Internacional
Livni intenta formar un nuevo gobierno de Israel
La ministra de Relaciones Exteriores israelí, Tzipi Livni, ganó las elecciones primarias del partido gobernante, Kadima
JERUSALÉN, ISRAEL.- La flamante jefa del partido Kadima, la ministra de Relaciones Exteriores israelí, Tzipi Livni, inició el jueves la segunda etapa de su carrera por el poder, al anunciar su intención de formar un nuevo gobierno "lo antes posible".
Se trata sin embargo de una tarea difícil por el escaso margen de su victoria frente a su rival, el ministro de Transportes israelí, Shaul Mofaz, en las elecciones primarias de Kadima (centrista) celebradas el miércoles y por las fuertes reticencias que suscita entre los integrantes de la actual coalición en el poder.
Livni se reunió el jueves por la noche con Eli Yishai, jefe del partido ultraortodoxo Shass, y con Avi Dichter y Meir Meïr Shetreet, quienes eran candidatos a la jefatura de Kadima.
La suerte de la futura coalición depende de la posición del Shass. Yishai, viceprimer ministro, ya planteó condiciones para que su partido participe en un gobierno dirigido por Livni.
Exigió que dicho gobierno "descarte cualquier negociación sobre el futuro de Jerusalén". El futuro estatus del sector oriental de la ciudad, anexionado por Israel tras haber sido conquistado en 1967, constituye uno de los principales obstáculos en el diálogo con los palestinos.
El viceprimer ministro israelí pidió asimismo un aumento de los subsidios familiares, algo que hasta ahora había excluido Livni.
En cuanto dimita el primer ministro, Ehud Olmert, Livni dispondrá de un plazo de 42 días para formar una nueva mayoría. En caso contrario, se podrían convocar elecciones legislativas anticipadas en 90 días, tal y como pidió el jueves el jefe de la oposición de derechas, Benjamin Netanyahu.
"La decisión más democrática es organizar elecciones. Hay que dejar a los millones de israelíes que elijan quién dirigirá y no dejar que una cuestión tan importante quede en manos de algunos cientos de militantes del Kadima", afirmó Netanyahu.
La nueva líder de Kadima puede contar con su popularidad y la reputación de mujer luchadora que se forjó por su meteórico ascenso político. También le beneficia el no estar implicada en ninguno de los escándalos de corrupción que obligaron a Olmert a anunciar su próxima renuncia.
"A partir de mañana (jueves) comenzaré a reunirme con los representantes de las otras formaciones en la Knesset (Parlamento) para formar lo antes posible una nueva coalición estable ante los graves desafíos" a los que se enfrenta Israel, declaró el miércoles Livni tras el anuncio de su victoria.
Entre estos desafíos figuran "las amenazas exteriores" a la seguridad de Israel, la necesidad "de explotar las posibilidades" de lograr progresos en el proceso de paz con los palestinos y las "incertidumbres económicas" provocadas por las repercusiones de la crisis mundial.
Livni, que el jueves se entrevistó por teléfono con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, según la radio militar, pidió "unión" en Kadima, después de la batalla interna por la dirección del partido.
La canciller israelí, considerada una pragmática aunque sin llegar a ser una "paloma", ganó por sólo 431 votos de diferencia, con el 43,1% de los sufragios, contra el 42% de Shaul Mofaz, considerado un "halcón".
Asumiendo su derrota, Mofaz anunció el jueves por la noche su intención de retirarse temporalmente de la vida política.
"Necesito una pausa para decidir mi futuro", afirmó Mofaz ante sus simpatizantes congregados en su cuartel general. La prensa interpreta estas declaraciones como una retirada de la vida política.
Olmert, sospechoso en varios casos de corrupción, podría anunciar el próximo domingo su decisión de dimitir, aunque permanecería al frente de un gobierno de transición hasta que se formara un nuevo gabinete.
La Autoridad Palestina manifestó la esperanza de que la victoria de Livni conlleve la apertura de negociaciones de paz "serias".
El Hamas, en el poder en la franja de Gaza desde junio de 2007, consideró que el posible nombramiento de Livni como primera ministra significaría "la continuación de la misma política de agresión contra el pueblo palestino".
Se trata sin embargo de una tarea difícil por el escaso margen de su victoria frente a su rival, el ministro de Transportes israelí, Shaul Mofaz, en las elecciones primarias de Kadima (centrista) celebradas el miércoles y por las fuertes reticencias que suscita entre los integrantes de la actual coalición en el poder.
Livni se reunió el jueves por la noche con Eli Yishai, jefe del partido ultraortodoxo Shass, y con Avi Dichter y Meir Meïr Shetreet, quienes eran candidatos a la jefatura de Kadima.
La suerte de la futura coalición depende de la posición del Shass. Yishai, viceprimer ministro, ya planteó condiciones para que su partido participe en un gobierno dirigido por Livni.
Exigió que dicho gobierno "descarte cualquier negociación sobre el futuro de Jerusalén". El futuro estatus del sector oriental de la ciudad, anexionado por Israel tras haber sido conquistado en 1967, constituye uno de los principales obstáculos en el diálogo con los palestinos.
El viceprimer ministro israelí pidió asimismo un aumento de los subsidios familiares, algo que hasta ahora había excluido Livni.
En cuanto dimita el primer ministro, Ehud Olmert, Livni dispondrá de un plazo de 42 días para formar una nueva mayoría. En caso contrario, se podrían convocar elecciones legislativas anticipadas en 90 días, tal y como pidió el jueves el jefe de la oposición de derechas, Benjamin Netanyahu.
"La decisión más democrática es organizar elecciones. Hay que dejar a los millones de israelíes que elijan quién dirigirá y no dejar que una cuestión tan importante quede en manos de algunos cientos de militantes del Kadima", afirmó Netanyahu.
La nueva líder de Kadima puede contar con su popularidad y la reputación de mujer luchadora que se forjó por su meteórico ascenso político. También le beneficia el no estar implicada en ninguno de los escándalos de corrupción que obligaron a Olmert a anunciar su próxima renuncia.
"A partir de mañana (jueves) comenzaré a reunirme con los representantes de las otras formaciones en la Knesset (Parlamento) para formar lo antes posible una nueva coalición estable ante los graves desafíos" a los que se enfrenta Israel, declaró el miércoles Livni tras el anuncio de su victoria.
Entre estos desafíos figuran "las amenazas exteriores" a la seguridad de Israel, la necesidad "de explotar las posibilidades" de lograr progresos en el proceso de paz con los palestinos y las "incertidumbres económicas" provocadas por las repercusiones de la crisis mundial.
Livni, que el jueves se entrevistó por teléfono con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, según la radio militar, pidió "unión" en Kadima, después de la batalla interna por la dirección del partido.
La canciller israelí, considerada una pragmática aunque sin llegar a ser una "paloma", ganó por sólo 431 votos de diferencia, con el 43,1% de los sufragios, contra el 42% de Shaul Mofaz, considerado un "halcón".
Asumiendo su derrota, Mofaz anunció el jueves por la noche su intención de retirarse temporalmente de la vida política.
"Necesito una pausa para decidir mi futuro", afirmó Mofaz ante sus simpatizantes congregados en su cuartel general. La prensa interpreta estas declaraciones como una retirada de la vida política.
Olmert, sospechoso en varios casos de corrupción, podría anunciar el próximo domingo su decisión de dimitir, aunque permanecería al frente de un gobierno de transición hasta que se formara un nuevo gabinete.
La Autoridad Palestina manifestó la esperanza de que la victoria de Livni conlleve la apertura de negociaciones de paz "serias".
El Hamas, en el poder en la franja de Gaza desde junio de 2007, consideró que el posible nombramiento de Livni como primera ministra significaría "la continuación de la misma política de agresión contra el pueblo palestino".