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Y si me pierdo, ¿qué hago?

Es muy común perder el rumbo, llegar a un lugar desconocido y no saber ni dónde estás.

Cualquiera ha sufrido de una experiencia así, no es nada extraño. Especialmente cuando te sales de las rutinas y te sumerges en territorios diferentes y desconocidos.

Tan sólo imagina que te encuentras en una ciudad distinta a la tuya y tienes que ir a una dirección definida y no sabes que hacer.

Para eso están los mapas y desde luego el preguntar, siempre y cuando entiendas el idioma en el que te explican la respuesta.

La sensación de estar perdido genera miedo, preocupación y desarrolla una especial visión de confusión. Hay gente que simplemente no lo soporta. Parece que se le acaba el mundo y entra en fase de desesperación.

En la vida hay muchas maneras de salir de la situación de estar perdido. Aquí te damos una guía simple para que la apliques la próxima vez que te encuentras así.

Lo primero es no asustarse. Los niños es lo primero que hacen cuando se encuentran ante la conciencia de estar perdidos y, claro, se ponen a llorar porque no encuentran a sus papás.

Pero tú ya eres adulto, no te pongas a llorar ni dramatices las cosas. Es para tomarlo más a la ligera. Los adultos saben que al fin y al cabo van a retomar el rumbo.

Otra recomendación es ubicarte, saber dónde estás y mirar a tu alrededor para saber cuáles son las alternativas. Y eso implica descubrir la orientación correcta.

Y si te vuelves a equivocar regresas al punto de partida original hasta que llegues al destino que te propusiste.

Ya sabes que preguntando se llega a donde sea y teniendo mapas es mucho mejor.

Una visión así existe también para las personas que se han perdido en la vida, que han perdido el rumbo y que se encuentran desorientadas.

No tienen por qué tirarse al suelo y sentarse a llorar porque ya no saben qué hacer. Hay que levantarse y preguntar, seguramente hay personas muy cerca de ti que saben lo que hay que hacer y te podrán orientar. Lo peor que puedes hacer es quedarte donde estás y lamentarte del por qué te suceden estas cosas a ti.

Lo importante es alcanzar tu destino, la meta que te has propuesto. Haz algo ya. Muévete, inténtalo una y otra vez, aunque te vuelvas a equivocar. No esperes a que caiga la noche y te pierdas más, porque corres el riesgo de ya no ver nada de lo que hay a tu alrededor.

Es cierto que hoy vemos a mucha gente perdida, que no sabe ni lo que quiere, ni a donde ir. Y lo peor del caso es que sólo atina en emborrachar su conciencia para evitar el dolor que causa estar perdido.

Y resulta que para salir de los momentos difíciles hay que estar lúcido, muy atento y consciente. Y lo mejor de todo, estar dispuesto a preguntar a los que están a tu alrededor.

 

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