Internacional
Mueren 10 personas en segundo día de protestas en Afganistán
Luego de las manifestaciones registradas en Afganistán al menos 10 personas murieron y 83 resultaron heridas
KANDAHAR, AFGANISTÁN (02/ABR/2011).-Al menos 10 personas murieron y 83 resultaron heridas en la ciudad de Kandahar, al sur de Afganistán, dijeron funcionarios el sábado, en el segundo día de violentas protestas tras la quema de un ejemplar del Corán a manos de un cristiano fundamentalista en Estados Unidos.
Un ataque suicida también afectó a una base militar de la OTAN en la capital Kabul, un día después de que manifestantes arrasaran con una misión dirigida por la ONU en la ciudad del norte de Mazar-i-Sharif , donde murieron siete funcionarios extranjeros, en el peor ataque a la ONU en Afganistán.
También perdieron la vida dos policías afganos, según información oficial.
La violencia está en su peor punto en el país en meses y se produce justo cuando Afganistán se prepara para la primera etapa de la entrega del manejo de la seguridad al Ejército afgano.
Los ataques se produjeron por la ira ante la quema de un ejemplar del Corán, dirigida por el predicador extremista cristiano Terry Jones.
El acto pasó casi inadvertido en Afganistán, pero tras las críticas emitidas por el presidente Hamid Karzai y los llamados a hacer justicia del viernes, miles se volcaron a las calles de varias ciudades para denunciar a Jones.
Funcionarios afganos y de la ONU han sugerido que instigadores se infiltraron en protestas pacíficas. Las marchas en Kabul, Herat y la provincia de Tahar terminaron sin violencia.
CRECIENTE AVERSION
Sin embargo, los talibanes negaron cualquier participación en el ataque en Mazar o en las marchas en Kandahar. Analistas advirtieron que no se debería subestimar el sentimiento anti occidental en gran parte de Afganistán, tras años de presencia militar y muchas víctimas civiles.
"La ira por los extranjeros en general, que probablemente se extendió de los militares a las ONG y a la ONU y a otros actores, sólo necesita una pequeña chispa", dijo Thomas Ruttig, codirector de la Red de Analistas para Afganistán.
En el sur de Kandahar, el corazón espiritual del movimiento talibán, una banda de cerca de 150 hombres que habían salido a las calles incendiaron neumáticos, rompieron tiendas comerciales y atacaron a un fotógrafo.
Naciones Unidas ha aumentado la seguridad y quizás estudiará su presencia en Afganistán, aunque un portavoz dijo que no existen posibilidades de que se retire del país.
El portavoz del Ministerio del Interior, Zemari Bashery, dijo que reportes policiales indican que el ataque no fue planeado.
Unos cinco mil manifestantes salieron a las calles de Kandahar y muchos se dirigieron directamente hacia la misión de la ONU. Cinco manifestantes afganos también murieron y otros resultaron heridos, algunos después de intentar quitarles las armas a los guardias de seguridad de Naciones Unidas.
El ataque tomó a muchos por sorpresa en la ciudad, una de las más estables y prósperas del país, y algunos manifestantes dijeron que no habían anticipado la violencia extrema.
(Reporte adicional de Hamid Shalizi en Kabul y Ismail Sameem en Kandahar, Escrito por Emma Graham-Harrison; Editado en Español por Ricardo Figueroa y Marion Giraldo)
Un ataque suicida también afectó a una base militar de la OTAN en la capital Kabul, un día después de que manifestantes arrasaran con una misión dirigida por la ONU en la ciudad del norte de Mazar-i-Sharif , donde murieron siete funcionarios extranjeros, en el peor ataque a la ONU en Afganistán.
También perdieron la vida dos policías afganos, según información oficial.
La violencia está en su peor punto en el país en meses y se produce justo cuando Afganistán se prepara para la primera etapa de la entrega del manejo de la seguridad al Ejército afgano.
Los ataques se produjeron por la ira ante la quema de un ejemplar del Corán, dirigida por el predicador extremista cristiano Terry Jones.
El acto pasó casi inadvertido en Afganistán, pero tras las críticas emitidas por el presidente Hamid Karzai y los llamados a hacer justicia del viernes, miles se volcaron a las calles de varias ciudades para denunciar a Jones.
Funcionarios afganos y de la ONU han sugerido que instigadores se infiltraron en protestas pacíficas. Las marchas en Kabul, Herat y la provincia de Tahar terminaron sin violencia.
CRECIENTE AVERSION
Sin embargo, los talibanes negaron cualquier participación en el ataque en Mazar o en las marchas en Kandahar. Analistas advirtieron que no se debería subestimar el sentimiento anti occidental en gran parte de Afganistán, tras años de presencia militar y muchas víctimas civiles.
"La ira por los extranjeros en general, que probablemente se extendió de los militares a las ONG y a la ONU y a otros actores, sólo necesita una pequeña chispa", dijo Thomas Ruttig, codirector de la Red de Analistas para Afganistán.
En el sur de Kandahar, el corazón espiritual del movimiento talibán, una banda de cerca de 150 hombres que habían salido a las calles incendiaron neumáticos, rompieron tiendas comerciales y atacaron a un fotógrafo.
Naciones Unidas ha aumentado la seguridad y quizás estudiará su presencia en Afganistán, aunque un portavoz dijo que no existen posibilidades de que se retire del país.
El portavoz del Ministerio del Interior, Zemari Bashery, dijo que reportes policiales indican que el ataque no fue planeado.
Unos cinco mil manifestantes salieron a las calles de Kandahar y muchos se dirigieron directamente hacia la misión de la ONU. Cinco manifestantes afganos también murieron y otros resultaron heridos, algunos después de intentar quitarles las armas a los guardias de seguridad de Naciones Unidas.
El ataque tomó a muchos por sorpresa en la ciudad, una de las más estables y prósperas del país, y algunos manifestantes dijeron que no habían anticipado la violencia extrema.
(Reporte adicional de Hamid Shalizi en Kabul y Ismail Sameem en Kandahar, Escrito por Emma Graham-Harrison; Editado en Español por Ricardo Figueroa y Marion Giraldo)