Ricos con dinero ajeno, los diputados han resuelto que una buena forma de despilfarrar los abundantes recursos que se autoasignan con la aprobación de los presupuestos, es publicando desplegados de prensa, a plana entera, para presumir lo que ellos creen que son sus logros, o para divulgar pronunciamientos sobre acuerdos tomados en el pleno, que no son sino parte de su responsabilidad cotidiana.
A principios de la semana pasada, los 40 legisladores del Congreso local nos hicieron saber que le proponen al Poder Ejecutivo reforzar los trabajos en materia de seguridad pública, luego del atentado con granadas a instalaciones de la secretaría del ramo. Súbitamente, los diputados cayeron en la cuenta de que las cosas se están poniendo peores y le lanzaron a través de los medios un mensaje al gobernador, diciéndole que si necesita dinero para apuntalar a los cuerpos de seguridad, ellos están prestos para dárselo.
No es que esté mal enfatizar que al Poder Legislativo le interesa colaborar con las tareas de Estado para resguardar la seguridad de los habitantes de Jalisco. Pero el desplegado de marras sale sobrando; de lo que se trata, en el caso de los diputados, es de que se pongan a trabajar para dotar de armas legales a los poderes Ejecutivo y Judicial para que mejore la eficacia en la persecución, la consignación y el castigo a los delincuentes.
En realidad, la joya de la semana nos la ofrecieron los diputados integrantes de la Comisión de Participación Ciudadana del Congreso del Estado, quienes publicaron su propio desplegado luego de aprobar la elección de dos consejeros para el Instituto de Transparencia (Itei) en un proceso mañoso, en el que los dos grandes partidos simplemente se repartieron el pastel: uno para el Partido Acción Nacional (PAN) y otro para el Revolucionario Institucional (PRI). Como lo hicieron con la elección del ombudsman, como lo hicieron con los magistrados electorales, con los magistrados del Supremo Tribunal, como lo van a hacer con la elección de los nuevos consejeros electorales y como pretenden hacerlo con la Auditoría Superior del Estado, los partidos se están sirviendo con la cuchara grande y están desnaturalizando el origen y el propósito de los poderes y de los órganos autónomos.
Están los partidos, a través de su brazo ejecutor que son los diputados, haciéndose de un poder que agravia a la ciudadanía, que le roba sus aspiraciones de tener un marco institucional en que haya contrapesos y mecanismos de vigilancia para que no hagan con los presupuestos públicos lo que les venga en gana. Nadie los detiene.
Como si se tratara de una mala comedia, los diputados de la Comisión de Participación Ciudadana (no olvide sus nombres, por favor, porque es muy probable que el próximo año le vuelvan a pedir su voto para ocupar otro cargo público: Norma Angélica Aguirre, Arturo Gutiérrez Tejeda, José Luis Íñiguez, Verónica Martínez e Iván Argüelles), rematan su desplegado con una frase de antología: “Tenga la sociedad jalisciense la certeza y confianza de que esta decisión es el resultado de un proceso apegado estrictamente a los principios legales aplicables, transparente, imparcial y de cara a la ciudadanía”. Eso se llama cinismo.
VÍCTOR E. WARIO / Periodista.
Correo electrónico: vwario@informador.com.mx
A principios de la semana pasada, los 40 legisladores del Congreso local nos hicieron saber que le proponen al Poder Ejecutivo reforzar los trabajos en materia de seguridad pública, luego del atentado con granadas a instalaciones de la secretaría del ramo. Súbitamente, los diputados cayeron en la cuenta de que las cosas se están poniendo peores y le lanzaron a través de los medios un mensaje al gobernador, diciéndole que si necesita dinero para apuntalar a los cuerpos de seguridad, ellos están prestos para dárselo.
No es que esté mal enfatizar que al Poder Legislativo le interesa colaborar con las tareas de Estado para resguardar la seguridad de los habitantes de Jalisco. Pero el desplegado de marras sale sobrando; de lo que se trata, en el caso de los diputados, es de que se pongan a trabajar para dotar de armas legales a los poderes Ejecutivo y Judicial para que mejore la eficacia en la persecución, la consignación y el castigo a los delincuentes.
En realidad, la joya de la semana nos la ofrecieron los diputados integrantes de la Comisión de Participación Ciudadana del Congreso del Estado, quienes publicaron su propio desplegado luego de aprobar la elección de dos consejeros para el Instituto de Transparencia (Itei) en un proceso mañoso, en el que los dos grandes partidos simplemente se repartieron el pastel: uno para el Partido Acción Nacional (PAN) y otro para el Revolucionario Institucional (PRI). Como lo hicieron con la elección del ombudsman, como lo hicieron con los magistrados electorales, con los magistrados del Supremo Tribunal, como lo van a hacer con la elección de los nuevos consejeros electorales y como pretenden hacerlo con la Auditoría Superior del Estado, los partidos se están sirviendo con la cuchara grande y están desnaturalizando el origen y el propósito de los poderes y de los órganos autónomos.
Están los partidos, a través de su brazo ejecutor que son los diputados, haciéndose de un poder que agravia a la ciudadanía, que le roba sus aspiraciones de tener un marco institucional en que haya contrapesos y mecanismos de vigilancia para que no hagan con los presupuestos públicos lo que les venga en gana. Nadie los detiene.
Como si se tratara de una mala comedia, los diputados de la Comisión de Participación Ciudadana (no olvide sus nombres, por favor, porque es muy probable que el próximo año le vuelvan a pedir su voto para ocupar otro cargo público: Norma Angélica Aguirre, Arturo Gutiérrez Tejeda, José Luis Íñiguez, Verónica Martínez e Iván Argüelles), rematan su desplegado con una frase de antología: “Tenga la sociedad jalisciense la certeza y confianza de que esta decisión es el resultado de un proceso apegado estrictamente a los principios legales aplicables, transparente, imparcial y de cara a la ciudadanía”. Eso se llama cinismo.
VÍCTOR E. WARIO / Periodista.
Correo electrónico: vwario@informador.com.mx