México

Calderón promete justicia por masacre de migrantes

El Presidente considera que ninguna política migratoria debe estar por encima de los derechos humanos

Calderón promete justicia por masacre de migrantes
PUERTO VALLARTA, JALISCO (10/NOV/2010).- Ante organizaciones civiles migratorias, el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, se comprometió a buscar que se haga justicia por la masacre ocurrida en Tamaulipas donde murieron 73 centro y sudamericanos a manos de la delincuencia organizada.

En el marco del IV Foro Mundial de Migración y Desarrollo, el Ejecutivo lamentó lo ocurrido y como respuesta a la petición hecha por los organismos mundiales, se comprometió a no dejar impune este hecho reprochable.

Enfatizó que el crimen organizado, se ha convertido en el peor enemigo de la migración en México. “Puedo asegurar al mundo que estamos llevando y seguiremos adelante hasta las últimas consecuencias”.

Calderón Hinojosa, quien en su discurso en el cierre de las actividades de las organizaciones civiles, dijo que desde el primer momento que se tuvo conocimiento de lo ocurrido en Tamaulipas las fuerzas de seguridad actuaron con firmeza y determinación.
Informó que hasta el momento han detenido a ocho personas, además seis han muerto por enfrentamientos y dos más de 17 y 14 años ya fueron detenidas.

El Presidente de la República reiteró que su Gobierno no bajará la guardia en la lucha contra el crimen organizado y agregó que la seguridad de los mexicanos y los migrantes son el factor por lo que no cederán.

“La migración debe de verse desde una perspectiva económica, social, política. Nosotros partimos de que ninguna política migratoria, ninguna puede estar por encima de los derechos de las personas. Y que los derechos humanos son universales y están por encima de cualquier frontera y de cualquier soberanía”.

Al referirse a los mexicanos que salen del país, enfatizó que es “mentira” que los migrantes le resten las posibilidades de crecimiento económico a Estados Unidos.

“No se justifica el crecimiento financiero de la mayor economía del mundo en el siglo XX, sin la aportación de la mano de obra de este sector migrante latinoamericano”.

Detalló que de acuerdo a los datos proporcionados por un estudio donde se midió el impacto económico de la mano de obra de migrantes que realizó la Casa Blanca en 2007,  la migración tiene un impacto positivo, tanto en la economía de la Unión Americana, como en el ingreso de los trabajadores norteamericanos.

Calderón Hinojosa enfatizó que las aportaciones que hacen los migrantes son mayores que los servicios que reciben.

Ante estas cifras el Presidente de la República dijo que la aportación que hacen los migrantes es la clave para que este fenómeno sea la fuerza positiva del desarrollo de las naciones potencia.

“La migración es un fenómeno natural que no se puede borrar por decreto, y muchos menos fomentando la animadversión y el sentimiento adverso hacia los nacionales de un país hacia el otro”.

En 2009, los trabajadores migrantes enviaron cerca de 414 mil millones de dólares en remesas a los países de los que provienen de los 314 mil fueron para naciones en desarrollo.
“Los trabajadores migrantes aumentan el ingreso de los trabajadores nacidos en Estados Unidos en un monto mayor a 30 mil millones de dólares al año, el aumento se debe a que los trabajadores migrantes complementan a los trabajadores nacidos”.

Es por ello y siendo que México es un país donde el tema migratorio es sensible para miles de familias, que el Mandatario pidió que se trabaje en un acuerdo de política migratoria, entre los países de origen, de transito y destino que permita regularizar la situación de los migrantes y que se conviertan en una fuerza positiva a escala internacional.

“Un fenómeno global no debe ser enfrentado con políticas unilaterales y de corto plazo y tampoco desde una optima meramente policiaca o persecutoria”.

Enfatizó que esta es una de las decisiones más importantes que se deben de tomar por el bienestar de los miles de migrantes que hay en todo el mundo.

TELÓN DE FONDO

Crimen en San Fernando


El 24 de agosto pasado, asesinaron a 72 personas en el ejido El Huizachal, en el municipio de San Fernando, en Tamaulipas, México. El crimen se le atribuye al cártel de los Zetas.
Los 72 ejecutados --58 hombres y 14 mujeres-- fueron en su mayoría inmigrantes provenientes de Centro y Sudamérica asesinados por la espalda y puestos a la intemperie.

Las primeras investigaciones señalan que fueron asesinados porque luego de ser secuestrados, no pagaron el dinero que les exigían para dejarlos libres y también se negaron a formar parte del grupo armado. Para el 8 de octubre de 2010, se habían reconocido 50 de los 72 cuerpos, 21 hondureños, 14 salvadoreños, 10 guatemaltecos, un ecuatoriano, y cuatro brasileños.

Un ciudadano ecuatoriano, quien denunció el hecho ante las autoridades cercanas, había sido reconocido como el único sobreviviente de la matanza, aunque el primero de septiembre revelaron la existencia de otro testigo hondureño, y cuatro días después, otro de nacionalidad salvadoreña, aunque las autoridades mexicanas aseveran que no existe evidencia de que fue testigo de los hechos.

CRÓNICA

Sin miedo a morir

Los migrantes centroamericanos que esperan junto con mexicanos en las vías de la Colonia Ferrocarril viven al límite.

Detrás de la avenida Washington hay un mundo aparte. Mientras en la larga calle fluyen miles de automóviles y transita gente, del otro lado se encuentra un sitio marginado en el que personas buscan aferrarse a una última esperanza de supervivencia.

Son las vías del tren de la Colonia Ferrocarril donde a un costado se refugian cerca de veinte indigentes que prefieren omitir su nombre. La mayoría al observar a cualquiera que les parezca extraño o que no pertenece a su grupo de desposeídos reaccionan de distintas formas. Algunos se ocultan bajo las colchas desgastadas y otros --que posiblemente son los migrantes centroamericanos-- corren porque, según cuentan sus compañeros, “luego viene la Policía y se los lleva”.

Y mientras esperan al ferrocarril en el que se han de colgar de uno de sus vagones, buscan la manera de disfrazar el hambre que los doblega. La mayoría de ellos están bajo el efecto de alguna droga lo cual se hace evidente en los ojos enrojecidos, la mirada perdida y en las palabras que se arrastran al hablar.

Un joven de aproximadamente 25 años, relata que es hondureño y que llegó hace siete meses a Guadalajara en busca de trabajo. Sus piernas muestran heridas severas, la derecha está quemada y con la piel levantada, mientras que la rodilla izquierda la tiene con un vendaje sucio. Él cuenta que los Mara Salvatrucha lo golpearon y son los responsables de su actual estado, pero más que sanar sus lesiones físicas, él clama por unos pesos para poder comer.

Pero también hay jaliscienses en busca de salir de ese destino. Son casi las 14:00 horas y el tren no pasa, ni siquiera se escucha a lo lejos. Alberto, un tipo robusto dice que desea conocer Puerto Vallarta y Canadá, no lo importa si en el viaje deja la vida.

“No sé a qué horas pasa… Y si nos lleva a la muerte, pues nos llevó. Ya no hay paso pa’ tras. Es que aquí no hay mucho dinero, es que estamos muy pobres, les pides un peso y piensan que los vas a robar”.

Comenta que trabajaba de pescador en la laguna de Cajititlán pero lo despidieron.
Ahora tiene la ilusión de encontrar una nueva oportunidad.

“Como yo nací en Michoacán, pero estoy criado en Jalisco quiero conocer más y quiero conocer la frontera y todavía más pa’ lla… Me gustaría conocer Canadá. Pero ¿Sabes a dónde me gustaría ir? ¡A la Isla de las Mujeres! Porque allá están las mujeres como Dios las trajo al mundo”.

Para Alberto es su primer viaje en ferrocarril, no sabe si habrá una próxima vez, sin embargo apuesta a la única salida que él siente que está a su alcance y la decisión está tomada.

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