Internacional
Apuran a la oposición siria para que participe en proceso de paz
En diciembre el régimen de Bashar al Asad dijo que enviaría una delegación a la conferencia pero según el ministro de Relaciones Exteriores, Walid Muallem
PARÍS, FRANCIA (13/ENE/2014).- La oposición
Siria y los países que la apoyan están de acuerdo en algo:
Bashar al Asad “no tiene futuro”
en Siria.
Sin embargo, la Coalición Nacional Siria aún no decide si acudirán a la Conferencia de Paz, llamada Ginebra-2, prevista para el próximo 22 de enero.
“Instamos a la Coalición a aceptar la invitación remitida por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para asistir”, señalaron los ministros de Relaciones Exteriores de los once miembros de los Amigos de Siria (Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Egipto, Jordania, Estados Unidos y Turquía) tras advertir que no hay alternativa para una solución política a la guerra.
“Estamos todos de acuerdo en que Bashar al Asad y su familia no tienen futuro en Siria. Su salida es inexorable”, subrayó el presidente de la Coalición Nacional Siria, Ahmad Jarba.
Aunque Ahmad Jarba calificó el momento como una “etapa importante en el camino que conduce a la partida del régimen en el poder”, luego de intensas negociaciones durante la semana pasada en Estambul, la Coalición opositora siria no consiguió llegar a un acuerdo sobre la cuestión de su participación y aplazó su decisión hasta el 17 de enero.
En diciembre el régimen de Bashar al Asad dijo que enviaría una delegación a la conferencia pero según el ministro de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, su Gobierno no irá a Ginebra “para entregar el poder ni hacer transacciones con nadie”.
Un proceso en letra muerta
Las facciones que pelean contra el Gobierno sirio están bajo presión para acudir a las conversaciones de paz.
El objetivo de la conferencia, definido en junio de 2012 en un acuerdo internacional alcanzado también en Ginebra pero que nunca se aplicó, es negociar un proceso de transición, con la formación de un gobierno provisional, compuesto por miembros del régimen y de la oposición.
La Coalición Nacional Siria pide como condición que el régimen de Bashar al Asad deje de usar armamento pesado y que se instituyan corredores humanitarios.
No obstante, el grupo opositor está en riesgo de colapsar debido a los enfrentamientos internos, la presión internacional y los desacuerdos en torno a si deben negociar con el gobierno.
Dentro de Siria los rebeldes moderados dicen que la Coalición Nacional Siria en el exilio ayuda muy poco, ya que ellos combaten en dos frentes, contra el gobierno de Assad y contra los milicianos ligados a Al Qaeda. Un grupo tras otro ha roto con la coalición.
La indecisión y debilidad de la coalición siria también han puesto a prueba la paciencia de quienes la respaldan, incluido Estados Unidos. La propuesta está sobre la mesa; en tomarla o no esta el futuro del grupo.
en Siria.
Sin embargo, la Coalición Nacional Siria aún no decide si acudirán a la Conferencia de Paz, llamada Ginebra-2, prevista para el próximo 22 de enero.
“Instamos a la Coalición a aceptar la invitación remitida por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para asistir”, señalaron los ministros de Relaciones Exteriores de los once miembros de los Amigos de Siria (Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Egipto, Jordania, Estados Unidos y Turquía) tras advertir que no hay alternativa para una solución política a la guerra.
“Estamos todos de acuerdo en que Bashar al Asad y su familia no tienen futuro en Siria. Su salida es inexorable”, subrayó el presidente de la Coalición Nacional Siria, Ahmad Jarba.
Aunque Ahmad Jarba calificó el momento como una “etapa importante en el camino que conduce a la partida del régimen en el poder”, luego de intensas negociaciones durante la semana pasada en Estambul, la Coalición opositora siria no consiguió llegar a un acuerdo sobre la cuestión de su participación y aplazó su decisión hasta el 17 de enero.
En diciembre el régimen de Bashar al Asad dijo que enviaría una delegación a la conferencia pero según el ministro de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, su Gobierno no irá a Ginebra “para entregar el poder ni hacer transacciones con nadie”.
Un proceso en letra muerta
Las facciones que pelean contra el Gobierno sirio están bajo presión para acudir a las conversaciones de paz.
El objetivo de la conferencia, definido en junio de 2012 en un acuerdo internacional alcanzado también en Ginebra pero que nunca se aplicó, es negociar un proceso de transición, con la formación de un gobierno provisional, compuesto por miembros del régimen y de la oposición.
La Coalición Nacional Siria pide como condición que el régimen de Bashar al Asad deje de usar armamento pesado y que se instituyan corredores humanitarios.
No obstante, el grupo opositor está en riesgo de colapsar debido a los enfrentamientos internos, la presión internacional y los desacuerdos en torno a si deben negociar con el gobierno.
Dentro de Siria los rebeldes moderados dicen que la Coalición Nacional Siria en el exilio ayuda muy poco, ya que ellos combaten en dos frentes, contra el gobierno de Assad y contra los milicianos ligados a Al Qaeda. Un grupo tras otro ha roto con la coalición.
La indecisión y debilidad de la coalición siria también han puesto a prueba la paciencia de quienes la respaldan, incluido Estados Unidos. La propuesta está sobre la mesa; en tomarla o no esta el futuro del grupo.