Una de romanos
Lindsey Davis es una escritora inglesa (Birmingham, 1949) que tiene una serie de 20 novelas de un detective que se llama Marco Didio Falco (publicadas en España por EDHASA). Su peculiaridad consiste en que son historias que pasan en Roma en el siglo I dC, durante el reinado de Vespasiano. Antes del éxito de Falco, Davis había escrito una novela que se llama La carrera del honor, que nadie quiso publicarle pero que le sirvió para construir el panorama amplio que después sería el de sus libros detectivescos: la Roma de los últimos emperadores de la dinastía julio-claudia (los abominables Tiberio, Calígula y Nerón y el más amable Claudio), el espantoso “año de los cuatro emperadores” y finalmente la proclamación de Vespasiano, héroe guerrero y buen administrador que llevó la paz a la ciudad y al imperio.
La carrera del honor por fin se publicó gracias al éxito de los libros de Falco. Su título se refiere al cursus honorum, que era la trayectoria de servicio público de los políticos romanos, y que en el caso de Vespasiano incluyó ser miembro del senado, magistrado, cuestor, pretor, cónsul, gobernador en África, pero sobre todo general al frente de varias legiones en la conquista de Bretaña y en la guerra de Judea (séptima década del siglo I). Su historia está contada desde el punto de vista de Antonia Caenis, una esclava manumisa de la casa imperial que lo conoció desde antes de empezar su carrera. Las vidas de Vespasiano y Caenis se juntan y se separan varias veces a lo largo de la historia. Son dos personajes que la autora sabe hacer simpáticos y al mismo tiempo complejos, y que llevan al lector por los pasillos lúgubres del palacio de los césares y las calles romanas de los barrios populares, llenas de abigarradas multitudes.
La temporalidad de La carrera del honor coincide en buena medida con la de las dos grandes novelas de Robert Graves Yo Claudio y Claudio el dios (sobre todo con la segunda), y como ellas se basa muy escrupulosamente en los historiadores romanos: Suetonio, Salustio, Tácito, Plinio el Viejo, Dion Casio... Davis estudió clásicos en Oxford, igual que Graves, y se nota; escribir buenas novelas históricas no es nada fácil y se necesita ser un auténtico especialista en la época para siquiera intentarlo.
Vale la pena leer La carrera del honor antes que las novelas del detective Falco, porque así se tiene el panorama completo de la política y la vida romanas en la segunda mitad del siglo I. Lástima que esté tan mal traducida (por un señor Alberto Coscarelli cuyo conocimiento del inglés es tambaleante y cuya prosa en español deja mucho que desear); afortunadamente las novelas de Falco están traducidas por otras personas. También es lamentable que el libro de EDHASA esté tan mal encuadernado que acaba siendo un mazo de baraja en manos del lector.