Ideas

Y volver, volver, volver...

Reza la máxima, muy mexicana, que cuando todo falla, incluidos los golpecitos en la parte de atrás del televisor, consulte el instructivo. Efectivamente, los mexicanos podremos hacer cualquier cosa menos leer un manual. Algo similar sucede con la, literalmente llevada y traída, Línea 3 del Tren Eléctrico. Después de muchos brincos, tiros y jalones, la novedad es que regresamos a donde estábamos hace 20 años.

En 1993 el entonces gobernador interino, Carlos Rivera Aceves, planteó un proyecto de línea elevada por Laureles y Ávila Camacho, desde Periférico Norte hasta la Normal, con conexión con la Línea 1 en Federalismo. El que fuera elevado obedecía fundamentalmente a dos cosas: el costo y la velocidad con la que se podía hacer. La resaca política de las explosiones del 22 de abril de 1992 había dejado una gran distancia entre el gobierno de Carlos Salinas y los tapatíos. En esos momentos se acababa de terminar la Línea 1 del tren eléctrico de Monterrey (que allá le llaman pomposamente Metro) y se planteó construir en Guadalajara una línea igual utilizando los moldes de la cimbra que la ciudad norteña acabada de desocupar para congraciarse con Guadalajara. Era una propuesta que ofrecía dos ventajas a los gobernantes: era rápida de construir y mucho más barata que hacerla subterránea. En aquel año los tapatíos se volcaron en contra del proyecto, por ser elevado, y el dinero se fue íntegro a construir túneles vehiculares.

De entonces para acá hubo mucha historia. Primero se propuso un tren eléctrico subterráneo, proyecto de Constructora Tláloc, que se desechó por costoso; luego se comenzó a construir un carril para un BRT de Periférico a Tesistán, cuando Arturo Zamora era alcalde de Zapopan, que fue cancelado por presión de los regidores panistas; más tarde llegó la propuesta del BRT desde Tesistán hasta Tlaquepaque, que murió por grillas políticas, ahora de los priistas; siguió el Proyecto de Tranvía encabezado por Héctor Vielma, que nunca pasó de una idea y que nadie tomó en serio. Ahora volvemos a un proyecto muy similar, si no es que idéntico, al de hace dos décadas.

Cinco proyectos, 20 años y decenas de millones después volvemos al punto de partida. La primera etapa, para lo que se asignarán entre dos mil y dos mil 400 millones de pesos, es una línea elevada de Periférico a Federalismo. Yo argumenté en su momento contra la línea elevada por fea y defendí en este espacio la construcción de un BRT en la diagonal Zapopan-Tlaquepaque. Sin embargo en este momento, con los recursos, las necesidades y la factibilidad política, creo sinceramente que lo mejor que le puede pasar a la ciudad es que se construya esta línea y que arranquemos lo antes posible. Bueno, y que adoptemos como himno tapatío la canción de “Volver”.

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