Agenda de la cultura


SITE-SPECIFIC: Hay obras escultóricas monumentales que habiendo sido pensadas y edificadas para un lugar determinado, aparte de poseer belleza formal y substancia conceptual, vienen a adquirir el valor añadido de haber quedado instaladas en las coordenadas de espacio y tiempo exactas, calzando a un sitio específico como un guante o una segunda piel, y siendo por eso mismo insubstituibles e inamovibles. Tal es el caso incuestionable de la llamada “La Gran Puerta”, símbolo y punto de referencia del Fraccionamiento Jardines Alcalde de esta ciudad, que fuera creada por Fernando González Gortázar, la cual fue felizmente restaurada y vuelta a su esplendor original en fecha reciente.

PONDUS ET MESURA: Fernando ha sido uno de los pocos creadores de nuestro medio artístico que en materia de escultura se ha mantenido fuera de las corrientes imperantes del simulacro comercial, de la catastrófica banalización del arte y demás delirios chapuceros de la posmodernidad, para mantenerse fiel al diseño de sus armónicas abstracciones geométricas, de sus vuelos simbólicos bien definidos y calculados, de sus monumentos nítidos, incisivos, donde se equilibran racionalidad, imaginación y sentido lúdico; donde suele establecer un diálogo entre peso y mesura, volúmenes y vacíos, luces y sombras, contrastantes intensidades cromáticas y superficies neutras, virtudes de las cuales puede presumir sin duda esta vieja y entrañable “puerta amarilla”, que vimos nacer en nuestros años de feliz juventud, hace ya casi 40 años, como uno de los primigenios monumentos que entregara Fernando a nuestra ciudad.

AFORTUNADO RESCATE: Enferma crónica de incuria, agredida por el vandalismo y erosionada por los achaques del tiempo, esta escultura urbana estuvo a punto de terminar convertida en otra ruina urbana más, y fue posponiéndose su salvamento por diferentes administraciones municipales, hasta que finalmente la actual, a la que yo tantas veces he considerado como poco sensible para los quehaceres de la cultura y del arte, quién sabe debido a qué milagrosa intervención sobrenatural o a qué afortunadas coyunturas e influencias, el caso fue que se dio a la tarea de reconstruirla, entregarla y dejarla al cuidado de los vecinos de esa colonia, con el mismo realce y colorido con que la concibiera su autor y tal como deberían de estar y conservarse todos los monumentos que forman parte del patrimonio artístico de Guadalajara. Enhorabuena, pues.

JOSÉ LUIS MEZA INDA / Escritor.
Correo electrónico: meza_inda@hotmail.com
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