgacen y recuperen sus condición física.
Igualmente con el pretexto de darles una capacitación especializada, militares (vestidos de policías se dijo) iniciaron un curso de capacitación para que al terminarlo pudieran realizar su trabajo en una forma más eficiente brindándoles a los ciudadanos una mayor seguridad.
Al inicio de este artículo manifesté que lo anterior ya no me llamó la atención por una razón: Hace ya trece años la policía de la capital ya tenía el mismo problema que hoy nos ocupa y en relación al mismo en este mismo espacio en un artículo manifesté lo que escuche que el pueblo dijo en ese tiempo:
Que de los policías que se iban a capacitar 874 no pasaron el examen final, resultaron reprobados, que otros perdieron por default por no presentarse al examen, que otros tantos no aguantaron el trote del macho y largaron el arpa a media carrera, total, que de los capacitados no quedo ni la tercera parte en activo, y yo solo voy a decir lo que vi en un noticiero: yo creo que unos policías no pasaron el examen por gordos, hay que decirlo con todas sus letras, por gordos, unos parecían tambos de 200 litros ya que le daban duro a la vitamina “T” (tacos, tamales, tostadas, totopos, y etc.) y como los militares, en la mentada capacitación los traían con gorra y marchando, los hacían sudar la gota gorda y por eso decidieron dejar antes de que les diera un infarto; otros policías eran unos viejitos telengues que mal podían andar y como los pusieron a correr y a brincar ¿usted cree que iban a poder? ¿y cómo fue el comportamiento de las mujeres policías? De dar lástima: había unas que tenían una cintura como las de las gallinas, mal se podían fajar el cuete, un pistolón que de seguro las iba a manear en la primera carrera que dieran, otras eran delgaditas, delgaditas como uvas de mesa, algunas otras estaban embarazadas y por estar flacas, flacas, parecían soga con nudo, otras, ¡¡¡pobrecitas!! Creo que las sacaron del concurso “La flor más bella del quejido” ¿usted cree que así iban a infundir algún respeto? Sobre todo entre los maleantes del Distrito Federal que son unas chuchas cuereras, acuérdese que se dice que si sus acciones son como sus facciones, pues ya nos amolamos.
Pues sí amable lector, así opinó el pueblo sobre este problema pero lo real es que con capacitación o sin capacitación a los policías el problema de la gordura en el país sigue, sigue, sigue y sigue...
No me llamó mucho la atención el enterarme que tan solo en la ciudad de México Distrito Federal 2,000 policías (hombres y mujeres) son gordos, obesos o panzones si es que así los quiere llamar y que por lo mismo las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF) han iniciado un programa en el cual dichos elementos han sido sometidos a una estricta dieta para conseguir que adelgacen y recuperen sus condición física.
Igualmente con el pretexto de darles una capacitación especializada, militares (vestidos de policías se dijo) iniciaron un curso de capacitación para que al terminarlo pudieran realizar su trabajo en una forma más eficiente brindándoles a los ciudadanos una mayor seguridad.
Al inicio de este artículo manifesté que lo anterior ya no me llamó la atención por una razón: Hace ya trece años la policía de la capital ya tenía el mismo problema que hoy nos ocupa y en relación al mismo en este mismo espacio en un artículo manifesté lo que escuche que el pueblo dijo en ese tiempo:
Que de los policías que se iban a capacitar 874 no pasaron el examen final, resultaron reprobados, que otros perdieron por default por no presentarse al examen, que otros tantos no aguantaron el trote del macho y largaron el arpa a media carrera, total, que de los capacitados no quedo ni la tercera parte en activo, y yo solo voy a decir lo que vi en un noticiero: yo creo que unos policías no pasaron el examen por gordos, hay que decirlo con todas sus letras, por gordos, unos parecían tambos de 200 litros ya que le daban duro a la vitamina “T” (tacos, tamales, tostadas, totopos, y etc.) y como los militares, en la mentada capacitación los traían con gorra y marchando, los hacían sudar la gota gorda y por eso decidieron dejar antes de que les diera un infarto; otros policías eran unos viejitos telengues que mal podían andar y como los pusieron a correr y a brincar ¿usted cree que iban a poder? ¿y cómo fue el comportamiento de las mujeres policías? De dar lástima: había unas que tenían una cintura como las de las gallinas, mal se podían fajar el cuete, un pistolón que de seguro las iba a manear en la primera carrera que dieran, otras eran delgaditas, delgaditas como uvas de mesa, algunas otras estaban embarazadas y por estar flacas, flacas, parecían soga con nudo, otras, ¡¡¡pobrecitas!! Creo que las sacaron del concurso “La flor más bella del quejido” ¿usted cree que así iban a infundir algún respeto? Sobre todo entre los maleantes del Distrito Federal que son unas chuchas cuereras, acuérdese que se dice que si sus acciones son como sus facciones, pues ya nos amolamos.
Pues sí amable lector, así opinó el pueblo sobre este problema pero lo real es que con capacitación o sin capacitación a los policías el problema de la gordura en el país sigue, sigue, sigue y sigue...