Top 10 de gobernadores
De acuerdo con la más reciente encuesta de la empresa México Opina, hecha para SDP Noticias, el gobernador priista de Jalisco, Aristóteles Sandoval, alcanza a estar (apenas) en el Top 10 de mandatarios del país. La encuesta mide niveles de aprobación y registra calificaciones que los ciudadanos de cada Entidad ponen a sus respectivos mandatarios.
Con la calificación de los guanajuatenses, el gobernador panista, Miguel Márquez, se lleva de calle a todos sus homólogos, aunque su calificación tampoco es que sea para un premio: no llega ni al 6 en escala del 1 al 10. Y él es el mejor. De hecho, más de la mitad de los ciudadanos de Guanajuato (63 por ciento), aprueba su gestión.
El peor gobernador es Manuel Velasco, el joven mandatario de Chiapas. Sólo el 7 por ciento de los chiapanecos lo aprueba, y supongo que son los que aprecian a su esposa por salir en todas las revistas de la farándula. Tiene peores niveles de aprobación que Peña Nieto, no ganaría ni una elección para un consejo de padres de familia, y su calificación no llega al 1 en una escala del 1 al 10. Una cosa vergonzosa.
El gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, la libra para estar en el top 10 y Miguel Ángel Mancera, el jefe perredista de la Ciudad de México, está entre los peores 10.
Sobre estos resultados hay algunas lecturas a vuela pluma. Apenas apuntes para reflexionar. Primero: la percepción de los ciudadanos puede cruzarse con los datos sobre el desarrollo de las entidades federativas y con el tipo de esfuerzo que ponen los gobernadores por ser queridos. Los resultados son contraintuitivos: uno podría pensar que el gobernador de Chiapas, con tanta portada, entrevista rosa, fotos de esposa, embarazo e hijos, tendría un nivel de aceptación mayor. Bobo, pero mayor. Y no.
O al revés: uno podría pensar que las entidades con mejores niveles de empleo y dinámica económica estarían en los primeros lugares. Pero no: los capitalinos y los jaliscienses no están contentos con sus gobiernos. En ambas entidades, de hecho, los escenarios electorales son de riesgo para los partidos que gobiernan.
Segundo, la información también habla del vínculo de los partidos con sus electores. Los gobernantes panistas son, en general, mejor vistos que los priistas y, tanto tricolores como albiazules se llevan de calle a los gobernantes perredistas. Graco Ramírez, que tanta expectativa generó en Morelos, apenas supera por nada el fracaso perceptivo del de Chiapas.
> Bueno, y todo esto ¿para qué sirve? Primero, para molestar, claro. Es muy divertido ver cómo se enojan los políticos cuando, en una tabla, les ganan otros colegas. Su monumental ego es fuertemente impactado, pero por suerte para la vida pública, su altísimo nivel de competitividad, también. Y la competencia siempre funciona.
Lecturas de fin
¿Ya leyeron la nueva novela de Diego Petersen? Inquietante por lo que cuenta del asesinato del Cardenal Posadas, divertida por lo que relata de Guadalajara y sus cantinas, entretenida por los personajes que dibuja. No se la pierdan.