Internacional
Musulmanes celebran el rito de la lucha contra el diablo
El ritual, que dura tres días consecutivos, es una emulación de la lapidación del diablo, que se le apareció al profeta Abraham para tratar de disuadirlo en no obedecer la orden de Dios
MADRID, ESPAÑA (15/OCT/2013).- Los
musulmanes asistentes al peregrinaje anual a la ciudad santa de La Meca y el valle de Mina participaron hoy en el ritual de la lapidación de las estelas, que simboliza lucha contra Satán y da comienzo al Eid al Adha (Fiesta de sacrificio).
Desde muy temprano, los fieles, que este año se estiman en 1.5 millones, comenzaron su recorrido al valle de Mina, donde están los tres enormes muros, contra los que lo que arrojan piedras, en un rechazo simbólico a su lucha contra la tentación de Satán (Iblis, según el pueblo musulmán).
Para facilitar el acceso hasta la zona de los muro, las autoridades sauditas habilitaron desde 2010 una rampa gigante para evitar que los empujones provoquen tumultos, que terminen en tragedias, como la registrada en 2004, que dejó 364 muertos.
Para evitar tumultos, las autoridades controlan el acceso al valle de Mina e invitan a los peregrinos de edad avanzada y las mujeres a encomendar a un familiar hombre, que realice el ritual en su nombre, a fin de reducir el número de fieles en la zona, según reporte de la cadena Al Arabiya.
El ritual, que dura tres días consecutivos, es una emulación de la lapidación del diablo, que se le apareció al profeta Abraham para tratar de disuadirlo en no obedecer la orden de Dios de sacrificar a su hijo Ismael.
Durante la lapidación de las estelas, los peregrinos deben lanzar el primer día siete piedras contra el muro de unos 30 metros de altura, que se edificó alrededor de las enormes piedra que simbolizan a Satán, 21 más al siguiente día, y dos al tercer día, último día del ritual.
Las piedras utilizadas son recogidas por los peregrinos en su camino a localidad de Muzdalifa, luego su ascenso al Monte Arafat, que realizan repitiendo una y otra vez la frase: "Labyek Alá" (aquí estoy, ¡oh Alá! -Dios-, respondiendo a tu llamado).
Con el rito de la lapidación de las estelas, los musulmanes dan comienzo además al Eid al Adha (Fiesta de sacrificio), que junto con el mes de ayuno del Ramadán, es una de las festividades más importantes de la religión Islámica.
Durante la festividad, los musulmanes en todo el mundo deben sacrificar un cordero, en recuerdo del sacrificio que hizo el Profeta Abraham al ofrecer a su hijo Ismael en obediencia a Dios, antes de que sacrificará un cordero en su lugar.
La peregrinación anual a La Meca, llamada Hajj por los fieles, es uno de los cinco pilares del Islam que todo musulmán debe cumplir al menos una vez en su vida si sus recursos económicos y su salud se lo permiten.
En esta etapa del Hajj, los peregrinos varones se afeitan la cabeza y las mujeres cortan un mechón de su cabello para que a su regreso a su país origen, los demás fieles se enteren que ha realizado la peregrinación a la ciudad santa.
Desde muy temprano, los fieles, que este año se estiman en 1.5 millones, comenzaron su recorrido al valle de Mina, donde están los tres enormes muros, contra los que lo que arrojan piedras, en un rechazo simbólico a su lucha contra la tentación de Satán (Iblis, según el pueblo musulmán).
Para facilitar el acceso hasta la zona de los muro, las autoridades sauditas habilitaron desde 2010 una rampa gigante para evitar que los empujones provoquen tumultos, que terminen en tragedias, como la registrada en 2004, que dejó 364 muertos.
Para evitar tumultos, las autoridades controlan el acceso al valle de Mina e invitan a los peregrinos de edad avanzada y las mujeres a encomendar a un familiar hombre, que realice el ritual en su nombre, a fin de reducir el número de fieles en la zona, según reporte de la cadena Al Arabiya.
El ritual, que dura tres días consecutivos, es una emulación de la lapidación del diablo, que se le apareció al profeta Abraham para tratar de disuadirlo en no obedecer la orden de Dios de sacrificar a su hijo Ismael.
Durante la lapidación de las estelas, los peregrinos deben lanzar el primer día siete piedras contra el muro de unos 30 metros de altura, que se edificó alrededor de las enormes piedra que simbolizan a Satán, 21 más al siguiente día, y dos al tercer día, último día del ritual.
Las piedras utilizadas son recogidas por los peregrinos en su camino a localidad de Muzdalifa, luego su ascenso al Monte Arafat, que realizan repitiendo una y otra vez la frase: "Labyek Alá" (aquí estoy, ¡oh Alá! -Dios-, respondiendo a tu llamado).
Con el rito de la lapidación de las estelas, los musulmanes dan comienzo además al Eid al Adha (Fiesta de sacrificio), que junto con el mes de ayuno del Ramadán, es una de las festividades más importantes de la religión Islámica.
Durante la festividad, los musulmanes en todo el mundo deben sacrificar un cordero, en recuerdo del sacrificio que hizo el Profeta Abraham al ofrecer a su hijo Ismael en obediencia a Dios, antes de que sacrificará un cordero en su lugar.
La peregrinación anual a La Meca, llamada Hajj por los fieles, es uno de los cinco pilares del Islam que todo musulmán debe cumplir al menos una vez en su vida si sus recursos económicos y su salud se lo permiten.
En esta etapa del Hajj, los peregrinos varones se afeitan la cabeza y las mujeres cortan un mechón de su cabello para que a su regreso a su país origen, los demás fieles se enteren que ha realizado la peregrinación a la ciudad santa.