EL MÁS ALLÁ: Siempre ha sido atrayente y provechoso leer libros cuyos autores especulan en torno a la muerte; ese ineludible paso “al otro lado”, donde todo será extraño, y donde tiempo y espacio no existirán ya más; libros, que como muchas manifestaciones artísticas alusivas a ese trance, poseen sin duda, la función de recordarnos tal coyuntura. Mas en el caso de que quien escribe, no sólo aborda el tema, sino que ha tenido además la experiencia de estar varias veces al borde de esa obscura oquedad, y ha sabido sacar de ello, tanto provecho personal como capacidad de compartirlo; entonces, libro y lectura son sin duda, doblemente atractivos.
MUERTE Y MAESTRA: Fue mi admirado escritor, don Carlos Martínez Vázquez, quien gentilmente hizo llegar a mis manos “La Muerte También es Maestra”, obra original de don Pedro Gómez Torres, ameritado profesor tapatío, quien entregara parte de su vida a educar jóvenes, y que como escritor, dedicóse a componer varios textos didácticos y de motivación personal, a los cuales vino finalmente a añadir éste, donde con lenguaje fluido, claro, sencillo y de matices obviamente preceptistas, pone ante los ojos del lector, intimistas pasajes autobiográficos, en los cuales, ya fuese por súbita agudización de sus enfermedades o por ser víctima de la violencia, pudo entrever, entre la niebla del dolor o el temor, a esa acechante presencia; de la cual, no sólo logró salir indemne, sino que reaccionó positivamente, dejando de lado angustias, odios y rencores, para enriquecerse con pensamientos positivos y sentimientos constructivos, no únicamente en torno al inexorable destino, sino ante cualquier coyuntura o eventualidad exist
encial, y que como digo, dejó aquí impreso, para provecho de quienes leyesen su libro.
ÚLTIMA LECCIÓN: El profesor Gómez Torres aprendió tan bien las enseñanzas obtenidas por sus acercamientos a la muerte, que para demostrarlo él mismo asentó: “Tengo la certeza y esperanza de que cuando Dios lo decida, voy a morir en paz conmigo mismo y con los demás seres humanos...Moriré muy agradecido con la hermana muerte, que hasta ahora me ha hecho tres visitas muy cercanas, aunque no definitivas, esperándola en paz; porque la muerte, también es maestra...”. Y así aconteció en realidad, pues esta maestra inexorable, poco ha, vino a impartirle la última lección. Descanse en Paz.
JOSÉ LUIS MEZA INDA / Escritor.
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