INTELECTUALES: De acuerdo al concepto que implicaba esta palabra en la Francia decimonónica donde se acuñó, un intelectual era un individuo dotado de conocimientos superiores, generalmente, de pensamiento liberal; dueño de un espíritu crítico y propositivo; valientemente comprometido con las causas populares en defensa de arbitrariedades del poder constituido, y cuya presencia interventora por ende, llegó a volverse una necesidad y en alguno casos, una verdadera solución para remediar injusticias e higienizar la sociedad.
DE AQUÍ Y AHORA: Hoy en día, aunque continúa sin duda existiendo en casi todos los países del mundo ese género de especímenes, entre ellos sólo unos pocos pueden considerarse verdaderamente como buscadores de la verdad y defensores de la razón, ya que el término se ha vuelto tan elástico que ha sido aprovechado por una enorme cantidad de científicos, literatos, cultivadores de las artes, profesionistas varios y/o simplemente vividores del cuento y oportunistas, que sobre todo en nuestro país —salvo raras excepciones— se erigen como “intelectuales”, que se dedican a opinar de todo, a ser perpetuos “abajofirmantes” de toda laya de desplegados y panfletos, pero sobre todo a medrar y prosperar a costillas del erario; pues si bien tratan de aparentar un “status” de librepensadores, arremetiendo de dientes afuera contra el “Gobierno opresivo, retrógrado y violatorio de los derechos humanos”, a contrapelo viven a sus costillas y se dejan apapachar aceptando toda clase de canonjías, cargos públicos, becas perpetuas,
galardones y premios que el Estado les otorgue, los cuales reciben y aceptan muy campantes.
APRENDIZ ADELANTADO: Hay a quienes les provocan risa y a quienes les irritan estos falsos críticos del poder y defensores de la verdad que pululan aquí y allá, los cuales son auténticas encarnaciones y reflejos fieles del espíritu de estos tiempos de ambigüedad, de doble moral, ilegalidad y falta de ética; quienes por una parte levantan el puño izquierdo para golpear o protestar indignados, y luego extienden la mano derecha para coger lo que caiga. Así son la mayoría de nuestros intelectuales y también los aprendices a serlo; tal como aconteció hace poco con aquel sobresaliente estudiante que aceptó del Presidente gordo premio en efectivo, al tiempo que le lanzaba un insulto; actitud muy propia de nuestra “Escuela Mexicana de Intelectuales”, de la cual ese muchacho se graduó ya con honores.
JOSÉ LUIS MEZA INDA / Escritor.
Correo electrónico: meza_inda@hotmail.com