Internacional
Condenan a muerte a acusados de ataques contra ministerios en Iraq
Fueron condenados a muerte los 11 hombres responsables de los atentados contra edificios públicos y la policía de Bagdad
MADRID, ESPAÑA.- Una corte iraquí sentenció hoy a muerte a 11 hombres acusados de planear y perpetrar el 19 de agosto pasado una serie de atentados contra edificios públicos y la policía de Bagdad, que dejaron más de un centenar de muertos y unos 600 heridos.
El portavoz del Alto Consejo Judicial de Iraq, Abdelsattar al-Bayraqdar, informó que los 11 iraquíes fueron hallados culpables de fraguar, ejecutar y financiar los ataques que destruyeron las sedes de los Ministerios de Finanzas y Asuntos Exteriores.
"Una corte penal impuso una sentencia de muerte contra 11 criminales encontrados culpables de los atentados con bomba", destacó Bayragdar, según un reporte de la cadena árabe Al Yazira, con sede en Qatar.
Entre los convictos figura Salim Abed Jessim, quien confesó haber recibido fondos económicos para los ataques de Nabib Abdul Rahman, un oficial superior del ejército durante el régimen del fallecido ex presidente Saddam Hussein.
También fueron sentenciados a morir en la horca Ishaq Mohammed Abbas, considerado uno de los principales líderes de la red Al Qaeda en Iraq, y su hermano Mustapha, dijo el jefe de la corte, Ali Abdul Sattar, en declaraciones a la prensa internacional.
"Estos hombres fueron los cerebros detrás de los ataques en agosto. Los otros compraron los explosivos y los introdujeron a Bagdad", agregó un funcionario de seguridad presente en la audiencia condenatoria de este jueves.
El gobierno admitió después de los ataques que negligencia en los puntos de revisión de ingreso a Bagdad permitió que los atacantes entraran a la capital con sus explosivos.
Los ataques provocaron una serie de altercados diplomáticos entre Iraq y Siria, donde el ex general iraquí Abdul Rahman vive ahora, provocando que los dos gobiernos decidieran retirar a sus respectivos embajadores, por la negativa de Damasco de entregar al sospechoso.
Muchos miembros del partido Baath del fallecido Saddam Hussein huyeron a Siria después de la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003, cuando el ex partido gobernante de Irak colapsó y fue proscrito por las autoridades interinas tras la ocupación.
El portavoz del Alto Consejo Judicial de Iraq, Abdelsattar al-Bayraqdar, informó que los 11 iraquíes fueron hallados culpables de fraguar, ejecutar y financiar los ataques que destruyeron las sedes de los Ministerios de Finanzas y Asuntos Exteriores.
"Una corte penal impuso una sentencia de muerte contra 11 criminales encontrados culpables de los atentados con bomba", destacó Bayragdar, según un reporte de la cadena árabe Al Yazira, con sede en Qatar.
Entre los convictos figura Salim Abed Jessim, quien confesó haber recibido fondos económicos para los ataques de Nabib Abdul Rahman, un oficial superior del ejército durante el régimen del fallecido ex presidente Saddam Hussein.
También fueron sentenciados a morir en la horca Ishaq Mohammed Abbas, considerado uno de los principales líderes de la red Al Qaeda en Iraq, y su hermano Mustapha, dijo el jefe de la corte, Ali Abdul Sattar, en declaraciones a la prensa internacional.
"Estos hombres fueron los cerebros detrás de los ataques en agosto. Los otros compraron los explosivos y los introdujeron a Bagdad", agregó un funcionario de seguridad presente en la audiencia condenatoria de este jueves.
El gobierno admitió después de los ataques que negligencia en los puntos de revisión de ingreso a Bagdad permitió que los atacantes entraran a la capital con sus explosivos.
Los ataques provocaron una serie de altercados diplomáticos entre Iraq y Siria, donde el ex general iraquí Abdul Rahman vive ahora, provocando que los dos gobiernos decidieran retirar a sus respectivos embajadores, por la negativa de Damasco de entregar al sospechoso.
Muchos miembros del partido Baath del fallecido Saddam Hussein huyeron a Siria después de la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003, cuando el ex partido gobernante de Irak colapsó y fue proscrito por las autoridades interinas tras la ocupación.