Jalisco

Dos jóvenes tapatíos inocentes siguen presos por burocracia

Familiares solicitan el apoyo de las autoridades estatales para liberarlos

GUADALAJARA, JALISCO (22/JUL/2013).- Dos jóvenes tapatíos que fueron detenidos y consignados por narcotráfico en Sinaloa, a causa de que autoridades estadounidenses no retiraron un paquete de cocaína de una camioneta que aseguraron y que después subastaron, permanecen presos en una cárcel de Mazatlán pese a que las autoridades del país vecino ya enviaron las pruebas de la inocencia de los adolescentes.
 
Los jóvenes encarcelados son Sergio Alejandro Torres Duarte y Julio César Moreno Guzmán. De acuerdo al padre del primero, Sergio Torres, los dos muchachos eran estudiantes de preparatoria en Tec Milenio cuando decidieron viajar a Mazatlán, a un certamen de deportes. Les faltaba un mes para terminar sus estudios antes de la licenciatura y no querían perderse la oportunidad de viajar.
 
El contingente de muchachos saldría en un autobús de la escuela, pero por falta de un trámite, tuvieron que viajar aparte, por lo que pidieron prestada la camioneta al papá de Sergio Alejandro, la cual se desplazaba detrás del autobús.
 
La camioneta fue adquirida en febrero de 2012 en una subasta de vehículos asegurados o embargados por las autoridades norteamericanas. Hacia junio del mismo año, el vehículo ya tenía placas y era usado desde entonces por la familia. Fue en noviembre cuando se lo prestaron a Sergio Alejandro.
 
A la altura de Escuinapa, Sinaloa, 60 kilómetros antes de Mazatlán, un retén policial revisaba los vehículos. El autobús de la escuela pasó primero y se siguió, mientras seguía detenido el que tripulaban Sergio Alejandro y Julio César. Sin embargo, en el tablero, detrás de los controles del aire acondicionado, las autoridades hallaron un paquete con un kilogramo de cocaína. Se procedió a la detención de los jóvenes.
 
Sergio Torres relató que tras la detención de su hijo, la familia se dedicó a localizarlos, pues no sabían de su paradero. Al enterarse de que estaban en la prisión, acudieron a Mazatlán, donde se les interrogó sobre la procedencia de la droga, a lo que le contestaron que no sabían de dónde había salido.
 
Procedieron entonces a investigar la procedencia del vehículo. Descubrieron mediante registros periodísticos del diario The Monitor, que en el 2010, el vehículo fue asegurado en McAllen, Texas, en donde hallaron alrededor de cinco kilogramos de droga. El automóvil correspondía en las placas y descripción al que adquirió Sergio Torres en la subasta. Fue que solicitaron a las autoridades estadounidenses que enviaran las características de la droga decomisada para compararla con la que se encontró en el automóvil en Escuinapa.
 
"Ellos mandaron decir que querían saber la calidad de la droga que encontraron aquí en México, que les mandaran la prueba y cómo era el paquete. Entonces la juez les manda que es una pureza 9.1, envuelta en papel carbón negro, traía impresas unas letras que decían "Good", y se las manda. Estados Unidos manda decir que, efectivamente, el paquete es igual al que ellos tienen allá, que probablemente se les haya olvidado y que Julio César y Sergio no tenían conocimiento del paquete. Asimismo mandan fotografías del paquete, la química, todo, los americanos apoyando a estos muchachos, porque saben que fue un error de ellos".
 
Así, tras ocho meses y medio en prisión, entregaron las pruebas al fiscal en Mazatlán. Sin embargo, la parte acusatoria recién en días pasados solicitó al gobierno estadounidense que mandaran la calibración de la máquina que hizo las pruebas químicas, el modelo y dónde fue fabricada, además que quería que compararan la muestra mexicana con cada uno de los paquetes decomisados en aquél país.
 
"Los americanos contestaron que ya no tenían manera de hacer esa prueba porque ya habían destruido las evidencias. Y aun así la Ministerio Público manda que le abran los otros cuatro paquetes para checar la calidad de la droga. Si ya no tienen, pues para qué carambas pides eso. (...) Ahora, nosotros hemos aguantado la justicia y acelerado para comprobar  que son inocentes cuando la Ministerio Público nos sale con ese churro, pues no estamos de acuerdo". Dijo que para obtener respuesta de Estados Unidos esperaron siete meses, respuesta que comprueba la inocencia de los muchachos; y ahora, con la nueva solicitud del Ministerio Público de Sinaloa, deberán esperar otros siete meses, y la respuesta será sencilla: ya destruyeron la evidencia.
 
Así, los familiares de Sergio Alejandro y Julio César buscaron divulgar el caso en los medios, a fin de encontrar el apoyo de la opinión pública y la ayuda de las autoridades del estado para que los jóvenes privados de la libertad de manera injusta a causa de errores y burocracia regresen a sus hogares.

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