México

En el Congreso, dos mil iniciativas congeladas

El Congreso ya se saturó de iniciativas basura, de ocurrencias de legisladores, y se formó un embudo que atora temas relevantes

CIUDAD DE MÉXICO.- El Congreso ya se saturó de iniciativas basura, de ocurrencias de legisladores, y se formó un embudo que atora temas relevantes. Ante ello, la maquinaria burocrática de la Cámara de Diputados, como del Senado, trabajan a marchas forzadas y, sin embargo, queda en entredicho la responsabilidad del poder Legislativo federal.

Tan sólo en San Lázaro más de dos mil iniciativas están congeladas. Hay cientos de propuestas de reformas a la Constitución, que como llegaron al pleno fueron al congelador.

El presidente de la Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias de la Cámara de Diputados, Carlos Chaurand Arzate (PRI) confirma: “Gran parte del rezago legislativo se compone de propuestas sin sustancia, de pequeño alcance, que se refieren a cambiar comas o palabras”.

Juan José Rodríguez Prats (PAN) afirma: “La mayoría de las iniciativas que presentan todos los grupos parlamentarios son de ocurrencias, de compromiso a querer reflejar una imagen a la opinión pública”.

Octavio Martínez Vargas (PRD) dice que en la presente Legislatura “aumentó la presentación de iniciativas de leyes”, a tal punto que es un hecho “la saturación” de las comisiones.

La diputada Dolores de María Manuell-Gómez Angulo (PAN) urge velocidad a la Cámara de Diputados y reconoce que las comisiones arrastran cargas de trabajo difíciles de manejar en los tiempos legales.

En el Congreso, las comisiones dictaminan iniciativas de leyes, de reformas constitucionales, de puntos de acuerdo que libremente pueden presentar los diputados, sin ningún requisito. Tienen que emitir opiniones respecto de otros temas.

Cuando “el primer legislador” era el Presidente de la República, a lo largo del siglo 20, la presentación de iniciativas recaía en el Ejecutivo. En la actualidad la presentación de proyectos es libre y genera un espectáculo: la larga lista de oradores que suben a tribuna para exponer la conveniencia de que la Cámara de Diputados vote su propuesta.

Se consumen largas horas, mientras se forma una lista de espera de dictámenes para que sean sometidos a la votación del pleno. Hay cuello de botella, hasta para salir de San Lázaro.

Chaurand propone para corregir este problema, que sean fijadas exigencias de sustancia en las iniciativas y que contengan una detallada exposición de motivos, así como elementos de predictamen; en caso de reformas a la Constitución, dijo, los refritos de moda se toparían contra el requisito de llevar un respaldo de un número importante de firmas de apoyo.

La figura de Iniciativa Preferente del Ejecutivo, en estudio ahora, daría la oportunidad de que dos asuntos del Presidente de la República tendrían que ser votados en un mismo periodo de sesiones. Esta figura existiría para las bancadas, en proporción a su número de curules.

Rodríguez Prats expone, por su parte: “Tarde o temprano iremos mejorando al poder Legislativo, que es la pieza más compleja de la democracia”. El comportamiento de las cámaras nos indica que “en la democracia todavía hay que perfeccionar mucho”.

En la actualidad “tenemos un parlamento auténtico, no está sometido al poder Ejecutivo, pero tenemos que lograr que los partidos políticos le den prioridad al interés nacional, sobre el interés partidista. En esto, es largo el trecho por recorrer”.

Respecto al ritmo del trabajo de la Cámara de Diputados, Rodríguez Prats señala: “El derecho parlamentario es de recomendaciones, no hay sanciones. Así que si la Constitución manda dictaminar en 30 días o se cambia de comisión, se trata de una disposición que no se aplica. El caso: la reforma energética llevó meses”.

El diputado Martínez Vargas midió la acumulación de asuntos en comisiones. “En 35 sesiones plenarias, los diputados presentamos 266 iniciativas, esto es 7.5 asuntos por sesión, y de ese conjunto de trabajo, fueron aprobados 34 proyectos. Sólo 13 por ciento”.

Propone obligar a que los dictámenes de iniciativas vayan al pleno, con los documentos de “opinión” que fueran ordenadas emitir a terceras comisiones, y que de manera frecuente incumplen esa obligación de estudio.

La diputada Manuell-Gómez Angulo plantea que cuando el presidente de la Cámara de Diputados haga un llamado a alguna comisión para que presente un dictamen rezagado, si no responde en 45 días hábiles, el asunto sea cambiado a otro grupo de diputados. La disposición actual es de cinco días y no se respeta.

El diputado perredista, Octavio Martínez Vargas, aseguró que la actual Legislatura saturó de iniciativas a las comisiones.

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