Internacional
Visita del Papa en Reino Unido con riesgo de protestas
La falta de interés y las posibles manifestaciones podrían afectar las actividades de Benedicto VXI
LONDRES, INGLATERRA (15/SEP/2010) .- Benedicto XVI inicia el jueves una visita de Estado histórica y de gran importancia al Reino Unido, un país oficialmente anglicano y crecientemente secularizado, donde sus actividades podrían verse empañadas por la falta de interés popular y las protestas.
Varios colectivos tienen previsto denunciar las posturas que consideran "intolerantes" de la Iglesia en ámbitos tan diversos como la ordenación de las mujeres, la homosexualidad, el aborto o incluso el costo de la visita para el contribuyente.
Pero la hostilidad hacia el Pontífice de 83 años podría aumentar tras las nuevas revelaciones de los últimos días en Bélgica sobre el escándalo de los abusos sexuales por parte del clero que sacudió a la Iglesia Católica, y especialmente a la vecina y católica Irlanda.
Durante los cuatro días que permanecerá en suelo británico, Benedicto XVI podría reunirse en Londres con un reducido grupo de víctimas, como ya hizo en anteriores desplazamientos a Australia, Estados Unidos y, más recientemente, Malta, aunque el encuentro no ha sido confirmado oficialmente.
El alto costo de la estancia papal también provoca malestar en el Reino Unido, donde según un sondeo publicado esta semana, sólo 14 por ciento de la población es favorable a la visita. Según los organizadores, la factura rondará los 20 millones de libras (31 millones de dólares, 24 millones de euros), la mitad o más a cargo del contribuyente, cifras que sus detractores estiman más elevadas.
En esta era de rigor económico, ni siquiera la Iglesia ha logrado recaudar entre sus fieles la totalidad de los 9 a 10 millones que le correspondían, y muchas de las entradas que puso a la venta para las misas (en una iniciativa sin precedentes) a precios que oscilan entre 5 y 25 libras, siguen sin venderse.
El arzobispo de Westminster Vincent Nichols, presidente de la conferencia episcopal de Inglaterra y Gales, aseguró sin embargo que los cinco millones de católicos británicos, entre una población estimada de 60 millones, esperan al Papa "con impaciencia".
"La tradición católica en este país es la de una fidelidad profunda a la persona del Santo Padre", dijo en vísperas de la visita, la primera de Estado de un Papa al Reino Unidos en cinco siglos.
Pese a ser sólo una minoría frente a los 25 millones de británicos que se declaran anglicanos, los católicos que asisten a misa regularmente (hoy en torno al millón), son desde 2007 más numerosos que sus homólogos protestantes, en parte debido a la llegada de numerosos inmigrantes de Europa oriental.
En 1982, Juan Pablo II fue el primer pontífice en pisar suelo británico desde que Enrique VIII rompió con Roma y el catolicismo en 1534, estableciendo la Iglesia anglicana, pero su viaje fue únicamente pastoral.
El Papa polaco congregó a cientos de miles de personas, incluidas 300 mil en una misa al aire libre en Glasgow (Escocia), donde Benedicto XVI tendrá sin embargo más dificultades para llenar un aforo netamente reducido pese a la actuación anunciada de Susan Boyle, la cantante británica que alcanzó la fama a través de un concurso cazatalentos televisivo.
Benedicto XVI llegará el jueves a Edimburgo, donde será recibido por la reina Isabel II, Gobernadora Suprema de la Iglesia Anglicana, en su residencia oficial escocesa, el palacio de Hollyroodhouse.
Ese mismo día celebrará la misa en Glasgow, antes de trasladarse a Londres para dos intensas jornadas dedicadas a estrechar las relaciones con los anglicanos.
Las fricciones entre ambas Iglesias se incrementaron en 2009 cuando Benedicto XVI promulgó un texto para facilitar la conversión de los anglicanos contrarios a la evolución de su Iglesia en ámbitos como la ordenación de mujeres obispos y la apertura a la homosexualidad.
Por primera vez en la historia, el Papa visitará el viernes en su residencia de Lambeth Palace al arzobispo de Canterbury Rowan Williams, líder espiritual de unos 70 millones de anglicanos en todo el mundo, y luego rezará con él y los líderes de las otras iglesias cristianas en la Abadía de Westminster.
El primer ministro David Cameron, con quien se reunirá el sábado, reconoció que aunque muchos británicos no estén de acuerdo con las posiciones del Papa, la visita es una "oportunidad única" para reunir a las diferentes confesiones.
Ese sábado por la noche está prevista otra vigilia en el londinense Hyde Park y el domingo la misa de beatificación del cardenal John Henry Newman (1801-1890), un presbítero anglicano converso, en Birmingham (centro de Inglaterra), que cerrará el viaje del pontífice.
Varios colectivos tienen previsto denunciar las posturas que consideran "intolerantes" de la Iglesia en ámbitos tan diversos como la ordenación de las mujeres, la homosexualidad, el aborto o incluso el costo de la visita para el contribuyente.
Pero la hostilidad hacia el Pontífice de 83 años podría aumentar tras las nuevas revelaciones de los últimos días en Bélgica sobre el escándalo de los abusos sexuales por parte del clero que sacudió a la Iglesia Católica, y especialmente a la vecina y católica Irlanda.
Durante los cuatro días que permanecerá en suelo británico, Benedicto XVI podría reunirse en Londres con un reducido grupo de víctimas, como ya hizo en anteriores desplazamientos a Australia, Estados Unidos y, más recientemente, Malta, aunque el encuentro no ha sido confirmado oficialmente.
El alto costo de la estancia papal también provoca malestar en el Reino Unido, donde según un sondeo publicado esta semana, sólo 14 por ciento de la población es favorable a la visita. Según los organizadores, la factura rondará los 20 millones de libras (31 millones de dólares, 24 millones de euros), la mitad o más a cargo del contribuyente, cifras que sus detractores estiman más elevadas.
En esta era de rigor económico, ni siquiera la Iglesia ha logrado recaudar entre sus fieles la totalidad de los 9 a 10 millones que le correspondían, y muchas de las entradas que puso a la venta para las misas (en una iniciativa sin precedentes) a precios que oscilan entre 5 y 25 libras, siguen sin venderse.
El arzobispo de Westminster Vincent Nichols, presidente de la conferencia episcopal de Inglaterra y Gales, aseguró sin embargo que los cinco millones de católicos británicos, entre una población estimada de 60 millones, esperan al Papa "con impaciencia".
"La tradición católica en este país es la de una fidelidad profunda a la persona del Santo Padre", dijo en vísperas de la visita, la primera de Estado de un Papa al Reino Unidos en cinco siglos.
Pese a ser sólo una minoría frente a los 25 millones de británicos que se declaran anglicanos, los católicos que asisten a misa regularmente (hoy en torno al millón), son desde 2007 más numerosos que sus homólogos protestantes, en parte debido a la llegada de numerosos inmigrantes de Europa oriental.
En 1982, Juan Pablo II fue el primer pontífice en pisar suelo británico desde que Enrique VIII rompió con Roma y el catolicismo en 1534, estableciendo la Iglesia anglicana, pero su viaje fue únicamente pastoral.
El Papa polaco congregó a cientos de miles de personas, incluidas 300 mil en una misa al aire libre en Glasgow (Escocia), donde Benedicto XVI tendrá sin embargo más dificultades para llenar un aforo netamente reducido pese a la actuación anunciada de Susan Boyle, la cantante británica que alcanzó la fama a través de un concurso cazatalentos televisivo.
Benedicto XVI llegará el jueves a Edimburgo, donde será recibido por la reina Isabel II, Gobernadora Suprema de la Iglesia Anglicana, en su residencia oficial escocesa, el palacio de Hollyroodhouse.
Ese mismo día celebrará la misa en Glasgow, antes de trasladarse a Londres para dos intensas jornadas dedicadas a estrechar las relaciones con los anglicanos.
Las fricciones entre ambas Iglesias se incrementaron en 2009 cuando Benedicto XVI promulgó un texto para facilitar la conversión de los anglicanos contrarios a la evolución de su Iglesia en ámbitos como la ordenación de mujeres obispos y la apertura a la homosexualidad.
Por primera vez en la historia, el Papa visitará el viernes en su residencia de Lambeth Palace al arzobispo de Canterbury Rowan Williams, líder espiritual de unos 70 millones de anglicanos en todo el mundo, y luego rezará con él y los líderes de las otras iglesias cristianas en la Abadía de Westminster.
El primer ministro David Cameron, con quien se reunirá el sábado, reconoció que aunque muchos británicos no estén de acuerdo con las posiciones del Papa, la visita es una "oportunidad única" para reunir a las diferentes confesiones.
Ese sábado por la noche está prevista otra vigilia en el londinense Hyde Park y el domingo la misa de beatificación del cardenal John Henry Newman (1801-1890), un presbítero anglicano converso, en Birmingham (centro de Inglaterra), que cerrará el viaje del pontífice.