Ideas
¿Y por qué no se les ocurrió antes?
Leo que Santiago Gómez Portugal, ex secretario particular del ex director de Obras Públicas de Guadalajara, Juan Carlos Uranga, será separado de su cargo en tanto se determina si hubo o no responsabilidad e irregularidades en la asignación de contratos por parte del Ayuntamiento tapatío a la constructora Fulham, una empresa que ha sido favorecida por diversos contratos de la administración local. Es decir, en resumidas cuentas, que hay duda de si Gómez Portugal, hoy trabajando en el área de Servicios Municipales, fue juez y parte a la hora de decir quién hace las obras públicas. Aristóteles Sandoval, que en su búsqueda de la gubernatura ha intentado por todos los medios manejar una imagen de eficiente transparencia, dictaminó con la autoridad con la que las leyes y la Constitución lo han investido que, mientras son peras o son manzanas, el señor Santiago Gómez, de cuya confianza se duda, va a la congeladora hasta que se compruebe una cosa o la otra. Fabuloso, ojalá todo siga un proceso claro, eficiente y expedito que termine con justicia en lo que termine (JAJA), y ojalá en el caso Godoy a la actual Legislatura se le haya ocurrido una salida tan simple en lugar de las triquiñuelas mediante las cuales lo mandaron a la congeladora con chamba y goce de sueldo, a pesar de que la sociedad dijo con claridad: “Fuera Godoy” y “basta”. Claro que se sabía que era posible separar de su cargo al auditor, cuya rectitud está en duda, y obraron con dolo. Ojalá existiera un poder capaz de cesar a todos y cada uno de los diputados que votaron mañosamente por acciones ajenas de los intereses del pueblo en una cesión de circo repugnante. Los del PRI defendiendo la legalidad sin decir que se le removiera del cargo hasta que se demostrara inocencia o culpa; los del PAN diciendo córranlo ahorita, cuando eso era legalmente inaceptable; los del Verde, bueno… todos en general insultando la inteligencia del pueblo con un guión malo, torpe, aburrido y reprobable. Ojalá insisto existiera un poder capaz de sacarlos de sus curules porque, después de semejante espectáculo, no se puede confiar en ellos. Desafortunadamente ese poder al parecer no lo tiene nadie. Cito el Artículo 39 Constitucional: “La Soberanía Nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su Gobierno”. Y me pregunto, después de ver la burda manera de nuestras autoridades de defender a sus compinches en cada vez más evidentes, abundantes y burdos escándalos de corrupción, si este derecho puede ser ejercido por la vía de las instituciones.