Ayer… y hoy

Una lamentable omisión

Con la fecha 14 del mes actual (domingo) me tocó ver en uno de los canales de la televisión un reportaje sobre las llamadas “figuras de Nazca”; dicho documental también apareció en una de las revistas más prestigiosas que se publican en México: la National Geographic en español (en ella se han publicado varios de mis artículos sobre la Isla de Pascua y el río Amazonas en territorio de Perú.

No obstante lo meticuloso y extenso de la investigación, al realizar el trabajo señalado y el uso de la tecnología moderna que incluyó un helicóptero suizo en este artículo quiero señalar una lamentable omisión; un olvido, una pérdida de la memoria o si se quiere un descuido de quienes realizaron el reportaje que hoy nos ocupa y que señalaré en esta colaboración por ser de justicia mencionar a quien más supo sobre las figuras del desierto de Nazca: a María Reiche, alemana, matemática y geógrafa que desde el año 1946 les dedicó toda su vida con tesón y minuciosidad admirable a su estudio viviendo inclusive ahí mismo hasta su muerte; por tanto es obligado hablar de ella si se habla de las figuras de Nazca.

Por el interés que despertó en mí saber del descubrimiento de dichas figuras dado a la publicidad en el año de 1939 por el Dr. Paul Kosok norteamericano de la Universidad de Long-Island, hace ya un poco más de 30 años realicé mi primer viaje a Nazca, población de 20 mil habitantes ubicada a 440 kilómetros al sur de Lima, capital de Perú, zona considerada una de las más secas del mundo; me alojé en el hotel donde vivía y escribía sus libros sobre Nazca María Reiche, quien a petición de Paul Kosok investigaba las figuras;  e compañía de mis esposa la invitamos a comer, en dicho convivio, esto fue lo que me manifestó sobre el tema que hoy tratamos: son un elemento esencial en la ciencia calendárica, astronómica de los sabios y sacerdotes de la época pre-Inca; son un monumento único en su género y para poderlas apreciar y admirar se deben observar desde grandes alturas, pues parecen hechas por gigantes y con reglas kilométricas, con una perfecta armonía y equilibrio en sus líneas, más la fidelidad de la figura.

Este arte titánico del desierto es el calendario astronómico más grande del mundo, pues abarca cientos de kilómetros  y las figuras que en el se encuentran son enormes, pues algunas tienen ocho kilómetros de largo y representan aves monumentales, reptiles, arañas, cetáceos, un mono de 100 metros, humanoides y lo que parecen pistas de aterrizaje por su trazo perfecto y extensión.

Quizá por el avance de la ciencia, el adelanto en las investigaciones que se realizan y el uso de la nueva tecnología, el reportaje realizado por la National Geographic se aparta de las teorías e interpretaciones dadas a conocer por María Reiche de esas figuras y de la cual trataré en otros artículos, pues hoy se nos agotó el espacio.

ADOLFO MARTÍNEZ LÓPEZ / Escritor.
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