México

Brindan alternativa a niños con alteraciones emocionales por cáncer

El programa ''El juego del optimismo'' facilita a menores con enfermedades crónico-degenerativas, estrés o ansiedead, a adaptarse a su vida cotidiana

CIUDAD DE MÉXICO (20/FEB/2012).- Niños y niñas con alteraciones emocionales ocasionadas por enfermedades crónico-degenerativas, así como por estrés, depresión o ansiedad, pueden ser atendidos dentro del Programa de apoyo psicosocial para niños y sus familias “El juego del optimismo”, en el Centro de Servicios Psicológicos Dr. Guillermo Dávila, de la Facultad de Psicología de la UNAM.

“Este programa de intervención se basa en un modelo de tratamiento cognitivo-conductual aplicado en el campo de la salud para atender problemas emocionales o de comportamiento en niños de ambos géneros que padecen problemas oncológicos”, dice la doctora Andrómeda Valencia, quien lo desarrolló y es jefa del mencionado centro.

Dicho programa derivó de una investigación emprendida en 2000, cuyo objetivo primordial fue identificar una estrategia de intervención para desarrollar habilidades en los menores de edad y en sus padres ante el cáncer.

“Encontramos que, desde el diagnóstico de la enfermedad hasta la reinserción del paciente en la vida cotidiana, hay mucha tensión en la pareja que puede desembocar en la separación, el divorcio o el abandono de alguno de los progenitores, así como en la ruptura de la dinámica familiar con los hermanos y en dificultades para que el niño o la niña se reincorpore a su escuela después de su tratamiento hospitalario”.

Posteriormente, el programa creado por la académica de la Facultad de Psicología de la UNAM se enfocó en menores con alteraciones emocionales tales como estrés, depresión y ansiedad (por miedo a la enfermedad o a los procedimientos médicos), con el fin de que pudieran adaptarse mejor a su vida cotidiana.

Psicología positiva

Este programa recurre a técnicas para la modificación del comportamiento y se apoya en una corriente denominada psicología positiva.

“La psicología positiva es el estudio científico de las fortalezas de los seres humanos, utilizadas para el desarrollo de su bienestar, tanto físico como emocional”, explica Andrómeda Valencia.

Así, al combinar métodos de intervención cognitivo-conductual (dentro del marco de la psicología positiva), se pretende que los infantes desarrollen ciertas estrategias para que puedan enfrentar o manejar situaciones de crisis o adversidad, y poner en marcha un proceso de aprendizaje y crecimiento personal.

Una vez que se probó la efectividad del programa “El juego del optimismo” en niños y niñas con padecimientos oncológicos, éste fue aplicado para tratar otras enfermedades crónico-degenerativas, como dermatitis nerviosa, vitiligo, diabetes y algunos casos de epilepsia, y, además, trastornos de la alimentación, enuresis (micción involuntaria) y encopresis (defecación involuntaria).

Cada año, este programa atiende de 100 a 150 casos por distintos motivos de consulta, entre los que sobresalen los de niños que han sido testigos de la muerte de alguno de sus padres, de menores con depresión asociada a la separación de sus padres, de víctimas de bullyng, de niños con ansiedad y de pequeños con dificultades para seguir las instrucciones de sus padres debido a sus diferentes estilos de crianza o de educación que reciben en casa.

Asimismo, la especialista y su equipo han trabajado con niños y niñas con déficit de la hormona del crecimiento y con una alteración neuroconductual, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); en todos los casos han buscado apoyar a los médicos para que los menores desarrollen adherencia a los tratamientos de otros especialistas y se asuman como parte importante para alcanzar las metas.

El rango de edades de los menores atendidos va de los cuatro a los 12 años; es decir, se trata de niños y niñas de preescolar a primaria.

“Recientemente empezamos a hacer las adaptaciones necesarias para utilizar los materiales (ejercicios, dibujos y manuales) también con adolescentes”, afirma Andrómeda Valencia.

En intervenciones grupales

Ante la gran demanda de atención, la especialista y su equipo de colaboradores han hecho las adaptaciones necesarias para que el programa “El juego del optimismo” pueda aplicarse en intervenciones grupales.

“A partir de la identificación de sus componentes más efectivos, hemos propuesto talleres para la atención grupal, en los que también participan los padres”.

Se da prioridad al enfoque de la resiliencia y del empoderamiento del paciente. El objetivo es que el niño o la niña conozca las características de su enfermedad o de su trastorno conductual o emocional.

Primero, explica Valencia, se aborda el área psicoeducativa: se le explica en qué consiste su enfermedad o trastorno, por qué se está sintiendo así, o por qué se comporta de un modo determinado, para tratar de que tenga claridad e información adecuada.

“Es decir, buscamos que el niño o la niña se asuma como parte importante del proceso de cambio, que implica asearse, tomar los medicamentos, acudir al médico, modificar su estilo de alimentación y mejorar sus hábitos de sueño, para mantener el equilibrio entre su bienestar emocional y su salud”.

Reestructuración cognitiva


Además de abordar el área psicoeducativa, Andrómeda Valencia aclara que se trabaja la reestructuración cognitiva del niño o niña, y de sus padres, para que puedan aprovechar al máximo sus propios recursos mediante el cambio de estilos de pensamiento pesimistas por estilos de pensamiento optimistas y el entrenamiento de habilidades conductuales y sociales, como la negociación y la comunicación asertiva.

“Cuando se une el entrenamiento que reciben los padres al que recibe el niño o la niña, se crea un ambiente diferente en la familia: surge una forma clara y positiva de educación por parte de aquellos hacia su hijo y, en algunos casos, también una situación de mejoría, porque tanto los padres como el niño conocen de qué son capaces, se empoderan y generan cambios con un sustento científico probado”.

“Quiero aprovechar esta oportunidad—agrega la especialista— para agradecerles a los alumnos de la Facultad de Psicología de la UNAM y a los prestadores del servicio social que se forman en este programa el esfuerzo y la dedicación que muestran a la hora de atender a nuestros pacientes”.


PARA SABER

Los reconocimientos públicos


 El programa “El juego del optimismo” ha recibido varios reconocimientos públicos, entre los que destaca la Medalla Dr. Juan Romero Romo, otorgada por la Sociedad Mexicana de Psico-oncología y la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Más información en:

centrodeserviciospsicologicos@yahoo.com.mx; y andromedavalencia@yahoo.com.mx; en el Edificio D de la Facultad de Psicología de la UNAM o en el teléfono 56-22-23-09. Horario de atención: de lunes a viernes, de 7:30 a 19:00 horas.


MADRES ADOLESCENTES

Estudian los embarazos no deseados

CIUDAD DE MÉXICO
.- Andrómeda Valencia y su equipo han identificado que los embarazos no deseados se relacionan con problemas de comportamiento infantil. Sin embargo, precisan que estos problemas no parten del niño o de la niña, sino de las habilidades de crianza de la madre.

“Hemos visto que los niños con problemas de comportamiento son hijos de madres adolescentes que se embarazaron a muy temprana edad, lo que les impidió adquirir habilidades para la crianza. Aun así, tales casos nos brindan la oportunidad de ayudar a esas mujeres jóvenes que, en plena adolescencia, se ven de pronto en la necesidad de cuidar y atender a un hijo”, dice la especialista.

Segunda causa de decesos

De acuerdo con Valencia, el cáncer es la segunda causa de decesos infantiles en el país, aunque también registra una elevada sobrevida: si son tratados oportunamente, siete de cada 10 infantes enfermos alargarán el tratamiento oncológico o lograrán vencer el padecimiento.

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