Jalisco

“Un dolor que no puede repararse con nada”

Una madre relata que hace un año, sus dos hijos de 10 y 11 fueron vejados por una profesora en la Escuela Urbana 680 en Tlajomulco

TLAJOMULCO DE ZÚÑIGA, JALISCO.- Faltaban diez minutos para las ocho de la mañana, era un amanecer a principios de julio de 2008 cuando Lorena Garibay González, madre soltera de dos niños de 10 y 11 años, esperaba a la entrada del plantel de la Escuela Urbana 680 de San Sebastián el Grande, en Tlajomulco de Zúñiga. Estaba acompañada de su hijo menor, quien tenía que presentar uno de sus exámenes finales.

Mientras aguardaban a que se abriera la puerta, vieron salir a María Isabel Baizabal Martínez, profesora del grupo de tercero, grado que cursaba el pequeño. La maestra se dirigió a la Dirección escolar, y al verla, el menor se escondió tras las faldas de su madre y se enfrascó en no querer entrar a la escuela. Lorena comenzó a urgirlo para que no se le hiciera tarde, pero el niño comenzó a llorar como pocas veces lo había visto.

Al ver que su hijo no accedía, Lorena decidió regresar a su domicilio. Ahí le dio un pedazo de pan dulce y un vaso de leche, y empezó a preguntarle por qué no quería ir a la escuela. “Le dije, ‘¿quieres que vaya con la maestra y le diga que tienes diarrea y que por eso nos devolvimos?, porque va a preguntar por qué no entraste’. Y él me dijo como asustado ‘mira mami, ve y dile, pero quédate atrás de la puerta hasta que yo salga”.

Lorena creía que la profesora le había pegado a su hijo, pues durante todo el ciclo escolar el niño se había quejado de eso.

Pero una vez sentados en la cocina de su humilde casa, ubicada en la calle Morelos en San Sebastián el Grande, lo que parecía ser un típico berrinche infantil se convirtió en una dolorosa historia, pues su hijo rompió el silencio:

“Me dijo que a la hora del recreo, cuando no lo deja salir, la maestra ‘se saca así una como la tuya (señalando su seno), y luego me baja el pantalón y me mete el dedo por donde hago del baño’. Entonces yo me quede así (sorprendida), como que me tronaba la cabeza, y me salí de la casa”, relató Lorena con la voz entrecortada y los ojos llorosos.

Ante la terrible declaración de su hijo, dos de sus conocidos le recomendaron llevar al pequeño a las instalaciones del DIF Tlajomulco, donde fue atendido en el área de psicología. Ahí le confirmaron que el infante presentaba un daño psicológico por abuso sexual.

Aunque aún impactada, a la mente de Lorena vino el recuerdo de su otro hijo, de 11 años, quien había tomado clases con la misma maestra el año anterior, y que a los pocos días de haber iniciado el ciclo escolar, solía llegar a casa “hecho del baño”.

Por tal motivo, la trabajadora del DIF municipal, a la que Lorena identifica como Talía, le pidió que también trajera al otro menor. Pero Talía le tuvo que dar 20 pesos para el transporte, pues la humilde madre no tenía dinero para regresar por su otro hijo. Al él también se le aplicaron exámenes psicológicos, los cuales resultaron positivos al daño por abuso sexual. Sin embargo, el hermano mayor presentaba también afectaciones físicas: su esfínter estaba destruido y por ese motivo “no retenía”, como está testificado en el certificado médico expedido por el DIF municipal.

“Cuando salió del psicólogo me van diciendo que el niño había sido abusado con un pedazo de palo de escoba, que lo quebró (la maestra), que puso a cinco niños en ese rato y el niño dio nombres en su declaración ante el Ministerio Público”.

Lorena, asegura que sus hijos viven bajo una sombra de tristeza y miedo; le preocupa que su niñez haya sido truncada. El niño mayor vive mordiéndose los dedos y las uñas, y está en espera de ser programado para someterse a una operación de reconstrucción de ano. El hermano menor, el pequeño de 10 años, se ha vuelto ermitaño y grosero.

Ahora, tras el daño que sufrieron los menores, Lorena exige a las autoridades actuar en contra de la maestra que abusó de sus hijos. Abrumada por sus problemas económicos, vive su dolor a solas, como madre soltera y cabeza de familia. Y aunque ha emprendido distintas acciones legales, tristemente se resigna: “Lo que les pasó a mis hijos es un dolor que no puede repararse con nada”.


Para la Secretaría de Educación, el caso está cerrado

La maestra continúa dando clases en otro plantel

Para las autoridades de la Secretaría de Educación Jalisco ( SEJ), el caso del supuesto abuso sexual que cometió la maestra María Isabel Baizabal Martínez, está cerrado, pues no han recibido ninguna notificación sobre el proceso jurídico que guarda la investigación, informó el director de Educación Primaria en el Estado, Roberto Hernández Medina.

“Sí (está cerrado), para la Secretaría de Educación el tema ocurrió hace dos años y medio, no llegaron oficios y no se tiene ningún expediente en ese sentido. Ignoro si la averiguación siga abierta en otra instancia”.

Hernández Medina justificó que la maestra siga dando clases, pues simplemente es una “sospechosa” y por ese motivo no se puede actuar en su contra hasta no tener una resolución final por un juez.

Explicó que actualmente Baizabal Martínez es profesora del quinto año en la Escuela Urbana 856 en Balcones del Cuatro, en el municipio de Guadalajara, donde las autoridades del plantel señalan que la docente ha mostrado un comportamiento normal durante su horario laboral.

“El comportamiento de ella en la escuela es un comportamiento normal, supervisada por la directora y la supervisora. Esto no es un riesgo, porque su trabajo ha sido eficiente”.

Roberto Hernández desconoce la razón por la que la maestra fue cambiada de plantel, y justificó este movimiento asegurando que los maestros tienen derecho a cambiar de instituciones de enseñanza: “Es un derecho que tienen los trabajadores de la Educación; cualquier trabajador que cubra con los requerimientos puede solicitar su cambio”.

Aseguró que la maestra no tiene ningún otro señalamiento en su contra, ni quejas interpuestas por padres de familia por un mal trato hacia los alumnos.

EL INFORMADOR/ MARDIA MENDOZA

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