Internacional

Termina 2009 sin solución al conflicto nuclear con Irán

Seis potencias no lograron convencer al presidente Mahmoud Ahmadinejad de dejar su programa de enriquecimiento de uranio

TEHERÁN, IRÁN.- La enconada polémica nuclear entre Irán y la comunidad internacional se agudizó en el último trimestre de 2009 tras un intento fallido de reconducir las negociaciones, y amenaza con agravarse en 2010.

Impelidos por el espíritu de cambio del presidente estadounidense, Barack Obama, que expresó su voluntad de abrir una nueva etapa en la relaciones con Teherán, representantes del denominado Grupo de los 5+1 (Francia, Reino Unido, Rusia, China y Estados Unidos, más Alemania) e Irán fijaron el primero de octubre como fecha para reanudar el diálogo.

Pero las esperanzas de una salida a la crisis comenzaron a desvanecerse apenas cinco días antes la de reunión, con la denuncia del propio mandatario norteamericano de que Irán construía “en secreto” y bajo una colina una segunda planta de enriquecimiento de uranio.

Sorprendido, el régimen iraní tuvo que admitir que levantaba una nueva instalación en una zona desértica conocida como Fordu, cercana a la ciudad santa de Qom, pero insistieron en que no había incurrido en ilegalidad alguna ya que habían comunicado su existencia días antes del anuncio de la Casa Blanca.

El propio director del general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Mohamed ElBaredei, rebatió la tesis iraní pocos días después durante su último viaje oficial a Teherán y pidió al régimen de los ayatola transparencia y colaboración ante una oportunidad que definió como casi única.

Superada la primera fase en Ginebra —donde por primera vez en años altos responsables de Estados Unidos e Irán mantuvieron un encuentro privado—Teherán volvió a la mesa de diálogo, esta vez con París, Washington y Moscú.

De la reunión celebrada a mediados de octubre en Viena salió una propuesta que ofrecía a Irán enviar al exterior gran parte de su uranio a 3.5%, y recuperarlo tiempo después enriquecido a 20%, en las condiciones necesarias para alimentar su reactor civil en la capital.

La oferta generó un duro debate en el seno del régimen, ya de por sí dividido desde que en junio estallaran las protestas contra la controvertida reelección del presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, que la oposición califica de fraudulenta.

El debate se vio, además, solapado con el conato de otro similar sobre la idoneidad de reconducir las relaciones con Estados Unidos, rotas desde 1980, pero que fue zanjado con contundencia por el líder supremo de la Revolución, ayatola Alí Jamenei.

Tras un mes de declaraciones divergentes entre los responsables iraníes, e incluso una propuesta para que Turquía, país en buenas relaciones con Teherán, ejerciera de garante, la situación se deterioró más.

El 27 de noviembre, la Junta de Gobernadores de la AIEA aprobó, por una abrumadora mayoría y por primera vez en tres años, una resolución de condena a Irán por las ambigüedades de su programa nuclear y por haber mantenido en secreto la construcción de la planta de Fordu.

En esta ocasión, la respuesta del régimen de los ayatola fue fulminante: anunció que reduciría al mínimo su colaboración con la AIEA y reveló un supuesto plan para construir 10 plantas más de enriquecimiento de uranio.

Crucial en el devenir de esta crisis ha sido la postura adoptada por Rusia, uno de los aliados habituales de Teherán y que tradicionalmente se había opuesto a cualquier medida punitiva que pudiera dañar sus importantes intereses económicos y estratégicos.

Moscú no sólo ha volteado su política al sugerir que podría sumarse a las futuras sanciones, si no que ha enviado varios mensajes claros a Irán al frenar la entrega del sistema antimisiles S-300, demorar la puesta en marcha del reactor nuclear que construye en la localidad iraní de Bushehr y apoyar la resolución.

En esta coyuntura, las perspectivas apuntan a que la crisis podría deteriorarse aún más a lo largo de 2010, una vez que en enero concluya el ultimátum dado por Obama, que no parece dispuesto a prolongar en demasía un conflicto que podría afectar a su reelección en 2013.

El Gobierno iraní anunció recientemente que construirá 10 plantas más para el enriquecimiento de uranio, asegurando que serán utilizadas para fines energéticos y no terroristas

El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, ha declarado que la razón por la que no entrega su uranio es por el ataque internacional constante

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